Una estatua de Cristóbal Colón vuelve a instalarse cerca de la Casa Blanca

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La réplica de un monumento, que fue derribado por un grupo de manifestantes en 2020, fue colocada frente al edificio Eisenhower Executive Office en Washington.

Una estatua de Cristóbal Colón fue instalada en los terrenos de la Casa Blanca la madrugada del domingo, como parte del esfuerzo del presidente Donald Trump por presentar al explorador como un héroe tras la retirada de monumentos en su honor en todo el país.

La estatua es una réplica de una que los manifestantes en Baltimore derribaron y arrojaron al Inner Harbor de la ciudad en el verano de 2020. Las piezas de mármol de la estatua fueron recuperadas del puerto, y un artista de Maryland las utilizó como guía para crear la réplica.

La nueva estatua se erigió en algún momento de la noche en el lado norte del edificio Eisenhower Executive Office, frente a la avenida Pensilvania en Washington, que alberga oficinas para el personal de la Casa Blanca y está junto al ala oeste. La estatua está detrás de una valla.

"En esta Casa Blanca, Cristóbal Colón es un héroe, y el presidente Trump se asegurará de que sea honrado como tal durante generaciones", dijo Davis Ingle, portavoz de la Casa Blanca, en un comunicado.

El derribo de la estatua original tuvo su origen en las protestas por la justicia racial que estallaron tras elasesinato de George Floyd en mayo de 2020. En el lapso de cuatro meses se desmantelaron más de 30 estatuas, derribadas por los manifestantes o retiradas por orden de las autoridades.

Quienes se oponen a la glorificación de Colón se han centrado en su papel como traficante de esclavos de los pueblos indígenas taínos; en la brutal campaña de subyugación emprendida por los colonizadores españoles; y en la devastación de la población indígena, mediante la violencia y las enfermedades, en el siglo y medio posterior a sus viajes.

Muchos grupos italoestadounidenses se han opuesto enérgicamente al intento de relegar a Colón de un lugar de honor en los espacios públicos, pues consideran que las estatuas del explorador genovés son un símbolo de orgullo étnico, que conmemora una época en la que sus familiares inmigrantes sufrían discriminación y persecución.

Muchos de los monumentos que celebran al explorador, incluido el que estuvo en Baltimore, fueron donados por grupos italoestadounidenses en los siglos XIX y XX. El presidente Ronald Reagan habló en la ceremonia de dedicación de la estatua de Baltimore en 1984.

El Día de la Independencia de 2020, manifestantes derribaron esa estatua con cuerdas y la arrojaron al puerto. Indignado por la destrucción del monumento, Tilghman Hemsley, pintor, escultor y pescador local, reunió un equipo de buzos para recuperarlo. Su hijo, Will Hemsley, utilizó entonces escaneos de las piezas recuperadas para crear una réplica, un proyecto que recibió 30.000 dólares del Fondo Nacional para las Humanidades durante el primer mandato de Trump.

Desde 2020, algunas de las estatuas desmanteladas en todo el país han encontrado nuevos hogares, como iglesias, museos y clubes sociales italoestadounidenses. John Pica, ex senador del estado de Maryland que ayudó a supervisar el proyecto, dijo que fue difícil encontrar una nueva ubicación en Baltimore para la estatua por temor a reavivar la controversia sobre el legado histórico de Colón. La réplica de la estatua --y una segunda creada como respaldo-- permanecieron durante años en el estudio de Tilghman Hemsley.

La posibilidad de instalar la estatua en propiedad federal surgió durante conversaciones dentro del gobierno de Trump sobre las celebraciones del 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos este año. En una proclamación el año pasado, Trump llamó a Colón "el héroe americano original, un gigante de la civilización occidental y uno de los hombres más valientes y visionarios que han pisado la faz de la tierra".

"Éste es el regreso de Colón tras los días más oscuros de hace cinco o seis años", dijo Basil Russo, dirigente de la Conference of Presidents of Major Italian American Organizations, quien facilitó la cesión de la estatua al gobierno federal.

Edward Lengel, ex historiador jefe de la Asociación Histórica de la Casa Blanca, dijo que la incorporación de la estatua formaba parte de la "remodelación radical" de los terrenos de la Casa Blanca por parte de Trump, representada de forma más evidente por los planes de construir un nuevo salón de baile sobre el ala este demolida.

"Lo que está haciendo este gobierno", dijo Lengel, "es convertirla en un campo de batalla partidista".

Julia Jacobs es una reportera de arte y cultura que a menudo cubre temas legales para el Times.