
El informe anual del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reveló que la capital del país fue responsable de 352.000 de los 1,2 millones de personas que salieron de la pobreza en 2024, lo que representa el 25% de la reducción nacional.
El presidente Gustavo Petro celebró públicamente estos resultados, indicando que “hemos reducido el porcentaje de población pobre al más bajo de la historia estadística desde el 2012” y que “son cerca de 2.600.000 personas que hemos sacado de la pobreza desde los datos del último año del Gobierno de Duque”.
Según el mandatario, un millón de personas habrían dejado la pobreza extrema en ese mismo periodo. Estas declaraciones, difundidas a través de su cuenta en X, buscan posicionar la reducción de la pobreza como una bandera política de su administración.
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El informe del Dane, publicado el 24 de julio de 2024, confirma que la incidencia de pobreza monetaria en Colombia cayó al 31,8%, la cifra más baja desde que existe una serie metodológica comparable (2012).
Esta reducción de 2,8 puntos porcentuales respecto al año anterior (34,6%) equivale a 1.267.063 personas que dejaron de ser consideradas pobres en términos monetarios.
En el caso de la pobreza extrema, la tasa nacional descendió de 12,6% en 2023 a 11,7% en 2024, lo que representa 420.482 personas menos en esa condición.

El Dane define la pobreza monetaria como la proporción de personas cuyos ingresos mensuales se sitúan por debajo de un umbral específico, que para 2024 fue de 386.000 pesos por persona.
La pobreza extrema, por su parte, se fijó en 190.000 pesos mensuales, lo que equivale a unos seis mil pesos diarios y marca el límite para la subsistencia alimentaria.
Aunque la reducción de la pobreza monetaria fue significativa, la pobreza extrema mostró una disminución más lenta y no ha recuperado los niveles previos a la pandemia. En las zonas rurales y dispersas, la incidencia de pobreza extrema alcanzó el 21,8%, más del doble que en las cabeceras municipales (8,7%).

El informe del Dane también revela que la brecha de ingresos que separa a una persona pobre del umbral de pobreza se redujo en 2024 al 12,6% a nivel nacional, frente al 13,6% de 2023.
Esta brecha es más amplia en las zonas rurales (17,9%) y más estrecha en las áreas metropolitanas (8,9%). El coeficiente de Gini, indicador de desigualdad, descendió levemente de 0,553 en 2023 a 0,551 en 2024, lo que sugiere una reducción marginal en la desigualdad de ingresos.
El análisis de la reducción de la pobreza por ciudades muestra contrastes notables. Quibdó registró la mayor incidencia de pobreza monetaria en 2024 con un 59,6%, seguida de Riohacha (48,8%), Valledupar (47,5%), Sincelejo (46,0%) y Florencia (43,5%).

En el extremo opuesto, Manizales (16,7%) y Bogotá (19,6%) presentaron las tasas más bajas. En cuanto a pobreza extrema, Manizales también lideró con el menor porcentaje (3,1%), mientras que Quibdó alcanzó el máximo nacional (29,7%).
El Dane atribuye la reducción de la pobreza principalmente al crecimiento económico, no a los subsidios estatales. La entidad desglosa la variación de la pobreza en tres componentes: la línea de pobreza (ajuste anual del umbral), el crecimiento económico (personas que salen de la pobreza por mejora de la economía) y la redistribución (impacto de ayudas y subsidios).
En 2024, el crecimiento económico fue el único factor que contribuyó a la caída de la pobreza extrema, mientras que el rubro de subsidios tuvo un efecto negativo, aumentando la pobreza en 0,35%. Esto no implica que los subsidios generen pobreza, sino que el sistema de transferencias funcionó peor o se redujeron los montos entregados, como resultado de recortes presupuestales y cambios en los programas del Departamento para la Prosperidad Social (DPS).

Durante este periodo, el DPS experimentó una alta rotación de funcionarios y la eliminación de programas como Ingreso Solidario y Familias en Acción, sustituidos por el más pequeño Renta Ciudadana. Además, se cerraron iniciativas como Hambre Cero y Jóvenes por la Paz, y se reasignaron subsidios entre regiones.
En años anteriores, como 2022, la redistribución sí contribuyó a la reducción de la pobreza. El impacto de los subsidios varió según la región. En Bogotá, los programas de la Alcaldía mantuvieron un efecto positivo en la reducción de la pobreza, a diferencia del panorama nacional. Si se excluyera la contribución de la capital, la reducción de la pobreza en Colombia habría sido del 3% en lugar del 7%.
El aumento del salario mínimo tuvo un efecto marginal, ya que la mayoría de la población pobre permanece en la informalidad y no se beneficia directamente de estos incrementos. La pobreza multidimensional, que incorpora variables como acceso a salud, educación y servicios básicos, también disminuyó en 2024 respecto al año anterior, según el Dane.
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