
La campaña de legitimación del crimen en las Américas ha resultado tan exitosa que hoy se presenta como expresión, social, artística, cultural y política. Grupos de presión, música popular, novelas, series de televisión, producciones cinematográficas, propuestas de campañas electorales y posiciones de gobierno y de oposición, se expresan y operan a favor de la despenalización, la reducción de penas, el cambio de tipos delictivos, el perdón de graves delitos cometidos por delincuentes que buscan y obtienen impunida. Es parte de las operaciones del socialismo del siglo 21 y la crisis de que es víctima Ecuador debe ser el punto de quiebre para terminar con la legitimación del crimen.
Legitimación quiere decir “legalizar, certificar, validar y reconocer”. Consiste en dar condición de legal o aceptable a algo que es y esta señalado y establecido como ilegal, invalido, inaceptable y criminal. Los efectos de la legitimación provienen de sus promotores y del objetivo a lograr en el ámbito jurídico, social, económico, político. Legitimar algo es convertir en aceptable lo que no es, los delitos y crímenes en acciones normales, ámbito en que la legitimación es otra forma de delito.
PUBLICIDAD
La legitimación del crimen interesa a los criminales que siempre han buscado la justificación de sus actos antisociales con argumentos de interés común, falsa moral o disfraz político. Convertir una conspiración o un asalto en revolución, transformar el asesinato en un acto justicia popular, tornar el narcotráfico en lucha antimperialista, presentar los presos políticos y la tortura como defensa de la revolución, el asalto y las confiscaciones como recuperación del patrimonio popular, el terrorismo como conflicto, convertir la coca y la cocaína en defensa de la tierra, el atraco en lucha contra la pobreza, el tráfico de personas y el esclavismo en internacionalismo, el adoctrinamiento criminal en educación….
Durante los últimos 25 años, el socialismo del siglo 21 o castrochavismo ha producido y difundido programas y narrativas de legitimación del crimen, de protección de los delincuentes y de impunidad. Lo prueban los efectos de los denominados tratados de paz de Colombia con las FARC o de “la Habana” por los que han convertido en senadores y diputados y en políticos, a terroristas, narcotraficantes, asesinos, violadores de menores y perpetradores de los peores crímenes mientras proceden a perseguir y encarcelar asesinando la reputación de quienes defendieron a la sociedad, la vigencia de la ley y el “estado de derecho” atribuyéndoles falsamente la violación de derechos humanos que los criminales perpetraron y que motivaron la acción del Estado y sus órganos.
PUBLICIDAD
Argentina con miles de presos militares que derrotaron el terrorismo urbano mientras los perpetradores y sus cómplices detentaban el poder con corrupción en los gobiernos Kirchner, es otro éxito de la legitimación delictiva. En Bolivia a nombre de la defensa de la tierra (la Pachamama) convirtieron el narcotráfico en el medio de ascenso social y político más rápido y han transformaron al guerrillero Guevara de asesino invasor en falso héroe. En Perú la derrota de las guerrillas terroristas y narcos del MRTA y Sendero Luminoso las convirtieron en “conflicto”. En México con López Obrador y sus “abrazos y no balazos”…en Brasil el “Lava Jato” que llevó a Lula da Silva a la Cárcel y comprometió a toda la región en el caso mas grave de corrupción institucionalizada presentado como persecución!. Toda la región llena de estos casos de legitimación del delito y de los delincuentes.
La legitimación del crimen se precede, se acompaña y se respalda con un agresivo y exitoso ataque cultural que va desde la música popular, las series de televisión, el cine, las redes sociales y la modificación de los programas y textos de educación, donde la conclusión es que “el crimen paga”, que “se puede ser criminal y ser bueno”, que “el delincuente gana”, que es “una forma de lucha contra la pobreza y la desigualdad”. Así lo reflejan encuestas sobre preferencias de futuro de la juventud latinoamericana.
PUBLICIDAD
Oficialmente las dictaduras del socialismo del siglo 21 -narcoestados- han usado y usan los foros y organismos internacionales y la representación de los países que oprimen, para proclamar el “fracaso de la lucha contra el narcotráfico”, para presentar la lucha internacional contra el crimen como “actos de intervencionismo de la DEA”, para pedir “la legalización de las drogas”, para impulsar “acuerdos de paz con grupos guerrilleros y narcotraficantes”, en suma para “legitimar el crimen” y procurarse impunidad, porque las dictaduras de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua son el crimen organizado que detenta poder político.
En el caso de Ecuador la realidad prueba que durante los más de 10 años de la dictadura castrochavista de Correa el país fue convertido en narcoestado, base de terroristas y centro de organización y protección del crimen. Si el pueblo y la democracia de Ecuador vuelven a derrotar a la delincuencia dictatorial que está operando como delincuencia común, éste será el punto de quiebre de las Américas para terminar con la legitimación del crimen.
PUBLICIDAD
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Cuatro meses sin Maduro, lo que funcionó
La salida del dictador y la administración de recursos petroleros por Estados Unidos abren una etapa inédita, con desafíos complejos y posibilidades de redefinir las bases institucionales y políticas del país sudamericano

¿Está terminando el éxodo venezolano?
Las recientes estadísticas señalan que una parte considerable de la población aún contempla abandonar el país, debido a la ausencia de garantías políticas y económicas que permitan considerar un regreso estable y sostenible
Los judíos del Reino Unido, blanco del terrorismo doméstico, se quedan sin tiempo. El primer ministro Starmer se queda sin excusas
El principal objetivo del régimen iraní sigue siendo la destrucción genocida del único Estado judío. Incluso en la derrota, estos actores no reconocen límites cuando se trata de Israel
El “Impuesto Teherán”: cómo el bloqueo al estrecho de Ormuz encarece la vida en América Latina
El conflicto en el Golfo Pérsico ha dejado de ser un asunto lejano y se ha convertido en un factor central para la economía latinoamericana
El fin de la historia y el choque de civilizaciones
El debate persistente sobre los marcos interpretativos de Francis Fukuyama y Samuel Huntington revela las limitaciones conceptuales de las ideas dominantes frente a la volatilidad política y social de la actualidad



