
La toma del poder por parte de los militares en Myanmar y la detención de Aung San Suu Kyi fue “una importante reestructuración del gabinete”, según los medios de comunicación estatales chinos, que desplegaron los eufemismos para evitar llamar golpe de Estado al golpe de Estado.
Mientras los líderes democráticos de todo el mundo arremetían contra los militares birmanos y el presidente Joe Biden afirmaba que Estados Unidos estaba “tomando nota” de quién defendía al pueblo de Myanmar, los dirigentes comunistas chinos adoptaron un enfoque suave.
Beijing hizo un llamamiento a todas las partes de Myanmar para que “resuelvan sus diferencias”, y la agencia oficial de noticias Xinhua describió el lunes la sustitución de los ministros elegidos por los militares tras el golpe como una “importante remodelación del gabinete”.
El periódico nacionalista Global Times, por su parte, citó a expertos no identificados que afirmaban que la toma de poder por parte de los generales podía considerarse como “un ajuste de la estructura de poder disfuncional del país”.
Pero el periódico -conocido por sus encendidos comentarios contra los críticos de China- también aprovechó la ocasión para arremeter contra el ex presidente estadounidense Donald Trump, cuyo enfoque combativo hacia Beijing había hundido los lazos entre Estados Unidos y China a su nivel más bajo en décadas. “Algunos expertos mencionaron que Trump, que se negó a admitir su derrota electoral y supuestamente incitó los disturbios del Capitolio, podría ser la inspiración de los militares de Myanmar”, escribió.
Beijing ha rechazado durante mucho tiempo lo que considera una injerencia en sus “asuntos internos” -como las críticas sobre su historial de derechos humanos- y ha adoptado una postura igualmente neutral en la mayoría de los asuntos exteriores.
Myanmar es también una pieza vital del enorme programa de infraestructuras Iniciativa de la Franja y la Ruta del gigante asiático, por lo que es fundamental para Beijing mantener buenas relaciones, quede quien quede en el poder.

El presidente Xi Jinping visitó el país el pasado mes de enero y prometió apoyar al gobierno de Myanmar en una vía de desarrollo “adecuada a sus propias condiciones nacionales”.
Biden ha pedido un rápido restablecimiento de la democracia en Myanmar, mientras que el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, la Unión Europea y Australia fueron algunos de los que condenaron el golpe.
Los militares de Myanmar han justificado su toma de poder alegando un fraude generalizado en las elecciones celebradas hace tres meses, que la LND ganó de forma aplastante. Ha impuesto el estado de emergencia durante un año, y ha afirmado que entonces celebrará nuevas elecciones.
(Con información de AFP)
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