Francia comenzará este año a despedir la cada vez menos usada telefonía fija, que deberá ser reemplazada por líneas digitales con conexión a internet.

En noviembre, Orange (histórico operador antes llamado France Telecom) dejará de comercializar las líneas tradicionales. Pero la fecha de corte no es inminente: será en 2023, cuando la antigua red comience a dejar de funcionar ciudad por ciudad.

El gran cambio, que se produce a 139 años de la llegada del invento al país galo, apunta a la instalación de equipos que funcionan con datos de internet, bajo el sistema VoIP (voice over IP, voz sobre protocolo de Internet).

En lugar de usar el viejo enchufe en forma de T de la red telefónica conmutada, los clientes se acostumbrarán a la "caja", que suele proveer, además de navegación web, acceso a TV por cable.

El uso de la telefonía fija ha caído con fuerza en los últimos años. En 2012 había 40 millones de usuarios, cifra que en la actualidad solo alcanza la mitad, ante el avance de los teléfonos celulares.

Sin embargo, puede representar un desafío para los adultos mayores o aquellos sectores poco familiarizados con la tecnología. Según argumenta Laurent Benatar, habrá una atención especializada, con equipos simplificados. "No hemos observado reticencias de ningún tipo frente a esta tecnología ni preocupación por su instalación", afirmó Laurent Benatar, director del Sistema de Información de Orange, en declaraciones a Le Parisien.

En tanto, hay otro sector que puede verse afectado y es menos visible. Según France 24, el 70% de las empresas aún utiliza la vieja red, ya sea para comunicaciones por fax, sistemas de alarma, pagos con tarjeta de crédito o líneas de emergencia para ascensores.

Aun así, el operador confía en que los buenos resultados alcanzados en una prueba piloto se repliquen en todo el país. En la región de Bretaña, 14 localidades ya están probando la vida sin telefonía fija y, según Orange, no se ha registrado problemas con las instalaciones.

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