
La excanciller Laura Sarabia llegó de forma discreta este lunes 5 de agosto a la sede del Ministerio del Interior, en el centro de Bogotá, donde sostuvo un breve encuentro con el ministro Armando Benedetti.
Funcionarios que se encontraban en el lugar confirmaron la presencia de Sarabia, quien fue recibida directamente por el jefe de la cartera política.
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Aunque el contenido del diálogo entre ambos no ha sido divulgado, el encuentro ha despertado especulaciones dentro del Gobierno, especialmente porque Sarabia está próxima a asumir la Embajada de Colombia en el Reino Unido y crecen los rumores sobre una posible salida de Benedetti del Ministerio del Interior para ocupar su lugar en la Cancillería.
A pesar de las tensiones previas entre ambos exasesores cercanos del presidente Gustavo Petro, la reunión fue descrita como cordial.
Desde hace varios meses, la relación entre Sarabia y Benedetti ha estado marcada por enfrentamientos públicos y cruzamientos de acusaciones, incluidas denuncias formales ante la Fiscalía.
La exministra lo denunció por violencia de género, mientras que él cuestionó su papel en el Gobierno con expresiones como “una secretaria”, lo que generó amplia controversia.

La aparición repentina de Sarabia en el Ministerio se produce poco después de su renuncia a la Cancillería, ocurrida tras desacuerdos con la Casa de Nariño por la gestión del contrato de pasaportes. En una carta de una página, enviada desde Praga, donde dirigía la apertura de la embajada de Colombia en República Checa, expresó: “En los últimos días se han tomado decisiones que no comparto y que, por coherencia personal y respeto institucional, no puedo acompañar”.
En ese mismo documento agregó: “No se trata de diferencias menores ni de quién tenga la razón. Se trata de un rumbo que, con todo el afecto y respeto que le tengo, ya no me es posible ejecutar”. Finalizó afirmando que “hay momentos en los que decir adiós también es una forma de cuidar”.
A pesar de su renuncia, fuentes del Gobierno habían anticipado que Sarabia regresaría a la administración de Petro en un cargo diplomático. Su nombramiento como embajadora en Londres ya fue confirmado, lo que representa su quinto rol de alto nivel en el actual gobierno, tras haber pasado por el Departamento Administrativo de la Presidencia, Prosperidad Social, la Jefatura de Gabinete y la Cancillería.

El regreso de Sarabia coincide con versiones no confirmadas sobre un eventual relevo en la Cancillería, lo que pondría a Benedetti nuevamente en el radar para ocupar esa posición. Aunque no hay una comunicación oficial que lo confirme, versiones internas señalan que si Benedetti deja el Ministerio del Interior, el actual ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, podría asumir esa cartera.
Sarabia y Benedetti estuvieron estrechamente vinculados en la campaña presidencial de Gustavo Petro en 2021. Fue Benedetti quien la recomendó al entonces candidato, y luego ella ocupó posiciones clave al interior del Gobierno, siendo considerada una de las funcionarias de mayor cercanía con el presidente. Sin embargo, sus diferencias crecieron con el paso del tiempo y se trasladaron a escenarios judiciales.
Uno de los puntos críticos en la salida de Sarabia de la Cancillería fue la controversia sobre el contrato de impresión de pasaportes, en el que el presidente Petro insistió en terminar el vínculo con Thomas Greg & Sons.

Sarabia, según fuentes del Ejecutivo, se opuso a firmar el nuevo contrato en las condiciones propuestas por la Casa de Nariño, advirtiendo que una firma en ese contexto podría tener consecuencias legales. De ahí derivó su decisión de dejar el cargo.
“Decidí perdonar a Benedetti, pero no tiene que ver con las investigaciones”, expresó recientemente Sarabia al ser consultada por el estado de su relación con el ministro del Interior. A pesar de esta afirmación, el historial de tensiones entre ambos ha sido amplio, tanto en lo político como en lo personal.
La excanciller continúa teniendo injerencia dentro del Gobierno. Aun después de su renuncia formal, conserva presencia en instancias como juntas directivas oficiales. Además, mantiene comunicación directa con varios miembros del equipo presidencial, incluido el propio mandatario.
Benedetti, por su parte, retornó al poder central tras su paso por la Embajada en Venezuela. En medio de rumores de reconfiguración del gabinete, su futuro político permanece en el foco. La cita con Sarabia, aunque breve, ha sido interpretada por algunos sectores como un movimiento dentro del ajedrez político interno del Ejecutivo.
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