
Aunque no sea frecuente sentirlos en la mayoría de zonas del país, lo cierto es que Colombia es un territorio de sismos. Según el Servicio Geológico Colombiano (SGC), al mes suelen presentarse unos 2.500 eventos telúricos de magnitudes baja a moderada, aunque de vez en cuando pueden ocurrir sacudones como el del pasado domingo en horas de la mañana. Esto gracias a la ubicación geográfica del país, que está situado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una región donde la convergencia de las placas tectónicas de Nazca, Cocos, Sudamérica y Caribe ocasiona una alta actividad sísmica.
Así mismo, el SGC informó que Los Santos, un municipio santandereano de unos 13.000 habitantes, suele ser el protagonista de estos eventos, por encontrarse muy cerca del nido sísmico de Bucaramanga, el segundo lugar con más sismos en el mundo después de la región de Hindu kush, en Afganistán, y por encima de los montes Cárpatos, en Rumania.
Debido a su posición en el Cinturón de Fuego del Pacífico, Colombia se identifica como una nación con alta vulnerabilidad a los sismos. Esta área es la localización de aproximadamente el 75% de los volcanes del planeta y es escenario del 80% de los sismos más intensos a nivel global.
El país está situado sobre dos zonas de subducción significativas, donde la placa tectónica de Nazca colisiona con la Sudamericana, y esta última a su vez interactúa con la placa del Caribe, generando movimientos sísmicos frecuentes.
Por lo tanto, las regiones de Nariño, Chocó, Caldas y Santander son las que mayormente experimentan esta actividad sísmica.
Fijar un punto de encuentro en caso de sismo es crucial por varias razones:
Debido a su posición en el Cinturón de Fuego del Pacífico, Colombia se identifica como una nación con alta vulnerabilidad a los sismos. Esta área es la localización de aproximadamente el 75% de los volcanes del planeta y es escenario del 80% de los sismos más intensos a nivel global.
El país está situado sobre dos zonas de subducción significativas, donde la placa tectónica de Nazca colisiona con la Sudamericana, y esta última a su vez interactúa con la placa del Caribe, generando movimientos sísmicos frecuentes.
Por lo tanto, las regiones de Nariño, Chocó, Caldas y Santander son las que mayormente experimentan esta actividad sísmica.

De acuerdo con la Unidad Nacional para la Gestión del Riego de Desastres (Ungrd) un sismo es la liberación súbita de grandes cantidades de energía, que se representan a través de ondas que se desplazan por el interior de la tierra y que al llegar a la superficie puede ser percibida por las personas, animales y hasta estructuras.

A propósito de los terremotos que tuvieron lugar en la zona fronteriza entre Turquía y Siria que ha dejado de momento 2 mil muertos, casi 11 mil heridos en los dos países y ha derrumbado miles de edificios, Infobae recuerda los terremotos más devastadores de la historia de Colombia.

Los recientes temblores en el municipio de Los Santos, Santander, han generado preocupación en parte de la población colombiana. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) expuso la razón por la cual tiembla en esa región, que convierte a Bucaramanga en una de las capitales más afectadas por los sismos.
Revisar las redes de acueducto y alcantarillado tras un sismo es fundamental para evitar problemas de salubridad y garantizar el suministro de agua potable. Los movimientos telúricos pueden provocar rupturas en las tuberías, filtraciones o bloqueos, lo que podría resultar en contaminación del agua, inundaciones o falta de servicio.
Inspeccionar estas infraestructuras permite detectar y reparar daños a tiempo, minimizando riesgos para la salud pública. Además, es vital asegurar que el agua residual sea manejada adecuadamente para prevenir enfermedades. Ante cualquier signo de daño, es esencial contactar a las autoridades competentes para una rápida intervención y solución.





