
La instalación espacial donde el presidente ruso Vladímir Putin recibió al líder norcoreano Kim Jong-un el miércoles refleja las ansias rusas por recuperar la gloria científica que se esfumó tras el colapso de la Unión Soviética.
El cosmódromo Vostochny tiene una historia accidentada, caracterizada por demoras de construcción y numerosos casos de corrupción.
La creación de la instalación

Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, Rusia le pagó a Kazajistán por el uso del cosmódromo de Baikonur y siguió usándolo para la mayoría de sus lanzamientos. El acuerdo con Kazajistán permite a Rusia seguir usando el Baikonur por 115 millones de dólares al año hasta 2050.
La plataforma Plesetsk en el noroeste de Rusia, un poco más pequeña, ha sido usada por algunos lanzamientos de satélites militares y pruebas misilísticas.

En medio de disputas ocasionales con Kazajistán por Baikonur, las autoridades rusas han declarado que el país necesita una instalación espacial propia, aunque han enfatizado que por ahora seguirán usando Baikonur.
En 2007, Putin firmó un decreto para crear Vostochny (“oriental” en ruso) en el lugar donde estaba una base de misiles de la era soviética, pero la construcción comenzó solo cinco años después.
Construcción difícil

La ubicación de Vostochny, en una zona inexplorada y casi deshabitada del lejano oriente de Rusia, ha añadido al costo y duración de las obras de construcción.
El proyecto, a un costo de miles de millones de dólares, ha estado plagado de demoras, protestas de obreros por mala paga y denuncias de corrupción endémica. Los gerentes de varias compañías involucradas en el proyecto fueron convictos de malversación de fondos públicos y el alcalde del poblado de Tsiolkovsky, donde viven los obreros, fue convicto de fraude.
El primer lanzamiento desde Vostochny iba a ser en 2015 pero fue postergado hasta el año siguiente. En 2018, una inspección halló huecos en el suelo bajo la plataforma, por los cuales se culpó a una construcción defectuosa y que requirieron más fondos para reparar.
La primera instalación en Vostochny, que iba a servir para lanzar cohetes Soyuz, fue completada en 2016. La segunda plataforma, diseñada para los nuevos cohetes Angara, todavía está siendo construida, pero su funcionamiento ha sido postergado varias veces.
Uso limitado

Tras el lanzamiento inaugural en abril de 2016, Vostochny solo ha tenido un uso limitado, ya que la empresa rusa Roscosmos sigue usando Baikonur para la gran mayoría de sus despegues.
Una de las misiones más prominentes lanzadas desde Vostochny fue el Luna-25, un ambicioso pero fallido intento de Rusia de volver a la Luna. La sonda Luna-25 chocó contra la superficie lunar el mes pasado debido a un defecto que hizo que sus propulsores funcionaran por más tiempo de lo programado.
(Con información de AP)
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