'Corten todo el comercio': Trump amenaza a España

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Pero es poco probable que suceda: una medida contra España enfrentaría obstáculos políticos, legales y prácticos, y provocaría una guerra comercial más amplia con la Unión Europea.

El presidente Donald Trump, dando rienda suelta a su animadversión de toda la vida hacia Europa en la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, se pronunció especialmente contra España el miércoles.

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"No quiero tener nada que ver con España", dijo sobre la cuarta economía más grande de la Unión Europea. "Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas".

"Son gente mala y sin remedio", añadió.

Aún está por verse si Trump tiene el deseo o el poder de cumplir su amenaza de tratar a un aliado europeo como a un paria, al estilo de Corea del Norte. A menudo ha intentado intimidar a otros --como China, Irán, Groenlandia y Omán-- solo para luego dar marcha atrás.

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Como parte de la Unión Europea, el comercio exterior de España se rige por los acuerdos comerciales del bloque. El acuerdo más reciente se cerró hace solo unas semanas, aunque Trump ya ha amenazado con incumplirlo al publicar en las redes sociales que impondría un arancel del 100 por ciento a los países que apliquen un impuesto sobre los servicios digitales.

Olof Gill, vocero de la Comisión Europea, dijo el miércoles: "Esperamos que Estados Unidos cumpla sus compromisos según esa declaración conjunta, igual que nosotros hemos cumplido los nuestros".

Añadió: "La Comisión siempre velará por que los intereses de la Unión Europea y de todos nuestros Estados miembro estén plenamente protegidos".

Si Trump llevara a cabo sus amenazas contra España, "estaría apuntando a toda la UE, y eso, por supuesto, llevaría a una guerra comercial", dijo Jacob Funk Kirkegaard, investigador principal de Bruegel, un centro de estudios en Bruselas.

Kirkegaard se mostró escéptico sobre la capacidad del presidente estadounidense para aplicar el tipo de restricciones radicales que prometió.

"En cierto modo, se trata de una reacción agresiva de Trump, que intenta desviar la atención de lo que está pasando ahora mismo en Medio Oriente", dijo. "Pero, ¿tiene algún medio legal para llevar a cabo los cambios normativos que está planteando? Sí, creo que la respuesta a esa pregunta es claramente no".

En febrero, la Corte Suprema de Estados Unidos limitó la capacidad del presidente para imponer aranceles a otros países a su antojo.

Kirkegaard añadió que es probable que la reacción de los mercados financieros también disuada a Trump de llevar a cabo sus amenazas, ya que dijo que estos verían con malos ojos que se reanudara una guerra comercial con Europa. Trump ha demostrado a menudo que está dispuesto a dar marcha atrás cuando los mercados reaccionan negativamente a sus políticas.

Trump ha criticado repetidamente a España por no comprometerse a destinar el 5 por ciento de su producto interno bruto al gasto militar, en línea con los objetivos fijados por otros miembros de la Alianza Atlántica. El otoño pasado, amenazó con imponer aranceles más altos a España que al resto de la Unión Europea con la esperanza de presionar a Madrid para que se ajustara a la norma.

España ha aumentado su gasto en defensa y se ha comprometido a alcanzar un nivel del 2,1 por ciento del tamaño de su economía.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha avivado aún más la ira de Trump al calificar la guerra en Irán de ilegal y negarse a permitir que Estados Unidos utilice sus bases militares durante el conflicto. Ese incidente, ocurrido en marzo, también llevó al presidente Trump a amenazar con cortar el comercio.

Las políticas de acogida migratoria de España también han molestado a Trump. Y Sánchez ha presentado su programa, incluso en un artículo de opinión en The New York Times, como una alternativa mejor a las políticas que siguen los "líderes del estilo del movimiento MAGA".

Los migrantes son una de las principales razones por las que la economía española es una de las que más crecen en Europa. Se prevé que la actividad económica crezca un 2,3 por ciento este año, según el Banco de España.

España depende menos del mercado estadounidense que muchos otros países europeos. El comercio entre ambos países representó aproximadamente el 4,4 por ciento de la producción total de España, frente a alrededor del 10 por ciento de la zona del euro en su conjunto, dijo Miguel Otero-Iglesias, analista sénior del Real Instituto Elcano en España. Además, tiene un déficit comercial con Estados Unidos, lo que la hace menos vulnerable a la presión estadounidense.

Aun así, las restricciones específicas podrían hacer mella. Durante el primer mandato de Trump, su gobierno impuso aranceles a las aceitunas negras españolas, alegando que los productores recibían subvenciones injustas. La medida fue posteriormente impugnada y anulada por la Organización Mundial del Comercio, pero la cuota de España en el mercado de las aceitunas negras en Estados Unidos se desplomó.

Aunque puede que Trump ya no dé la bienvenida al comercio ni a los visitantes españoles, España sin duda seguirá abriendo los brazos a los inversores estadounidenses, por no hablar de los millones de turistas.

Estados Unidos es la mayor fuente de inversión extranjera directa en España. Al contar con precios de electricidad que figuran entre los más baratos de Europa --en parte gracias a la expansión de las energías renovables en el país--, España también está atrayendo nuevas inversiones relacionadas con proyectos de inteligencia artificial que consumen mucha energía.

Tal y como escribió el Departamento de Estado de Estados Unidos en su informe de inversión de 2025: "La excelente infraestructura de primer nivel de España, su mano de obra bien formada en sectores clave, su amplio mercado interno y unos costos energéticos relativamente más bajos la convierten en un destino atractivo para la inversión extranjera".

La ministra de Sanidad española, Mónica García, respondió el miércoles a los comentarios de Trump: "Somos un país soberano, democrático, que defiende el multilateralismo y la paz".

Y añadió: "Lo terrible es confundir la diplomacia con el matonismo".

Carlos Barragán and Jeanna Smialek colaboraron con este artículo.

Patricia Cohen escribe sobre economía global y reside en Londres.

Carlos Barragán and Jeanna Smialek colaboraron con este artículo.

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