
Messi habría decidido jugar en el Manchester City. Disculpen que pese a las vehementes afirmaciones de eruditos colegas, me reserve una cuota de suspicacia traducida en ese verbo haber en potencial. Me resulta difícil creer que el arraigo de Messi a la ciudad de Barcelona, la conformación de su familia cómodamente instalada allí y la historia que lo une profundamente al club más importante de dicho sitio no vayan a hacer que el rosarino revea su decisión al menos una vez más. Pero, además, conservo la esperanza de preservar el mito.
Dice el poeta español Joaquín Sabina que no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió. Pero quizás, y con el riesgo que conlleva contradecir a tamaño artista, si la haya: añorar aquello que si sucedió, pero que somos conscientes de que no podrá repetirse y aun así intentamos revivirlo. En caso de arribar al City, el 10 se reencontrará con Pep Guardiola, el otro gran protagonista de la leyenda Barcelona. Juntos crearon uno de los equipos más significativos, más estéticamente bellos y más exitosos de la historia. Juntos, pero no solos, es cierto, sino acompañados por una serie de jugadores extraordinarios; los permanentes -Xavi, Iniesta, Busquets- y rotativos -Ibrahimovic, Henry, Eto’o-.
Consumado el divorcio, tuvieron grandes carreras, pero nunca pudieron emular nuevamente aquella obra maestra. Guardiola dirigió con indiscutible éxito al Bayern Múnich y al Manchester City, obtuvo innumerable cantidad de ligas y copas locales, aunque nunca pudo volver a alzar la Champions League. Messi se destacó individualmente, con cientos de goles, asistencias y distinciones, y una incontable cantidad de títulos a nivel local. Pero, obtuvo una sola Champions, aquella del 2015 acompañado de Neymar y Suárez, en un oasis de habilidad individual en medio de lo que ya era un lento proceso de decaimiento del club.
Si Messi llega a la Premier League y se reúne con Guardiola pondrá en juego el mito. Ese de aquel equipo majestuoso, casi divino. Llegará al Manchester a los 33 años y tras la primera temporada en mucho tiempo sin obtener ningún título.
Si Messi llega a la Premier League y se reúne con Guardiola pondrá en juego el mito. Ese de aquel equipo majestuoso, casi divino. Llegará al Manchester a los 33 años y tras la primera temporada en mucho tiempo sin obtener ningún título. Y llegará a la liga más competitiva del mundo, con diferencias importantes en cuanto a la velocidad y dinámica de juego, la aspereza física y la exigencia cotidiana. La adaptación, para cualquier futbolista a estas características resulta dificultosa y requiere tiempo. Tiempo, que el rosarino, a sus 33 años probablemente no tenga.
Es cierto que no es igual a cualquier futbolista, que es un superdotado y que puede ser que le resulte mucho más sencillo de lo habitual encastrar en el fútbol inglés. Inclusive es posible que por sus inmejorables virtudes innatas pueda estirar su carrera mucho más que la de un jugador promedio. Aun así, pone el riesgo el mito. Más aun contemplando que se reunirá con el otro gran protagonista de la gloriosa película de fines de la década del 2000 y comienzos del 2010. Sin embargo, Guardiola tampoco es el mismo. En su ultima temporada, también por primera vez en mucho, no consiguió títulos.
La expectativa será acorde a ese recuerdo impregnado de aroma a leyenda, aún cuando lleguen de dos temporadas de las peores de sus respectivas carreras. La decisión de Messi arrastra a la pista a Guardiola y ambos pondrán en riesgo aquel mito. Celebro la valiente decisión. Pero es posible que no veamos lo que esperamos ver, ni en estilo ni éxito. El propio entrenador español ha modificado sus formas y sus equipos, aunque tienen un principio rector y un hilo conductor similar, son distintos a aquel glorioso Barcelona. La nostalgia producida por un equipo de tal exquisitez difícilmente pueda ser satisfecha.
Es posible que no veamos lo que esperamos ver, ni en estilo ni éxito. El propio entrenador español ha modificado sus formas y sus equipos.
Este Manchester City no podrá jugar como aquel Barcelona. Si lo hace, posiblemente no tenga éxito. En el fútbol los tiempos han cambiado. Muchos factores entre los que se destacan el desarrollo físico y la comprensión integral del juego por parte de los futbolistas de todas las posiciones han modificado la realidad de este deporte. Y el propio Guardiola lo ha entendido. Posiblemente, por la potencia de las figuras que se reunirán, se les demandará recrear algo de aquello conseguido en su momento. Pero para tener éxito, ambos deberán utilizar métodos bastante distintos.
Comencé estas líneas citando a Sabina y quiero cerrarlas con uno de los versos más hermosos del gran José María Contursi, “Como dos extraños”. Me lo pedía el corazón y entonces te busqué, creyéndote mi salvación. Y ahora que estoy frente a tí, parecemos, ya ves, dos extraños. Lección que por fin, aprendí, como cambian las cosas los años.
* Publicada originalmente en Criterios.Info
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