¿Cuba puede sobrevivir sin el petróleo de Venezuela?

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Cuba necesita 100.000 barriles de petróleo al día para mantener sus luces encendidas, según los expertos, y para que sus autobuses, trenes y fábricas sigan funcionando.

Pero, debido al presidente Donald Trump, no está recibiendo la cantidad de combustible que necesita.

Con el gobierno de Trump ejerciendo el control sobre la industria petrolera de Venezuela, Cuba solo recibe una pequeña parte del petróleo que necesita; una escasez que, según advierten los expertos, es cada vez más probable que desencadene una crisis humanitaria sin precedentes en el país.

El petróleo escasea en Cuba, desde el gasóleo para los autobuses hasta la gasolina para los automóviles y el combustible para aviones. Según expertos en energía y economistas que siguen de cerca la evolución de Cuba, la isla ya sufre prolongados apagones, pero podría llegar a una paralización total cuando se agoten las reservas, por lo que el país quedaría sumergido en la oscuridad y su economía colapsaría.

Una emisora de radio y televisión del centro de Cuba, gestionada por el gobierno, anunció el martes que llevaba varios días sin emitir porque se había quedado sin gasóleo para el funcionamiento de sus instalaciones. Sin electricidad, muchas personas tampoco tienen agua corriente.

Hace más de 20 años, el expresidente de Venezuela, Hugo Chávez, llegó a un acuerdo con su aliado ideológico, el entonces líder cubano Fidel Castro, para suministrar petróleo y ayudar a mantener a Cuba a flote, aunque la cantidad ha disminuido drásticamente a lo largo de los años.

Al carecer de efectivo o líneas de crédito, Cuba compensaba a Venezuela al enviar médicos, enfermeras y otros profesionales. Los cubanos también eran una parte clave del destacamento de seguridad del presidente venezolano Nicolás Maduro, y 32 de ellos murieron en el ataque de Estados Unidos para capturar al mandatario en Venezuela.

Pero después de la incursión estadounidense en Venezuela, el presidente Trump declaró que se detendrían los envíos de petróleo a Cuba.

"NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO YENDO A CUBA. ¡CERO!", escribió Trump en su cuenta de Truth Social.

El plan para paralizar --y, en última instancia, derrocar-- al gobierno de Cuba se considera un sueño del secretario de Estado Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos.

En su momento álgido, Venezuela enviaba a su aliado unos 100.000 barriles diarios. Más recientemente, esa cifra se había reducido a unos 35.000 barriles diarios, según los expertos.

"Si Cuba pierde eso, el impacto va a ser básicamente catastrófico", dijo Jorge Piñón, exejecutivo petrolero que ahora es investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas.

"La cadena de acontecimientos es que la economía cubana se derrumba literalmente, no hay alimentos en los mercados, los trenes no circulan, los autobuses no circulan", dijo.

México había estado enviando unos 22.000 barriles diarios, pero esa cifra se redujo a unos 7000 hacia finales de 2025, dijo Piñón. Este mes llegó un envío de México de unos 85.000 barriles.

Otros países, como Rusia, que en ocasiones han suministrado petróleo a Cuba, no han acudido en su ayuda, dijo.

El gobierno cubano ha criticado duramente a Estados Unidos por bloquear los envíos de petróleo venezolano.

El ministro cubano de Asuntos Exteriores, Bruno Rodríguez, dijo que Cuba tiene derecho a importar petróleo sin injerencias.

"El derecho y la justicia están de parte de Cuba", dijo en X. "Estados Unidos se comporta como un hegemón criminal y descontrolado que amenaza la paz y la seguridad, no solo en Cuba y este hemisferio, sino del mundo entero".

Los cubanos ya están sintiendo la abrupta pérdida del crudo venezolano.

Para evitar las largas filas en las gasolineras, el gobierno cubano obliga a la gente a utilizar una aplicación para inscribirse en una fila.

Carlos Manuel Vargas, de 78 años, un profesor jubilado que ahora trabaja como guardia de seguridad, dijo que su turno llega aproximadamente cada dos meses. Pero desde la destitución de Maduro el 3 de enero, Vargas dijo que su puesto en la fila no ha cambiado: lleva casi dos semanas en el número 10.231.

La esposa de Vargas tiene cáncer y él necesita gasolina para ir al hospital, por lo que dijo que su única opción es comprar combustible en las gasolineras mucho más caras que funcionan con dólares, donde las filas son más cortas.

"Si tengo que vender el teléfono y el televisor, lo hago", dijo Vargas.

Cuba experimentó apagones incluso cuando fluía el petróleo venezolano, al menos dos decenas de apagones generalizados y de larga duración --conocidos como WLD-- en los últimos dos años, dijo Juan A. B. Belt, economista que estudia la industria petrolera.

"Los apagones son asombrosos", dijo. "Son sucesos de gran extensión y larga duración. Hubo muchos: algunos duraron varios días y bastantes abarcaron todo el país".

Más allá de los apagones, la falta de combustible también ha trastornado el suministro de agua, porque las bombas de agua necesitan electricidad.

Una escasez sostenida de petróleo que desencadene múltiples penurias suscitará casi con toda seguridad el descontento en el país de nueve millones de habitantes, y ejercerá una nueva presión sobre un gobierno que ha luchado por resolver los viejos problemas económicos del país.

