Director del Gimnasio Campestre habló de la crisis en los colegios privados y los cambios que vienen con su integración con el Marymount: “La lista de diferencias es larguísima”

En entrevista exclusiva con Infobae Colombia, Juan Antonio Casas, director general del Gimnasio Campestre, explica qué cambiará, qué se mantendrá y cómo será el proceso hasta 2029

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El Gimnasio Campestre y el
El Gimnasio Campestre y el Colegio Marymount iniciarán un proceso de integración gradual que se extenderá hasta 2029, con cambios progresivos en su modelo educativo- crédito Colegio Campestre/Colegio Marymount

La integración anunciada entre el Gimnasio Campestre y el Colegio Marymount marca uno de los movimientos más significativos en la educación privada colombiana de los últimos años. Para muchas familias, estudiantes y egresados, la pregunta es inevitable: ¿qué va a cambiar realmente en el Gimnasio Campestre?

Juan Antonio Casas, director general de la institución, responde sin rodeos. “No es una decisión coyuntural ni una respuesta a una crisis. Es una apuesta educativa profunda que nace del proyecto formativo de los dos colegios”, afirmó en entrevista exclusiva con Infobae Colombia.

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Una reflexión que empezó mucho antes del anuncio

Juan Antonio Casas, director general
Juan Antonio Casas, director general del Gimnasio Campestre, aseguró que la integración no responde a una coyuntura económica, sino a una reflexión formativa de largo plazo- crédito Infobae/Colegio Campestre

Aunque el comunicado oficial se conoció en febrero de 2026, el proceso comenzó mucho antes. Según Casas, desde octubre de 2024 las directivas de ambos colegios iniciaron una reflexión estratégica sobre cómo responder, desde la educación, a las transformaciones sociales y a las nuevas expectativas de las familias.

El Gimnasio Campestre y el Marymount, tradicionalmente masculino y femenino respectivamente, comparten una visión formativa centrada en el desarrollo moral, la vocación de servicio y la formación de líderes comprometidos con el bien común.

“Nos dimos cuenta de que nuestros propósitos formativos no solo eran iguales, sino plenamente compatibles para niños y para niñas”, explicó el directivo.

Un nuevo modelo educativo: qué cambiará

Uno de los cambios más relevantes será la adopción de un modelo educativo mixto, pero no uniforme ni rígido. La propuesta que están construyendo no elimina la experiencia acumulada en educación diferenciada, sino que la aprovecha.

La idea es combinar espacios en los que niños y niñas compartan procesos de aprendizaje con otros en los que trabajen por separado, especialmente en etapas clave del desarrollo escolar.

“Queremos usar lo que sabemos sobre cómo crecen y aprenden niños y niñas para diseñar ambientes donde a veces estén juntos y a veces separados, siempre pensando en lo que es mejor para ellos”, señaló Casas.

Este enfoque se aplicaría, sobre todo, en los últimos grados de primaria y los primeros de bachillerato, donde la investigación educativa sugiere beneficios distintos según el momento del desarrollo.

Cambiar sin perder lo esencial

El nuevo proyecto educativo combinará
El nuevo proyecto educativo combinará espacios de educación mixta con otros diferenciados, según la etapa de desarrollo de los estudiantes- crédito Colegio Campestre/Colegio Marymount/ Visuales IA

Para una institución con casi ocho décadas de historia, el temor a perder identidad es uno de los mayores desafíos. Casas reconoce que el vínculo emocional entre el Gimnasio Campestre y su comunidad es profundo y que ese lazo será una prioridad durante todo el proceso.

“El reto es identificar qué es esencial en cada colegio y poner eso al servicio de un modelo nuevo. No se trata de abandonar el pasado, sino de construir sobre él para responder mejor al presente”, afirmó.

Por esa razón, la integración será gradual y se extenderá hasta 2029. El año académico 2026–2027 estará dedicado exclusivamente a definir cuáles son esos elementos esenciales y a diseñar el modelo de integración progresiva.

Un proceso en etapas, no una lista cerrada de cambios

A diferencia de otros procesos de fusión institucional, en este caso no existe aún una lista definitiva de cambios concretos. Y eso, según Casas, es deliberado.

“Si uno compara dos colegios, la lista de diferencias es larguísima. Lo importante no es imponer prácticas de uno sobre otro, sino construir respuestas nuevas juntos”, explicó.

Los dos años académicos siguientes al diseño inicial estarán dedicados a implementar esos cambios de manera cuidadosa, asegurando que los estudiantes se sientan acompañados y que las comunidades estén cómodas con el proceso.

Uno de los ejes centrales de la integración será el diálogo permanente con estudiantes y familias. Para las directivas, son ellos quienes mantendrán vivas las tradiciones, los estilos y la cultura de ambos colegios.

“El vínculo entre colegio y estudiante es fundamental. Es a través de los niños y las niñas que las tradiciones siguen vivas”, subrayó Casas.

Hay confianza para mejorar la educación de los estudiantes

Las directivas de ambos colegios
Las directivas de ambos colegios afirmaron que el proceso buscará preservar las tradiciones y la identidad institucional mientras se construye un modelo educativo renovado - crédito Freepik

El director general del Gimnasio Campestre cerró con un mensaje directo a las familias: gratitud por el respaldo y confianza en el proceso.

“Somos colegios estables, serios y acostumbrados a cuestionarnos. Sabemos que los cambios generan incertidumbre, pero vamos a estar muy cerca de las familias en todo este camino”, concluyó.

Más que una fusión administrativa, la integración del Gimnasio Campestre y el Marymount busca convertirse en una renovación profunda del modelo educativo, con la mirada puesta en los desafíos del presente y del futuro.