
El papa Francisco pidió a los 21 nuevos cardenales que designó este sábado en su décimo consistorio celebrado en la basílica de San Pedro que sean “constructores de unidad” y se dediquen al cuidado de los más frágiles.
Francisco, que apareció con un moratón en un lado de la cara, comenzó la ceremonia advirtiendo a los nuevos miembros del colegio cardenalicio: “A veces corremos el riesgo de concentrarnos en lo superfluo, olvidando lo esencial. Con demasiada frecuencia las cosas secundarias toman el lugar de lo que es necesario, las exterioridades prevalecen sobre lo que realmente importa, nos sumergimos en actividades que consideramos urgentes, sin llegar al corazón”.

Y les recordó que “Jesús es el punto de apoyo fundamental, el centro de gravedad de nuestro servicio, el ‘punto cardinal’ que orienta toda nuestra vida”.
Y agregó que como Jesús, “lo que debe animar su servicio como cardenales es el riesgo del camino, la alegría del encuentro con los demás, el cuidado de los más frágiles”.


Asimismo, el pontífice les llamó a ser “testigos de fraternidad, artesanos de comunión y constructores de unidad” y que caminen “con humildad, con asombro y con alegría”.



En este consistorio, el Papa nombró a 21 nuevos cardenales y, entre ellos, el arzobispo de Lima, Carlos Castilo Mattasoglio; el de Santiago de Chile, Fernando Natalio Chomali Garib; el de Santiago del Estero y primado argentino, Vicente Bokalic Iglic (72); y el de Guayaquil, el ecuatoriano Gerardo Luis Cabrera (69) y el brasileño arzobispo de Porto Alegre, Jaime Spengler.
En total, América Latina contará con 24 cardenales (entre ellos uno, el emérito de Santiago de Chile Celestino Aos Braco, nacido en España).



También se encuentran Frank Leo, arzobispo de Toronto, Canadá; Timothy Radcliffe, ex maestro de los dominicos de Inglaterra; George Jacob Koovakad, el organizador de viajes papales nacido en la India, y Dominique Joseph Mathieu, obispo de Teherán-Ispahán, el primer cardenal de este país, o el obispo greco-católico ucraniano Mykola Bychok, que vive en Melbourne y tiene 44 años.
Entre ellos veinte cardenales electores, es decir menores de 80 años que podrán participar en un futuro cónclave para elegir a un nuevo papa y solo un no elector, el italiano Angelo Acerbi, de 99 años, ex nuncio apostólico.


La ceremonia de creación de los que solían ser llamados “príncipes de la Iglesia” comenzó con la presentación de los nuevos cardenales quienes después, como requiere el ritual, se arrodillaron ante el papa, quien les entregó el anillo, símbolo de su nuevo compromiso universal con la Iglesia, y el birrete, rojo como la sangre de los mártires que dieron su vida por defender su fe.
Con estos nombramientos, de 17 países diferentes y presencia de los cinco continentes, se eleva a 253 el número de miembros del colegio cardenalicio, entre ellos 140 con derecho a voto, la cifra más alta jamás registrada desde que Pablo VI fijó en 120 el número máximo de electores, aunque en 2025 está previsto que 14 cumplan los 80 años.
(Con información de EFE)
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