Crecen las alarmas por VIH en Bogotá, mientras miles de pacientes siguen sin recibir tratamiento

Concejales alertaron sobre brechas persistentes en prevención y atención, una mayor afectación en poblaciones vulnerables y los retos que enfrenta la ciudad para garantizar diagnóstico oportuno

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El 21% de las personas
El 21% de las personas con VIH en Bogotá no recibe tratamiento, lo que agrava la salud pública y social de la ciudad - crédito prensa Diana Diago

La alerta no llegó de golpe, sino a través de cifras que, puestas en contexto, encendieron las alarmas dentro del Concejo de Bogotá. En una sesión de la Comisión de Gobierno, concejales de distintas bancadas expusieron un panorama que combina avances parciales con rezagos profundos en la atención del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) en la capital.

El debate de control político, citado por los concejales Julián Rodríguez Sastoque, Óscar Bastidas Jacanamijoy, Darío Cepeda Peña y Armando Gutiérrez González, permitió reconstruir una radiografía detallada de la situación. Allí se evidenció que, pese a los programas de prevención y a la disponibilidad de tratamientos, el acceso efectivo sigue siendo desigual. Uno de los datos más preocupantes es que el 21% de las personas diagnosticadas con VIH en Bogotá no recibe tratamiento, una brecha que tiene consecuencias directas sobre la salud individual y colectiva.

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El 91% de los casos
El 91% de los casos de VIH en Bogotá se concentra en los estratos sociales 1, 2 y 3, reflejando desigualdad y acceso limitado a la salud - crédito Enterritorio

La discusión avanzó luego hacia el perfil social de la enfermedad. Según lo expuesto en la comisión, el 91% de los casos de VIH se concentra en los estratos 1, 2 y 3, lo que refuerza la relación entre la infección y condiciones estructurales como pobreza, informalidad laboral y barreras en el acceso al sistema de salud. A esto se suma un índice de mortalidad que, de acuerdo con los cabildantes, muestra una tendencia creciente, lo que pone en duda la capacidad de respuesta oportuna del sistema para las poblaciones más vulnerables.

Otro punto crítico abordado fue la situación de la sífilis gestacional, particularmente en población migrante. Durante 2025 se reportaron 183 casos en este grupo, una cifra que representa el 25% del total registrado en la ciudad. En el debate se señaló que este fenómeno está asociado a múltiples obstáculos, dificultades para acceder a controles prenatales tempranos, fallas en la aplicación de tamizajes conforme a los protocolos y condiciones socioeconómicas que limitan la continuidad de la atención médica.

A partir de estos datos, los concejales insistieron en la necesidad de reforzar las estrategias de prevención dirigidas a mujeres, especialmente a aquellas que se encuentran en situación de migración, no están aseguradas o enfrentan mayores niveles de vulnerabilidad. También se señaló la urgencia de fortalecer las campañas de educación en salud sexual y reproductiva para reducir la incidencia del cáncer de cuello uterino y prevenir la transmisión materno-infantil del VIH.

Durante 2025, el 25% de
Durante 2025, el 25% de los casos de sífilis gestacional en Bogotá se reportaron en población migrante, evidenciando vulnerabilidad sanitaria - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

El debate no se quedó solo en cifras. Varias intervenciones pusieron el foco en el estigma que aún rodea al VIH, identificado como una de las principales barreras para el diagnóstico temprano y la adherencia al tratamiento. Desde organizaciones sociales como la Fundación Eudes se recordó que buena parte de la discriminación proviene de la desinformación. En términos claros, el VIH solo se transmite por tres vías, relaciones sexuales sin protección; contacto directo con sangre infectada, como el uso compartido de agujas; y transmisión de madre a hijo cuando no hay diagnóstico ni tratamiento durante el embarazo o la lactancia.

También se insistió en la importancia de diferenciar VIH y sida, conceptos que con frecuencia se usan de manera indistinta. El VIH es el virus; el sida corresponde a la fase más avanzada de la infección y aparece cuando no existe acceso oportuno al tratamiento. Hoy, con diagnóstico temprano y seguimiento médico, es posible evitar que la enfermedad avance a esa etapa. Además, se reiteró que el virus no se transmite por abrazos, besos, compartir utensilios, alimentos, baños, piscinas ni por el contacto cotidiano. “Aclarar estos puntos es fundamental para reducir el miedo, desmontar la discriminación y fortalecer una respuesta basada en los derechos”, advirtieron durante la sesión.

El aumento de la mortalidad
El aumento de la mortalidad por VIH plantea dudas sobre la capacidad del sistema de salud para atender a poblaciones vulnerables - crédito Jesús Avilés/Infobae Colombia

Hacia el cierre del debate, se presentó una de las apuestas de la ciudad para los próximos años. Desde finales de 2025, Bogotá puso en marcha una nueva estrategia orientada a cumplir una de las metas en salud del Plan de Desarrollo, alcanzar en 2027 el estándar “92-92-92″. Esto implica que el 92% de las personas con VIH conozca su diagnóstico, que el 92% acceda al tratamiento y que el 92% logre una carga viral indetectable.