
Parece contradictorio, pero las barreras idiomáticas suelen presentarse, incluso, entre los hablantes de una misma lengua, dependiendo de su lugar de origen. Este es el caso de la pareja colombo-mexicana formada por los creadores de contenido Mariana Pinilla y Stefano Tomati, que no dudaron en compartir con sus seguidores aquellos “términos” que alguna vez los pusieron en aprietos, al no lograr entenderlos.
Y es que, de las risas, fácilmente pudieron haber pasado al desconcierto y al enojo, por los múltiples significados que una misma palabra puede tener, dependiendo del país en el que se utilice.
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Este es el caso de “aguas” y cómo la primera vez que Stefano la utilizó Mariana no supo qué hacer, aunque él se refería que tuviera cuidado. Aunque también existen palabras que de por sí pertenecen a cada país y no se utilizan fuera de sus fronteras, guajolotazo, por ejemplo, que no es otra cosa que un golpe, o sape.
Pero “aplicar” también les generó problemas al principio; ya que, en Colombia se relaciona con “aspirar a” o “inscribirse en”, mientras que en México es utilizado como un sinónimo de “ajuiciarse”.
Y a la lista de los términos que, incluso hoy, siguen dificultándosele a Mariana se suman la expresión “chingados”, “chaqueta”, “´puna” y, por último, el nombre que le dan a los tomates. Vegetal al que, en tierras aztecas, se le agrega el vocablo “ji”, al principio, para formar el nombre de “jitomate”.
Mariana no ha sido la única en aprietos: Stefano tampoco entiende varias de las expresiones que se utilizan en Colombia
El problema, según los enamorados, va de lado a lado, pues, Stefano tampoco entiende algunas de las expresiones que su novia utiliza a diario, como es el caso de las groserías jueputa o marica que, la mayoría de nacionales, utilizan como signo de exclamación y no para referirse a una persona.
Pero también palabras coloquiales y no soeces han llegado a dejar a Stefano boquiabierto, como juicio, pues en México se utiliza solo para describir el encuentro de un delincuente o presunto delincuente con las instancias judiciales, pero en el país de las mariposas amarillas es sinónimo de aplicado u obediente.
Otro término en la lista es chuzar, en una referencia, al parecer no tan clara a pinchar, casi siempre la piel, de una persona. Una acción que en el norte del continente se describe con la palabra “picar”.
Y, por último, aunque está más familiarizado con ella, se encuentra “mamera”, una palabra con la que se expresa pereza, cansancio o hastío en contextos poco formales, como la calle, o con amigos.
Otra pareja, aunque colombo español, hizo el mismo ejercicio en las redes
Los actores José Julián Gaviria de Colombia y Esther Sanz de España utilizaron la plataforma TikTok para mostrar las diferencias lingüísticas entre sus respectivos países. Y es que, aunque ambos hablan español, sus encuentros revelaron palabras que, a pesar de sonar igual, tienen distintos significados dependiendo de la región.
Desde que se conocieron, Gaviria y Sanz notaron que ciertas palabras homófonas podían generar confusión. Es el caso de “mono”: en España se refiere a alguien tierno, mientras que en Colombia describe a una persona con cabello claro. Otro ejemplo es “comida”, que en España se utiliza para una comida de la tarde, comparado con “almuerzo” en Colombia, donde “comida” se refiere a la cena.
La diferencia en el uso de “pena” también es significativa. En España, la palabra indica tristeza, mientras que en Colombia se traduce como vergüenza. Igualmente, el término “camello” varía drásticamente: en Colombia se refiere a un trabajo, mientras en España se utiliza para describir a los traficantes de drogas.
Otra palabra que presenta una diferencia notable es “chillar”. En España significa gritar, pero en Colombia se entiende como llorar. Similarmente, “trapero” en España se asocia con el cantante de trap, mientras que en Colombia se refiere a la herramienta de limpieza para secar el piso.
El término “piso” puede causar confusión, ya que en España significa apartamento, mientras que en Colombia se refiere al suelo. De manera similar, “pararse” en España significa quedarse quieto, pero en Colombia implica ponerse de pie.
El uso del término “tinto” es particularmente engañoso, ya que en Colombia es un tipo de café, mientras que en España se refiere específicamente al vino tinto. Además, “pitillo” en España significa cigarro, pero en Colombia es simplemente un sorbete.
Finalmente, “bocadillo” en España se utiliza para describir un sándwich tipo baguette, mientras que en Colombia se refiere a un dulce de guayaba.
Estas diferencias reflejan cómo un mismo idioma puede divergir y ofrecer distintos significados culturales y regionales.
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