En Perú la elección es entre castrochavismo y democracia

Simpatizantes del candidato presidencial peruano Pedro Castillo, del partido Perú Libre, que competirá cara a cara con la candidata de la derecha Keiko Fujimori en un balotaje de segunda vuelta en junio, de pie frente a la sede del partido en Lima, Perú 20 de abril de 2021. REUTERS/Sebastian Castaneda/File Photo
Simpatizantes del candidato presidencial peruano Pedro Castillo, del partido Perú Libre, que competirá cara a cara con la candidata de la derecha Keiko Fujimori en un balotaje de segunda vuelta en junio, de pie frente a la sede del partido en Lima, Perú 20 de abril de 2021. REUTERS/Sebastian Castaneda/File Photo

Ahora le tocó al Perú. En la segunda vuelta para elegir Presidente en Perú, se repite la confrontación donde el eje de confrontación no es ideológico ni programático, sino entre el crimen organizado con careta de política y la democracia. Es la repetición de los escenarios ya planteados en toda la región y recientemente en Ecuador, donde dictaduras lideradas por Cuba, integradas por Venezuela, Nicaragua y Bolivia, buscan tomar el poder para ampliar su sistema violatorio de derechos humanos y constructor de dictaduras. En el Perú, Pedro Castillo es el caballo de Troya del castrochavismo en disputa con Keiko Fujimori que representa la defensa de la democracia.

Es muy importante que los ciudadanos peruanos den una mirada a la historia reciente de las Américas para recordar que el 6 de Junio próximo se disputa en su país una nueva -pero repetida- batalla entre el proyecto transnacional liderado por Cuba, que se ha construido en el siglo XXI con dinero, petróleo y la miseria de Venezuela y que nos ha llevado a tener cuatro dictaduras en la región cuando en 1999 solo existía una, la cubana. Es lo que empezó llamándose “populismo bolivariano” de la mano de Hugo Chávez, luego se denominó “socialismo del siglo XXI” y ahora “castrochavismo”.

Para recordar que es el castrochavismo solo hay que observar la situación de los pueblos de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, donde con detentan el poder. En todos estos países hay presos, perseguidos y exiliados políticos, no hay separación de poderes y el régimen usa la justicia como mecanismo de persecución y administración del miedo, no hay estado de derecho, se han institucionalizado dictaduras que con “leyes infames” (que violan los derechos humanos en lugar de protegerlos) haciendo desaparecer la posibilidad de elecciones libres, no existe libertad de prensa y son narcoestados.

La mentira, la manipulación del discurso populista, la exacerbación de las necesidades de los pueblos, la multiplicación de las confrontaciones locales para destruir la nación y lo nacional, la destrucción sistemática del sistema de partidos y liderazgos políticos, son solo parte de la metodología. El castrochavismo es experto en el disfraz político y en la construcción de caballos de Troya dentro de los que encubre la ruptura de la democracia, la corrupción e impunidad para sí mismos, el control total del poder y la persecución y liquidación de los líderes cívicos, sociales, políticos y de la democracia misma.

La “operación Perú” del castrochavismo se maneja desde Bolivia con intervención directa de Evo Morales y de los sistemas de inteligencia y acción política de Cuba y Venezuela. El discurso de Pedro Castillo en 2021 es el mismo que el de Evo Morales en el año 2003 y 2005. Pedro Castillo esta directamente vinculado y asistido por Cuba y Venezuela por medio de Evo Morales que acaba de recibir en su republiqueta cocalera de Chimoré al canciller de la dictadura venezolana.

Castillo ejecuta un gran esfuerzo publicitario para desmarcarse de Maduro y de Venezuela, pero miente como lo hizo Fidel Castro que en 1959 juraba que no era comunista e instaló el slogan “si Fidel es comunista que me pongan en la lista”, o las tres mentiras de Hugo Chávez de 1998 respecto al respeto de la democracia en Venezuela (documentadas por el periodista Jorge Ramos) y que luego terminó declarando “soy socialista, bolivariano, cristiano y también marxista”!

Castillo propone para Perú la que llama la “economía popular con mercados” y pone como ejemplo a Bolivia y al Ecuador de Correa!. En cuestiones laborales Castillo dice “basándose en Rafael Correa ex presidente de Ecuador, que los sueldos….”. Como Evo Morales propone “nacionalización de empresas en sectores mineros, gasíferos, petroleros, hidroenergéticos, comunicaciones, entres otros..” Y con todo ese bagaje que solo lleva a perder la inversión y al desempleo, Castillo afirma que “tiene una agenda especial para el incremento del presupuesto y la reducción de los niveles de pobreza y pobreza extrema”.

Eso no es una propuesta política ni programática, es el sistema ya ejecutado por el socialismo del siglo XXI o castrochavismo con el que han destrozado las economías de Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, generando mas dependencia, centralismo y miseria para aumentar de esa manera la concentración del poder.

Castillo es la intervención transnacional del castrochavismo que está operando en Perú por medio del Foro de Sao Paolo, que tiene como principal socio visible a Evo Morales que es el títere de Cuba y Venezuela, y que en caso de tomar la presidencia ofrece a los peruanos repetir la historia de la propia Cuba, de Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador de Correa y mas.

*El autor es abogado y politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy


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