
Un tribunal ruso condenó el lunes a cuatro años en una colonia penitenciaria a la propietaria de una discoteca de Siberia Oriental por supuestamente organizar la actividad de un “movimiento LGBT internacional” inexistente, en lo que Amnistía Internacional calificó como una “represión cada vez más profunda” contra los derechos de las personas LGBTQ+ en el país.
El Tribunal del Distrito de Ingodinsky de Chita declaró culpable a Tatiana Zorina, de 23 años, por organizar las actividades de una “organización extremista”, en virtud del artículo 282.2 del Código Penal ruso. Además de la pena de prisión, el tribunal le prohibió administrar foros en línea o dirigir asociaciones públicas durante cuatro años tras su puesta en libertad, según informó el comunicado de Amnistía Internacional.
El caso tiene su origen en una redada policial realizada el 26 de octubre de 2024 en la discoteca Tochka —antes conocida como Jackson—, ubicada en la calle Petrovsko-Zavodskaya de Chita. El operativo fue ejecutado por la policía local junto con integrantes de Comunidad Rusa, organización paramilitar de extrema derecha con vínculos progubernamentales. Durante la redada, el club presentaba un espectáculo de transformismo. El local operaba de forma privada: el acceso estaba restringido a quienes habían llamado previamente y superado un control de identidad.
Según el medio local Chita.ru, Zorina comenzó trabajando como DJ en el establecimiento antes de adquirirlo en 2023 y asumir su gestión. Desde la redada y hasta el momento del juicio, había permanecido bajo arresto domiciliario sin acceso a teléfono ni a internet, de acuerdo con el proyecto ruso de derechos humanos OVD-Info.
La investigación sostuvo que el local se utilizaba para “promover la ideología” del llamado “movimiento LGBT internacional” y para captar nuevos miembros. El Ministerio del Interior del Territorio Transbaikal informó que habían “cesado las actividades de un club que promovía una ideología prohibida en el país”.
El fundamento legal del caso se remonta a noviembre de 2023, cuando el Tribunal Supremo de Rusia designó al supuesto “movimiento LGBT internacional” como organización “extremista” y prohibió sus actividades en el territorio ruso. La entidad en cuestión no existe como tal. Amnistía Internacional ha señalado que esa designación fue concebida para “perseguir arbitrariamente a las personas LGBTQ+ y a quienes se asocian con ellas”. Desde entonces, se intensificaron las redadas en clubes queer en distintas regiones del país.
El caso de Zorina no es el primero de este tipo. El primer procesamiento penal vinculado al supuesto “movimiento LGBT extremista” salió a la luz en marzo de 2024, cuando el propietario del club Pose —donde actuaban drag queens— fue arrestado en Orenburg. Hacia finales de 2025, al menos 23 causas penales por cargos de “extremismo” relacionados con actividades LGBTQ+ se encontraban en curso en Rusia, según Amnistía Internacional.
La organización de derechos humanos condenó la sentencia con dureza. “La condena de Tatiana Zorina ilustra claramente cómo el abuso de la legislación sobre el ‘extremismo’ en Rusia se ha convertido en una persecución abierta contra las personas LGBTI y quienes las apoyan”, declaró Marie Struthers, directora de Amnistía Internacional para Europa Oriental y Asia Central. “Gestionar un local privado destinado a ser un espacio donde las personas LGBTI puedan ser ellas mismas con seguridad no es un delito. Negar este derecho es deplorable”.
Struthers exigió la liberación inmediata de Zorina y la anulación de la condena. “Las autoridades rusas también deben derogar las leyes que califican arbitrariamente de ‘extremismo’ la expresión y la asociación pacíficas simplemente porque guardan relación con una orientación sexual o una identidad de género que no se ajustan a los denominados ‘valores tradicionales’”, añadió. “Esta caza de brujas homófoba debe acabar ya”.
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