Los ladrones del Louvre dejaron caer esta corona. Así luce ahora

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La corona de la emperatriz Eugenia quedó tirada en la acera tras el atraco al Museo del Louvre en octubre. El museo ha publicado fotos de los daños.

La corona de la emperatriz Eugenia, cuyo esposo, Napoleón III, gobernó Francia en el siglo XIX, fue uno de los nueve ornamentos de la realeza de valor incalculable que fueron arrebatados por los ladrones durante su audaz atraco al Louvre el pasado octubre.

Fue lo único que dejaron tras de sí. Los ladrones dejaron caer el tocado real, adornado con ocho águilas de oro esculpidas y generosamente decorado con esmeraldas y diamantes, en la acera exterior del museo antes de darse a la fuga.

Más de tres meses después, el Louvre ha publicado fotografías que muestran la gravedad de los daños. Los arcos de la corona, con incrustaciones de diamantes y en forma de palma, han sido arrancados o doblados, la cruz enjoyada está inclinada hacia un lado y falta una de las águilas doradas.

El Louvre ha anunciado que pronto convocará a restauradores a presentar propuestas para la reparación de la corona, proceso que supervisará un comité de expertos recién formado. El director de artes decorativas del museo, Olivier Gabet, dijo que el personal del museo no sabía cuánto costaría la restauración, pero que partían de una estimación de 40.000 euros, o 47.000 dólares. Dado que se han encontrado casi todas las piezas, el costo real se calculará en horas de delicados trabajos de reparación, dijo.

El Louvre, el museo más grande y visitado del mundo, sigue conmocionado por el robo, que se produjo 30 minutos después de que abriera y puso de manifiesto los fallos de su anticuado sistema de seguridad y su desactualizada infraestructura. El ministro de Cultura francés nombró a un experto externo para investigar los fallos del museo, y las huelgas de los sindicatos del Louvre han obligado a cerrar total o parcialmente el edificio una decena de veces. La Galería Apolo, donde se guardaban las joyas de la corona, permanece cerrada a los visitantes.

Una investigación penal en la que han participado más de 100 agentes de policía ha concluido con la acusación de cinco personas. Pero, aparte de la corona de la emperatriz, no se ha encontrado ninguna de las joyas.

La corona de Eugenia forma parte de la pequeña colección de joyas de la corona francesa que siguen en posesión del Estado. Muchas fueron robadas tras el inicio de la Revolución Francesa en 1789, y el grueso del resto fue subastado por el Estado francés en un arranque de fervor republicano en 1887. La corona de Eugenia fue adquirida por el museo en 1988.

La corona era la mitad de un conjunto encargado por Napoleón III, último emperador de Francia y sobrino de Napoleón, para que él y su esposa lo lucieran en la inauguración de la "exposición universal" de 1855 en París. El joyero oficial del emperador supervisó la confección que incluyó 1354 diamantes, 1136 diamantes talla rosa y 56 esmeraldas, según el Louvre.

Después de que Napoleón III fuera capturado por Prusia y perdiera el control de Francia, la emperatriz Eugenia huyó a Inglaterra y dejó la corona atrás. Pero demandó con éxito a la República Francesa para recuperarla y más tarde la legó a su ahijada, la princesa María Clotilde Napoleón, quien vivía en Bélgica.

Un informe de los especialistas del Louvre dijo que la corona probablemente se había aplastado cuando los ladrones la sacaron por una pequeña rendija hecha en su caja de cristal reforzado durante el atraco, y se había dañado aún más por el impacto de su caída durante la huida. En el proceso, cuatro de sus palmas, decoradas con diamantes y esmeraldas, se desprendieron y una cayó al suelo. Unos 10 de los 1354 diamantes han desaparecido, según el informe del Louvre, junto con el águila real, que "probablemente esté en algún lugar con las demás piezas robadas, y quizá las encontremos algún día", añadió Gabet.

Gabet dijo que esperaba que la corona, que se ha convertido en un símbolo de esperanza desde su robo y "milagrosa" recuperación, se restaurara a finales de año y se presentara al público, "en el Louvre obviamente".

Ana Castelain colaboró con reportería desde París

Catherine Porter es reportera internacional del Times y cubre Francia. Está radicada en París.

Ana Castelain colaboró con reportería desde París