Marco Rubio advirtió que Estados Unidos no firmará un acuerdo con Irán “a cualquier precio”

El secretario de Estado cerró su gira por el Golfo con un mensaje de cautela hacia Teherán y de respaldo a los aliados regionales: Washington exige un pacto “bueno, real, verificable y respetado”, mientras persisten fricciones sobre Ormuz, misiles y el programa nuclear iraní

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El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, habla con miembros de los medios de comunicación antes de partir hacia el Aeropuerto Internacional de Bahrein después de su visita al Medio Oriente para discutir el acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán con los aliados del Golfo Árabe, en Manama, Bahrein, el 25 de junio de 2026
REUTERS/Eric Lee/Pool
El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, habla con miembros de los medios de comunicación antes de partir hacia el Aeropuerto Internacional de Bahrein después de su visita al Medio Oriente para discutir el acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán con los aliados del Golfo Árabe, en Manama, Bahrein, el 25 de junio de 2026 REUTERS/Eric Lee/Pool

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, concluyó el jueves una visita de tres días a Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin con una advertencia dirigida tanto a sus aliados del Golfo como a Irán: Washington desea un acuerdo de paz, pero no a cualquier precio. La declaración marca el tono con el que la administración Trump pretende afrontar las negociaciones abiertas tras la firma del memorando de entendimiento del 17 de junio, que estableció un período de 60 días para alcanzar un pacto definitivo.

“Queremos un acuerdo que sea bueno, queremos un acuerdo que sea real, queremos un acuerdo que sea verificable y queremos un acuerdo que sea respetado”, dijo Rubio ante los ministros de Exteriores del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), reunidos en Manama. La gira fue la primera misión diplomática de alto nivel desde la firma del acuerdo marco entre Washington y Teherán, que puso fin a un conflicto iniciado el 28 de febrero con ataques aéreos de Estados Unidos e Israel contra Irán. En cada etapa del viaje, el jefe de la diplomacia estadounidense buscó convencer a los aliados regionales de que el acuerdo preliminar no beneficiaba a Irán a expensas de su seguridad.

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Uno de los puntos de mayor fricción es el estrecho de Ormuz. Irán ha insistido en cobrar tasas de tránsito por el paso de buques comerciales, una pretensión que Washington rechaza de plano. “Las vías navegables internacionales no pertenecen a ningún Estado. Este es un principio fundamental en el mundo actual, sin el cual el mundo estaría sumido en el caos total”, declaró Rubio. Teherán anunció que suspendería los aranceles planificados durante el período de negociación de 60 días, pero funcionarios iraníes han sugerido que las tasas podrían imponerse una vez que ese plazo expire.

La tensión en torno al estrecho escaló el miércoles cuando Omán, en coordinación con la Organización Marítima Internacional (OMI), anunció un corredor marítimo temporal que permite a los buques transitar por una ruta próxima a la costa omaní, más alejada de las aguas bajo control iraní. Los Guardianes de la Revolución rechazaron la iniciativa alegando que había sido anunciada sin previa notificación ni coordinación con Teherán, y advirtieron que la ruta propuesta es inaceptable y representa graves riesgos para la seguridad. El CGRI precisó que el único corredor permitido para transitar el estrecho son las rutas designadas por la República Islámica, y que navegar fuera de ellas está prohibido y es altamente peligroso.

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FOTO DE ARCHIVO: Buques de carga en el Golfo, cerca del estrecho de Ormuz, vistos desde el norte de Ras al-Khaimah, cerca de la frontera con la región de Musandam, Omán, en medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, en Emiratos Árabes Unidos, el 11 de marzo de 2026
REUTERS/Stringer/Archivo
FOTO DE ARCHIVO: Buques de carga en el Golfo, cerca del estrecho de Ormuz, vistos desde el norte de Ras al-Khaimah, cerca de la frontera con la región de Musandam, Omán, en medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, en Emiratos Árabes Unidos, el 11 de marzo de 2026 REUTERS/Stringer/Archivo

La recuperación del tráfico en Ormuz avanza, pero con cautela. Al menos 20 petroleros varados en el golfo Pérsico durante más de tres meses han podido salir por el estrecho transportando unos 35 millones de barriles de crudo, según datos de la firma de seguimiento marítimo Kpler. Los envíos de petróleo confirmados a través del paso subieron a cerca de 4,8 millones de barriles diarios desde la firma del acuerdo —el nivel más alto desde el inicio de la guerra—, pero todavía muy por debajo de los 15 millones de barriles que transitaban en condiciones normales.

Los países del Golfo tampoco se limitan a la cuestión marítima. Los ministros del CCG exigieron en un comunicado conjunto que cualquier acuerdo de paz duradero incorpore el abordaje del conjunto de las amenazas iraníes, incluidos misiles balísticos, drones y grupos armados proxy en la región. Irán, sin embargo, ha descartado de plano cualquier negociación sobre sus capacidades militares. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, declaró durante una visita a Pakistán que la república islámica jamás negociará, bajo ninguna circunstancia, sobre sus capacidades defensivas.

A esas discrepancias se suma el expediente nuclear. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó que realizará inspecciones en Irán, aunque sin precisar fecha. Trump afirmó que Irán había aceptado inspecciones nucleares hasta el infinito, mientras Teherán negó haber hecho semejante concesión en las negociaciones. La próxima cita técnica entre ambas delegaciones está prevista para el 29 o 30 de junio en Suiza. La distancia entre las posiciones de ambas partes —sobre Ormuz, los misiles y el programa nuclear— indica que las semanas que vienen pondrán a prueba hasta dónde llega la voluntad real de acuerdo.

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