
En su último discurso, el presidente de Taiwán, Lai Ching-te afirmó que es “absolutamente imposible” que la China comunista se convierta en la madre patria de Taiwán, según informó CNN. Esta declaración se produce en un contexto de tensiones históricas entre ambas naciones, donde Lai ha sido un defensor constante de la soberanía taiwanesa frente a las reclamaciones del Partido Comunista Chino (PCC).
Desde que asumió el cargo en mayo, Lai ha enfrentado la hostilidad del régimen de Beijing debido a su postura firme sobre la independencia de Taiwán. A pesar de que el PCC nunca ha controlado Taiwán, ha prometido “reunificar” la isla, incluso mediante el uso de la fuerza si fuera necesario. Sin embargo, muchos taiwaneses se identifican como una nación independiente y no desean formar parte de la República Popular China.
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En su mensaje, Lai destacó que Taiwán ya es un “país soberano e independiente” conocido como la República de China (ROC). Este gobierno gobernó China continental durante décadas antes de trasladarse a Taiwán tras la llegada al poder del PCC. La ROC fue establecida en 1912 después de que una revolución nacionalista derrocara a la última dinastía imperial china, la Qing. Durante ese periodo, Taiwán era una colonia japonesa, cedida por la dinastía Qing tras perder una guerra contra Japón.
“Recientemente, nuestro vecino, la República Popular China, acaba de celebrar su 75 cumpleaños el 1 de octubre. Dentro de unos días, la República de China celebrará su 113 cumpleaños”, dijo Lai, recibiendo el aplauso de la multitud en un estadio de Taipei y tratando de graficar que el gobierno que administra la isla es más antiguo que el que gestiona Beijing.
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“Por lo tanto, en términos de edad, es absolutamente imposible que la República Popular China se convierta en la patria de los ciudadanos de la República de China. Por el contrario, la República de China puede ser en realidad la patria de los ciudadanos de la República Popular China mayores de 75 años”, consignó Lai.
La ROC asumió el control de Taiwán en 1945, después de la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial. Cuatro años más tarde, el gobierno nacionalista se refugió en la isla tras perder la guerra civil contra las fuerzas comunistas de Mao Zedong, trasladando la sede de la ROC de China continental a Taipéi.
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Mientras tanto, en Beijing, el PCC tomó el poder y fundó la República Popular China el 1 de octubre de 1949. Desde entonces, ambos lados han sido gobernados por administraciones separadas. Líderes chinos sucesivos han prometido recuperar el control de Taiwán, pero la resistencia taiwanesa sigue siendo fuerte.
En tanto, la semana pasada, en vísperas del 75 aniversario de la República Popular de China, Xi reiteró su promesa de lograr la “reunificación” con Taiwán. “Es una tendencia irreversible, una causa de rectitud y la aspiración común del pueblo. Nadie puede detener la marcha de la historia”, dijo Xi Jinping, según la agencia estatal de noticias Xinhua.
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“Taiwán es el territorio sagrado de China. La sangre es más espesa que el agua, y los pueblos de ambos lados del estrecho están unidos por la sangre”, afirmó el jefe del régimen, de acuerdo a CNN.
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