
Desde octubre de 2024, las autoridades mexicanas habían incautado 18.000 armas de fuego, de las cuales casi el 80 por ciento procedían de Estados Unidos.
Casi la mitad de los cartuchos de calibre .50 de alta potencia que las autoridades mexicanas han incautado a los cárteles desde 2012 fueron rastreados hasta una fábrica de municiones en las afueras de Kansas City, Misuri, que es propiedad del gobierno de Estados Unidos, dijo el martes el secretario de Defensa de México.
La fábrica, Lake City Army Ammunition Plant, es el mayor fabricante de cartuchos de rifle utilizados por el ejército estadounidense.
El secretario de Defensa de México, el general Ricardo Trevilla Trejo, dijo que se habían incautado unos 137.000 cartuchos de calibre 50 desde 2012. De ellos, añadió, el 47 por ciento procedían de Lake City y se vendían en armerías del sur de Estados Unidos.
La revelación se produjo en respuesta a la pregunta de un reportero sobre una reciente investigación conjunta de The New York Times y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por su sigla en inglés) que expuso cómo la munición de Lake City --que también ha sido usada en tiroteos masivos en Estados Unidos-- se ha convertido en un elemento básico para los grupos del crimen organizado en México.
El general Trevilla Trejo también dijo que desde octubre de 2024, cuando Claudia Sheinbaum asumió la presidencia, las autoridades mexicanas habían incautado 18.000 armas de fuego, de las cuales casi el 80 por ciento procedían de Estados Unidos. Entre las armas más destructivas incautadas, añadió, había fusiles Barrett calibre .50, lanzagranadas, lanzacohetes y ametralladoras de diversos calibres.
El lunes, Sheinbaum dijo que su gobierno estaba revisando los informes del Times y del ICIJ "para poder hablar con el gobierno de los Estados Unidos sobre este tema y ver cómo es posible que estas armas, que son de uso exclusivo del ejército de Estados Unidos, estén entrando a México".
La investigación descubrió, de hecho, que los cartuchos de calibre .50 fabricados en Lake City no estaban restringidos al ejército estadounidense. Este ha permitido a los contratistas privados que operan en la planta de Lake City vender munición a distribuidores, revendedores y tiendas minoristas, lo que en la práctica los pone a disposición del mercado civil.
Al menos 16 minoristas en línea han vendido munición de bala perforante fabricada en Lake City o con componentes de la planta, según un recuento realizado por el ICIJ y el Times.
"La ironía es justamente que el gobierno mexicano y el estadounidense quieren lo mismo: reducir las muertes" causadas por los cárteles, dijo Cecilia Farfán Méndez, directora del Observatorio de América del Norte del Global Initiative Against Transnational Organized Crime. "Pero en la medida en que estos grupos criminales tienen esta facilidad de acceder a este tipo de calibres y de armamento, es como si les estuvieran subsidiando la generación de esta violencia".
El ejército estadounidense no respondió de manera detallada a las preguntas sobre el uso de munición de Lake City por los cárteles de la droga. Un vocero dijo previamente que permitir la venta comercial desde la planta ahorraba a los contribuyentes decenas de millones anuales.
Los cartuchos de Lake City terminaron en manos de miembros de cárteles mexicanos, quienes los han utilizado para atemorizar tanto a civiles como a fuerzas de seguridad, según documentos obtenidos por los periodistas.
Con estas armas de fuego del calibre .50, los pistoleros de los cárteles han derribado helicópteros, asesinado a funcionarios del gobierno, disparado contra fuerzas policiales y militares y matado a civiles.
"El blindaje con el que contamos no puede proteger a nuestro personal de este tipo de penetración que tiene este cartucho", dijo a la prensa en 2024 Luis Cresencio Sandoval, predecesor del general Trevilla Trejo como secretario de Defensa de México. Se refería a una bala de calibre .50 procedente de Lake City que se había utilizado para atacar un convoy militar en el norte de México, que mató a un soldado e hirió a otros tres.
México tiene estrictas restricciones sobre quién puede comprar y poseer armas, que solo pueden adquirirse legalmente en dos tiendas gestionadas por el ejército mexicano. Sin embargo, la mayoría de los tipos y calibres están reservados exclusivamente al ejército y a las fuerzas del orden. El gobierno mexicano ha calculado que cada año entre 200.000 y 500.000 armas de fuego se introducen de manera ilegal en México desde Estados Unidos.
El año pasado, la Corte Suprema de Estados Unidos desestimó por unanimidad una demanda presentada por el gobierno mexicano contra fabricantes estadounidenses importantes, en la que se argumentaba que las empresas habían ayudado e instigado la venta ilegal de armas de fuego que las dirigía a los cárteles mexicanos de la droga. En su sentencia, el tribunal dijo que el hecho de que los fabricantes "no impidieran" que los minoristas independientes realizaran ventas ilegales no cumplía el elevado requisito legal de complicidad.
Pero el tribunal reconoció la afirmación de México de que se estaban vendiendo armas estadounidenses a traficantes mexicanos. "Tenemos pocas dudas de que, como afirma la demanda, se produzcan algunas de esas ventas, y de que los fabricantes sepan que se llevan a cabo", dijo la sentencia.
México presentó otra demanda en Arizona contra cinco vendedores de armas. Ese caso está pendiente.
Sheinbaum ha pedido una mayor cooperación del gobierno de Donald Trump para detener el flujo de armas y municiones de fabricación estadounidense hacia México, comparándolo a menudo con la presión de Washington para que su país ponga fin al tráfico de fentanilo.
Han surgido algunas iniciativas conjuntas para aumentar las inspecciones e incautaciones a ambos lados de la frontera, y para compartir más información entre los gobiernos. Pero en una entrevista exclusiva concedida el año pasado, Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, declaró a los periodistas del Times que el esfuerzo de Estados Unidos para cortar el suministro de armas "no ha sido suficiente".
Si a los cárteles mexicanos les resultara más difícil "tener ese tipo de armas", añadió García Harfuch, "definitivamente sería una lucha diferente".
Ben Dooley y David Shortell colaboraron con reportería.
Emiliano Rodríguez Mega es un investigador reportero del Times en Ciudad de México. Cubre México, Centroamérica y el Caribe.
Ben Dooley y David Shortell colaboraron con reportería.
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