
La comisión de economía del Congreso ha aprobado un dictamen que propone un sexto retiro de los fondos de AFP por un monto de hasta S/ 18,400. Esta iniciativa no tiene justificación y, de ser aprobada por el pleno del Legislativo, generará impactos negativos muy graves tanto para el sistema previsional como para la economía en su conjunto.
¿Por qué no tiene justificación? Porque las circunstancias excepcionales que dieron contexto a los primeros retiros ya no están presentes. Hoy la producción y el empleo se encuentran en niveles por encima de los registrados antes de la pandemia. Usar la emergencia sanitaria es solo una excusa para justificar una medida popular pero profundamente irresponsable.
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Entre el 2020 y 2021 se aprobaron cinco retiros de fondos de AFP que permitieron la salida de más de S/ 66,000 millones del sistema, y dejaron a 2.3 millones de peruanos sin un sol en sus cuentas de jubilación, lo que constituye una bomba de tiempo para el futuro. La aprobación del dictamen propuesto por la comisión de economía llevaría a una salida adicional de unos S/ 27,000 millones, que sumada a los retiros anteriores, representan más del 10% del PBI. Esto dejaría a muchos más peruanos sin pensión futura.
Aunque los impulsores del proyecto afirman que la intención es brindar alivio a los más vulnerables, la realidad es que los peruanos en situación de mayor riesgo no están afiliados a ninguna AFP, pues trabajan en la informalidad. Más aún, una encuesta del Instituto de Estudios Peruanos publicada recientemente muestra que cuatro de cada cinco peruano que retiraron fondos de AFP previamente seguía trabajando. La historia se repetirá si se aprueba el sexto retiro, pues el dictamen no incluye ningún criterio de focalización por situación de empleo, condición económica o edad.
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Lejos de brindar alivio a los más vulnerables, un nuevo retiro solo los perjudicaría puesto que generaría mayores presiones inflacionarias. Esto es lo que suele suceder cuando ingresa una gran cantidad de liquidez a la economía de golpe. Así, se agravaría la subida de precios que en marzo registró su mayor nivel en 26 años.
De otro lado, los retiros adicionales afectarían profundamente el mercado de capitales peruano. Desde su creación hace tres décadas, las AFP han sido la principal fuente de ahorro privado en Perú, lo que ha permitido ampliar el financiamiento a proyectos tanto en el sector privado como en el público. Ello se tradujo en tasas de interés más bajas que impulsaron el crecimiento de la inversión y el desarrollo de un mercado hipotecario que dio acceso a vivienda a cientos de miles de peruanos.
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Con los cinco retiros previos, el fondo total de AFP se redujo ya en casi un tercio, y esto viene presionando la tasa de interés. Así, por ejemplo, en el último año la tasa de bonos soberanos a 10 años ha subido en dos puntos porcentuales, y la tasa promedio de los créditos hipotecarios en 1.2 puntos porcentuales. Asimismo, la calificadora Standard and Poor’s redujo hace un mes la calificación de nuestra deuda en moneda extranjera a BBB, lo que nos deja a solo dos peldaños de perder el grado de inversión y nos pone en una posición mucho más vulnerable.
Este deterioro en nuestra capacidad para obtener financiamiento solo se profundizará si proseguimos con mayores retiros de fondos. La consecuencia será una rápida contracción de la inversión y el consumo, y por lo tanto de nuestro crecimiento económico.
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