
Mientras sigue el aumento de infectados y muertes por coronavirus en el Reino Unido, en el este de Londres las autoridades están construyendo una morgue que tendrá el tamaño de dos campos de fútbol para albergar a víctimas del COVID-19.
La morgue se está construyendo en un terreno forestal, cerca del cementerio de la ciudad de Londres. Allí también serán enviados los fallecidos del hospital Nightingale, que se encuentra a apenas cuatro kilómetros de distancia.
Se espera que ese hospital, que cuenta con una capacidad para cuatro mil víctimas, albergue a 500 pacientes esta semana.
“La instalación de la morgue actuará como un punto de espera antes de que una respetuosa y digna cremación o entierro pueda tener lugar para enviar a un ser querido en su viaje final”, manifestó la alcaldesa de Newham, Rokhsana Fiaz.
Sin embargo, la funcionaria aclaró que, por cuestiones de seguridad sanitaria, “lamentablemente los familiares no podrán visitar” la morgue.

Fiaz sostuvo que las autoridades de Salud Pública de Inglaterra “pidieron encarecidamente que los familiares de las víctimas no participen en ningún ritual o práctica que los ponga en estrecho contacto con el cuerpo de la persona que ha muerto, ya que existe un pequeño pero real riesgo de transmisión del cuerpo de una persona fallecida”.
Reconoció, además, que hay preocupación entre los residentes del este de Londres por el “posible aumento de los riesgos de infección” a raíz de los preparativos de la morgue. Por eso, las autoridades elaboraron una hoja de “preguntas frecuentes” para asesorarlos.
“Sabemos que el coronavirus puede ser extremadamente virulento y al menos los profesionales se ocuparán de la retirada y el almacenamiento de los cuerpos (...) No creo que ninguno de los residentes que viven frente a la morgue se preocupe demasiado por la infección, pero es algo realmente deprimente que le suceda al vecindario”, opinó el residente local Joe Clancy, un periodista jubilado de 68 años, en diálogo con Daily Mail.
La construcción de la morgue es la última medida en medio de la lucha de las autoridades británicas para contener el avance del virus, después de que el gobierno pusiera en funcionamiento unas instalaciones de prueba improvisadas en Ikea, en Wembley, y otro lugar de toma de muestras en Chessington.

Downing Street está tratando desesperadamente de aumentar el número de controles realizados, en medio de los temores de que el 85% del personal sanitario que se auto aisló pueda estar fuera de servicio innecesariamente debido a la falta de control. En esa línea, el Gobierno indicó que sólo dos mil trabajadores de ese sector fueron examinados por coronavirus.
De acuerdo a datos de este miércoles, el Reino Unido registra más de 29.800 casos y 2.300 muertos por COVID-19.
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