En el pasado, el gobierno ha respondido con dureza al descontento popular. Durante la última oleada de manifestaciones callejeras masivas, en 2021, motivadas por abusos contra los derechos humanos y problemas económicos relacionados con la pandemia, el gobierno detuvo a más de 1400 personas, según grupos de derechos humanos.

El presidente Miguel Díaz-Canel ha reconocido la crisis y ha respondido arremetiendo contra el gobierno estadounidense y contra un embargo comercial de décadas que limita su capacidad de hacer negocios a escala internacional.

"El muy oscuro objeto del deseo imperialista es el petróleo venezolano", dijo en un discurso reciente.

Díaz-Canel, exministro de Educación Superior, dirigente del partido y vicepresidente, se convirtió en presidente en 2018. Tomó el relevo de Raúl Castro, hermano de Fidel Castro, icono socialista fallecido en 2016, y fue la primera persona ajena a la familia Castro en dirigir Cuba desde la revolución de 1959.

Nacido en 1960, Díaz-Canel no es tan respetado como muchos líderes más antiguos del partido y se cree que ejerce poca influencia sobre los asuntos de su propia nación. Raúl Castro, quien tiene 94 años, aún tiene un poder considerable sobre el gobierno, así como sobre el poderoso ejército, que gestiona la economía.

El mandato de Díaz-Canel "coincide casi exactamente con una catástrofe económica, logística, sanitaria, migratoria, social y política total", dijo Ted Henken, experto en Cuba del Baruch College de Nueva York. "Los cubanos lo asocian con la crisis de los últimos cinco años".

El poder real en Cuba reside en GAESA, el conglomerado controlado por los militares cubanos, y en la agencia de seguridad del Estado, no en el presidente, dijo Henken.

El paralelismo más cercano a lo que Cuba afronta ahora tuvo lugar hace 35 años, cuando se produjo el colapso de la Unión Soviética, el cual también supuso el fin de los envíos de petróleo y sumió a Cuba en una crisis económica masiva conocida como el "período especial".

Aquella crisis se alivió después de que Cuba descubriera yacimientos petrolíferos propios, abriera el país al turismo y, finalmente, empezara a recibir petróleo de Venezuela.

Pero la industria turística, golpeada por las sanciones del gobierno de Trump, nunca se ha recuperado de los cierres pandémicos y la producción nacional de petróleo solo representa alrededor del 40 por ciento de las necesidades de petróleo de Cuba.

El número de turistas que visitan Cuba ha descendido un 68 por ciento en comparación con 2019, dijo Emilio Morales, economista propietario de una empresa de consultoría especializada en Cuba. La isla invirtió mucho en turismo, pero acabó con hoteles que son "elefantes blancos" y están prácticamente vacíos, dijo.

Los expertos señalan que el gobierno comunista sobrevivió a los sombríos días posteriores a la disolución de la Unión Soviética, y sería prematuro predecir ahora su colapso.

A pesar del deseo del gobierno de Trump de debilitar al gobierno cubano, por ahora Estados Unidos no presionará a México para que reduzca o corte los envíos a Cuba para evitar que empeoren las condiciones en ese país, según un funcionario del gobierno que no estaba autorizado a hablar públicamente.

El gobierno de Trump no cree que el gobierno cubano tenga mucho petróleo almacenado, dijo el funcionario, y le preocupa que utilice el petróleo que tenga a mano para mantener en funcionamiento su aparato de inteligencia y seguridad.

El Departamento de Estado estadounidense anunció recientemente que enviaría 3 millones de dólares en ayuda humanitaria a través de la Iglesia católica a las zonas de Cuba afectadas por el huracán Melissa el pasado otoño.

Cuando se le preguntó si el gobierno de Trump se arriesgaba a desencadenar una crisis humanitaria al cortar los envíos de petróleo venezolano, Jeremy P. Lewin, subsecretario de Estado en funciones, afirmó que dichos envíos nunca beneficiaron al pueblo cubano, argumento desmentido por quienes sufren apagones en Cuba.

Trump instó al gobierno cubano a "llegar a un acuerdo" o sufrir las consecuencias.

"No jueguen con este presidente", dijo Lewin.

Carlos Fernández de Cossio, viceministro de Asuntos Exteriores de Cuba, dijo que Estados Unidos lanzaba "amenazas apocalípticas" mientras los cubanos honraban en la calle a los 32 oficiales de inteligencia y militares que murieron en el ataque estadounidense contra Venezuela.

"Hay claros errores de cálculo", escribió en X.

Mientras los gobiernos de ambas naciones se enzarzan en una guerra de palabras, los cubanos se encuentran en una situación cada vez más desesperada.

"Hace no sé cuánto que no me llega el turno de comprar gasolina", publicó la semana pasada en la aplicación de filas Maritza Fernández. "¿Hasta cuando hay que esperar?".

David C. Adams colaboró con reportería desde Florida, Hannah Berkeley Cohen desde Curazao y James Wagner desde Ciudad de México.

Frances Robles es reportera del Times para América Latina y el Caribe. Lleva más de 25 años informando sobre la región.

David C. Adams colaboró con reportería desde Florida, Hannah Berkeley Cohen desde Curazao y James Wagner desde Ciudad de México.