
La especie es más pequeña que un gato doméstico y vive en los bosques nubosos de la cordillera de los Andes en Bolivia.
Un gato silvestre de 1,4 kilos con manchas parecidas a las de un leopardo, originario de Bolivia y que alguna vez vivió brevemente como mascota doméstica, no solo es adorable. También es, según los científicos, el abanderado de la primera nueva especie felina descubierta en un siglo.
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El felino en particular se llama Tigrino y su especie, "tilcayo".
Varias otras especies de felinos han obtenido reconocimiento oficial después de haber sido consideradas subespecies anteriormente. Sin Embargo, el tilcayo, que habita en los bosques nubosos de la cordillera de los Andes en Bolivia, es la primera especie felina totalmente nueva que se incorpora al árbol genealógico de los felinos desde que se describió el gato de las pampas uruguayo, o gato de pajonal de Larrañaga, en 1923.
El diminuto tilcayo, oficialmente Leopardus tilcayo, se parece a sus parientes más cercanos, los tigrillos o gatos tigre por su nombre en inglés, que se encuentran en Centro y Sudamérica. Tras un análisis de ADN, los científicos cuyo estudio se publicó el jueves en la revista Current Biology dijeron que la especie se separó de sus parientes más cercanos hace 1,4 millones de años.
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Aun así, poco más se sabe sobre la nueva especie, incluido su comportamiento y la cantidad de felinos en estado silvestre.
La bióloga Paola Nogales Ascarrunz conoció a Tigrino hace casi una década en el Santuario de Vida Silvestre Senda Verde en Bolivia. El gato había sido mascota durante un año, antes de que la familia se diera cuenta de que era un animal silvestre, poco apto para la vida doméstica, y lo llevara al santuario alrededor de 2017.
El personal del santuario asumió que era un oncilla, parte de la especie Leopardus tigrinus, y lo apodaron "Tigrino" con base en el nombre de la especie. Pero a Nogales Ascarrunz, exploradora de National Geographic y fundadora de la organización de conservación Programa de Investigación Félidos Bolivia, le llamó la atención el tamaño de Tigrino.
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"No podía creer lo pequeño que era", dijo Nogales Ascarrunz. "Pensé que debía ser un gato joven, o tal vez un cachorro". Al año de edad, Tigrino había alcanzado su tamaño adulto pero era más pequeño que una oncilla adulta típica, que puede pesar más de 3 kilos. Sin embargo, inicialmente, Nogales Ascarrunz no le dio mucha importancia a la discrepancia.
Eso cambió en 2019, cuando trabajaba en una guía de felinos silvestres locales de Bolivia. Notó diferencias sutiles entre una foto de referencia de una oncilla y sus fotos de Tigrino. Además de ser más pequeño que la oncilla, las manchas de Tigrino eran más grandes. "En realidad no coincidía", dijo Nogales Ascarrunz, por lo que comenzó un estudio del ADN de Tigrino, y lo comparó con otros miembros del género Leopardus, que se conocen coloquialmente como tigrillos.
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En ese momento, otro equipo de científicos, Eduardo Eizirik y Jonas Lescroart, estudiaban otras especies de tigrillos de otras partes de América del Sur, basándose en particular en especímenes preservados en colecciones de museos. Después de hablar sobre sus intereses de investigación en común, Eizirik y Lescroart unieron fuerzas con Nogales Ascarrunz.
"Se daba por hecho que había de dos a cuatro especies, pero el número exacto en realidad aún no estaba establecido", dijo Lescroart, biólogo de la Universidad de Amberes y coautor del estudio con Nogales Ascarrunz.
"Decidimos unir nuestros dos conjuntos de datos, analizar todo junto, y resultó que había cinco especies diferentes de gatos tigre, y esta nueva especie boliviana fue completamente inesperada en ese momento".
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Las diferencias entre estas cinco especies de felinos son sutiles y a menudo difíciles de distinguir sin la ayuda del análisis de ADN. Sin embargo, lo que podría parecer una minucia académica sobre las delimitaciones de las especies tiene implicaciones reales para la conservación. Los hábitats de los tigrillos están amenazados por la deforestación y la fragmentación, y sus poblaciones están dispersas por el comercio ilegal de mascotas.
"Si una especie supuestamente muy extendida es en realidad varios linajes más restringidos, cada uno puede tener un área de distribución mucho más pequeña", dijo Samantha Zwicker, ecóloga y codirectora de la organización de conservación sin fines de lucro Hoja Nueva, quien no participó en el estudio.
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Eizirik, autor principal del estudio e investigador de la Pontificia Universidad Católica de Río Grande del Sur, dijo que el descubrimiento del tilcayo había resultado en la mayor atención hacia los felinos pequeños que ha visto en los 30 años que lleva estudiando al grupo.
Expresó su esperanza de que esta atención se traduzca en esfuerzos de conservación que ayuden tanto al tilcayo como a otras especies de aspecto menos tierno con las que convive. "¿Quién sabe qué más queda por descubrir en esas selvas bolivianas?", dijo Eizirik. "El tilcayo en realidad podría salvar muchas cosas".
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