COVID-19: subieron los contagios y las internaciones de los más chicos en EEUU por la variante Delta

Según datos de los CDC Estados Unidos, hay casi 1.500 niñas y niños hospitalizados, la mayor cifra en lo que va de la pandemia. Los menores de 12 años son hoy una de las poblaciones más vulnerables ante el coronavirus por no tener la posibilidad de vacunarse

Los chicos están en el centro del debate en EEUU porque no están habilitados para ser vacunados (Cayce Clifford/The New York Times)
Los chicos están en el centro del debate en EEUU porque no están habilitados para ser vacunados (Cayce Clifford/The New York Times)

Estados Unidos contabilizaba esta semana casi 1.500 niñas y niños hospitalizados por COVID-19, la mayor cifra en lo que va de la pandemia, lo que demuestra cuán seriamente la variante Delta puede afectar a cualquier grupo de edad. Esa variante es la predominante en ese país, con el 93% de los casos nuevos de coronavirus.

Según los registros del Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés), entre el 20 y el 26 de agosto, un promedio de 330 menores fueron ingresados en hospitales todos los días con COVID-19. Y hace tres semanas, el director de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, en inglés), el doctor Francis Collins señaló que Estados Unidos está pagando “un precio terrible”, ante el rápido aumento de los casos, especialmente entre personas no vacunadas.

Casi todas las muertes son de personas no vacunadas. Y ahora son personas más jóvenes, incluidos niños y niñas”, alertó. “El mayor número de niñas y niños hasta ahora en toda la pandemia -afirmó- está en este momento en el hospital, 1.450 niños en el hospital por COVID-19”. Muchos de ellos, por ser menores de 12 años, no estaban vacunados. “Pero el resto de nosotros mayores de 12 años podríamos haber hecho un mejor trabajo”, sentenció.

La variante Delta en India también ha causado graves problemas en los más jóvenes (REUTERS/Danish Siddiqui)
La variante Delta en India también ha causado graves problemas en los más jóvenes (REUTERS/Danish Siddiqui)

Aunque indicó que no poseen “datos rigurosos” que apunten a que la variante delta sea más grave para la población infantil, admitió que escucha la preocupación de pediatras porque en este nuevo pico de los contagios de la enfermedad “los niños y niñas que están en el hospital son más numerosos y están más seriamente enfermos”. Consultado sobre el próximo inicio del año escolar, pidió a las familias que piensen en los barbijos como un “dispositivo médico que salva vidas” y no como una “declaración política o una invasión de sus libertades”, y consideró que su uso evitará brotes que obliguen a regresar al aprendizaje remoto.

Este virus con el que estamos lidiando ahora cambia las reglas del juego, ya que es muy fácil de transmitir de persona a persona. La mitad de los niños que hemos admitido últimamente son menores de 2 años”, dijo el Dr. Mark Kline, médico en jefe del Children’s Hospital New Orleans. Los médicos dicen que es crucial proteger a los niños contra la variante Delta, no solo por el bien de su salud y para mantener las clases presenciales, sino también para ayudar a evitar que variantes más agresivas hagan retroceder a todo el país. En los últimos meses, la variante más contagiosa, Alfa, ha sido reemplazada por una variante aún más contagiosa, Delta, como la cepa dominante de coronavirus en EEUU. En solo dos meses, delta saltó del 3% a más del 93% de las muestras secuenciadas de coronavirus en EEUU, según los CDC.

“Los casos de COVID-19 entre los niños han aumentado exponencialmente y las complicaciones del COVID-19 a largo plazo pueden ser importantes para los niños, incluso para algunos que inicialmente tenían síntomas leves o ningún síntoma”, advirtió ayer la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP). Durante la semana que terminó el 26 de agosto, se informaron alrededor de más de 200.000 nuevos casos de COVID-19 en la niñez, dijo la AAP. Eso es un “aumento de cinco veces el mes pasado, pasando de unos 38.000 casos la semana que finalizó el 22 de julio a casi 204.000 la semana pasada”.

