Austria expulsó a tres diplomáticos rusos acusados de espionaje

El gobierno austríaco ordenó la salida de los funcionarios tras confirmar la presencia de equipos de monitoreo en sedes de la embajada

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Router Wi-Fi negro con candado rojo y código binario; en el fondo, cintas de la bandera rusa con el águila bicéfala y la silueta oscura de un espía.
Austria expulsó a tres diplomáticos rusos acusados de espionaje en Viena (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tres diplomáticos rusos fueron expulsados de Austria en las últimas semanas, acusados de realizar labores de espionaje en la capital del país. La decisión se produjo luego de una investigación judicial y de que el Ministerio de Asuntos Exteriores austríaco citara al embajador ruso para exigir explicaciones sobre la presunta vigilancia desplegada desde dos sedes diplomáticas.

Según las autoridades austriacas, la investigación se centró en la existencia de dispositivos de monitoreo instalados tanto en el edificio principal de la embajada rusa, ubicado en el centro de Viena, como en un complejo residencial destinado al personal diplomático ruso en las afueras de la ciudad.

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Estos equipos habrían sido utilizados para interceptar comunicaciones transmitidas a través de internet satelital, especialmente aquellas provenientes de organismos internacionales con sede en la capital.

Viena es conocida por albergar la tercera sede de las Naciones Unidas, además del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

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La presencia de estas entidades convierte a la ciudad en un punto estratégico para la obtención de información sensible. Las autoridades austríacas sospechan que los diplomáticos expulsados intentaron captar datos de estas instituciones mediante la infraestructura de vigilancia detectada.

La ministra austríaca de Asuntos Exteriores, Beate Meinl-Reisinger (REUTERS/Lisa Leutner)
La ministra austríaca de Asuntos Exteriores, Beate Meinl-Reisinger (REUTERS/Lisa Leutner)

La expulsión de los funcionarios rusos ocurrió después de que Moscú se negara a levantar la inmunidad diplomática de los tres empleados, obstaculizando así el avance de la investigación judicial. Ante la negativa, Austria optó por declarar persona non grata a los involucrados, quienes abandonaron el país inmediatamente tras la orden.

Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022, los servicios de inteligencia europeos han advertido sobre un crecimiento de las operaciones de espionaje ruso en el continente.

Viena, debido a su estatus de neutralidad —vigente desde 1955— y a no formar parte de la OTAN, se ha convertido en uno de los centros preferidos por agentes extranjeros para actividades de inteligencia. Aunque Austria es miembro de la Unión Europea, su legislación solo penaliza el espionaje que afecta directamente a los intereses nacionales, lo que favorece la proliferación de operaciones encubiertas dirigidas a otros países o a organizaciones multilaterales.

En los dos últimos años, Austria ha endurecido su postura contra este tipo de actividades. Con las recientes expulsiones, ya suman 14 los diplomáticos rusos que han sido obligados a salir del país desde el estallido de la guerra en Ucrania, aunque alrededor de 220 empleados rusos siguen acreditados en distintas misiones diplomáticas en territorio austríaco.

Viena es conocida por albergar la tercera sede de las Naciones Unidas, además del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) (REUTERS/Elisabeth Mandl)
Viena es conocida por albergar la tercera sede de las Naciones Unidas, además del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) (REUTERS/Elisabeth Mandl)

La ministra austríaca de Asuntos Exteriores, Beate Meinl-Reisinger, calificó de “inaceptable” la utilización de la inmunidad diplomática para encubrir actividades de espionaje.

Según sus declaraciones, el gobierno de Viena está adoptando medidas más estrictas para proteger la seguridad nacional y garantizar el funcionamiento seguro de las organizaciones internacionales que operan en la capital.

La revelación de estas actividades ha puesto nuevamente en el centro del debate el papel de Viena como escenario de espionaje internacional y la necesidad de actualizar los mecanismos de prevención y respuesta ante amenazas de inteligencia extranjera. Las autoridades austríacas aseguran que continuarán colaborando con socios europeos para fortalecer la vigilancia y proteger la integridad de las instituciones multilaterales radicadas en el país.

(Con información de Europa Press)

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