
El papa Francisco anunció formalmente la suspensión de su viaje a la COP28, que se realizará en Dubai entre el 30 de noviembre y el 12 de diciembre, por su estado de salud.
El pasado sábado, el Sumo Pontífice puso en pausa su agenda por un “ligero estado gripal” que, si bien no tuvo riesgo de complicaciones pulmonares y presenta una mejoría favorable, aún no ha cesado del todo y requiere de más tiempo de recuperación.
“Aunque ha mejorado el estado clínico general del Santo Padre respecto a su estado gripal y a la inflamación de las vías respiratorias, los médicos le pidieron que no haga el viaje previsto en los próximos días a Dubai”, solicitud que “aceptó con gran pesar”, informó en un comunicado el portavoz del Vaticano, Matteo Bruni.

Francisco tenía planeado participar de la Conferencia de la ONU, pronunciar un discurso y mantener una treintena de reuniones bilaterales en la Expo City de los Emiratos con jefes de Estado, representantes de asociaciones que trabajan por la crisis climática y personalidades y representantes de comunidades religiosas.
En esta visita se esperaba el que Papa denuncie la inacción de los países responsables de la crisis climática y los incitara a reducir drásticamente sus emisiones de gases de efecto invernadero.
Por otro lado, el Pontífice abordaría el vínculo que -asegura- existe entre los países vulnerables a esta cuestión y las ricas economías contaminantes, ya que son los más marginados los que pagan el precio más alto por el calentamiento global.

Francisco convirtió la defensa del medio ambiente en uno de los pilares de su pontificado. Es por ello que sería el primer Papa en acudir a esta cumbre de la ONU desde que fue creada en 1995.
En la pasada edición, que se celebró en egipto, el Sumo Pontífice envió mensajes a los participantes y les pidió “valentía” y “determinación” para cumplir “con el camino trazado por el Acuerdo de París”, adoptado por 196 partes en 2015, que busca mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados.
También, en 2021, lamentó su ausencia en Glasgow pero llamó a los presentes en la COP26 a que trabajen por alcanzar “respuestas eficaces a la crisis ecológica sin precedentes”.
Francisco no es, sin embargo, el primer religioso en abordar la cuestión climática. Ya en 2001, el entonces líder del Vaticano, Juan Pablo II, había mencionado la necesidad de una “conversión ecológica”. Aquel 17 de enero, el Pontífice dijo durante una audiencia general que “es preciso estimular y sostener la conversión ecológica que, en estos últimos decenios, ha hecho a la humanidad más sensible respecto a la catástrofe hacia la cual se estaba encaminando”.

Posteriormente, Benedicto XVI llamó a los fieles a sumarse a su iniciativa del cuidado de la “casa común” y promovió la instalación de paneles solares en la Sala Nervi de la Santa Sede y un bosque húngaro, que lo volvieran neutral en carbono. Gracias a ello, fue apodado el “Papa ecológico”.
Por otro lado, en 1992 el Vaticano había participado en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro.
(Con información de AFP y Europa Press)
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