En los últimos meses, la variante más contagiosa, Alfa, ha sido reemplazada por una variante aún más contagiosa, Delta (Abdollah Heidari via REUTERS)
En los últimos meses, la variante más contagiosa, Alfa, ha sido reemplazada por una variante aún más contagiosa, Delta (Abdollah Heidari via REUTERS)

De COVID leve a grave y secuelas a largo plazo

Los pediatras deben estar atentos a los problemas de COVID-19 residuales o a largo plazo, como los síntomas respiratorios, que pueden durar tres meses o más; problemas cardíacos, incluido un tipo de inflamación cardíaca conocida como miocarditis; problemas cognitivos como ´niebla mental´; dolor de cabeza; fatiga y problemas de salud mental”, explicó la AAP, que agregó que los niños que tenían la enfermedad moderada o grave pueden tener un mayor riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca posterior.

“En algunos casos, los niños que comienzan con síntomas leves o incluso sin síntomas de coronavirus terminan hospitalizados semanas o meses después con una afección llamada MIS-C, síndrome inflamatorio multisistémico en niños. MIS-C es una condición poco común pero grave asociada con el COVID-19 en la cual diferentes partes del cuerpo se inflaman, incluyendo el corazón, pulmones, riñones, cerebro, piel, ojos u órganos gastrointestinales”, dicen los CDC. Sucede cuando el virus induce a tu cuerpo a producir una respuesta inmunitaria contra tus propios vasos sanguíneos”, lo que puede causar inflamación de los vasos sanguíneos, dijo el pediatra Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital de Niños de Filadelfia.

Al principio, los niños con MIS-C no manifiestan síntomas graves. “Por lo general, los niños son detectados incidentalmente por tener (coronavirus). Alguien de la familia estaba infectado, un amigo estaba infectado, por lo que se hicieron una prueba de PCR. Y dieron positivo... Entonces están bien. Luego pasa un mes, y desarrollan fiebre alta. Y evidencia de daño pulmonar, hepático, renal o cardíaco. Ahí es cuando llegan a nuestro hospital “, dijo Offit.

Los pediatras deben estar atentos a los problemas de COVID-19 residuales o a largo plazo, como los síntomas respiratorios, que pueden durar tres meses o más (REUTERS/Mike Blake)
Los pediatras deben estar atentos a los problemas de COVID-19 residuales o a largo plazo, como los síntomas respiratorios, que pueden durar tres meses o más (REUTERS/Mike Blake)

Según datos oficiales, se habían reportado al menos 4.404 casos de MIS-C entre febrero de 2020 y julio de 2021, incluidas 37 muertes. El 99% de los pacientes con MIS-C habían dado positivo por coronavirus y el otro 1% había tenido contacto con alguien con un infectado. La mediana de edad de los pacientes con MIS-C fue de 9 años.

“Los CDC están trabajando para aprender más sobre por qué algunos niños y adolescentes desarrollan MIS-C después de tener COVID-19 o de tener contacto con alguien con covid-19, mientras que otros no”, aclara el CDC.

Hasta el momento, solamente la vacuna desarrollada por Pfizer-BioNtech ha recibido autorización en los Estados Unidos para ser colocada en menores de edad de entre 12 y 17 años. El resto de las vacunas solo pueden ser administradas a mayores de 18 años, aunque se espera que en cualquier momento el laboratorio Moderna reciba la autorización para poder ser recibida por adolescentes.

Un comité independiente asesor de la FDA (Administración Federal de Medicinas y Alimentos, por sus siglas en inglés) en temas de vacunas está analizando seriamente la aprobación de las vacunas para ser colocadas en niños mayores de seis meses en 2022.

“Según lo que sabemos ahora sobre MIS-C, la mejor manera de proteger a tu hijo es tomando medidas diarias para evitar que tu hijo y toda la familia contraigan el virus. Los mejores pasos que los padres pueden tomar incluyen vacunarse y vacunar a los niños de 12 años en adelante, dijo la doctora Rochelle Walensky, directora de los CDC.

“Puede ocurrir que si uno de los padres está completamente vacunado, existe una pequeña posibilidad de que contraiga una infección posvacunación asintomática y transmita el virus a sus hijos. Por eso es una buena idea que todos los padres de niños pequeños usen máscaras en espacios públicos cerrados”, indicó la especialista Walensky.

Pero la mejor manera de proteger a los niños no vacunados es rodearlos de personas vacunadas”, concluyó.

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