
Ixtapaluca es el municipio número 39 de los 125 que conforman al Estado de México. Se encuentra al oriente de la capital del país, a una distancia 7.5 kilómetros. Gracias a su ubicación, es posible apreciar desde algunas partes de la zona los volcanes del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. Este lugar se encuentra lleno de misterios e importantes antecedentes históricos y culturales que han sido claves en su desarrollo social y económico.
El Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (INAFED) apunta que el nombre original es Iztapayucan y se compone de la partícula iztatl que significa “sal”, pallutl o pallotl que quiere decir “mojadura” y de can que se traduce como lugar. La palabra en conjunto es equivalente a “Lugar donde se moja la sal”.

El portal oficial del municipio indica que los orígenes de este sitio se remontan a los tiempos de la prehistoria, esto se sabe gracias a unas excavaciones que se llevaron a cabo en la región de Tlapacoya, donde se encontraron “restos humanos, animales y vegetales más antiguos de la Cuenca de México”. También están los hallazgos de “las pinturas rupestres del cerro del Elefante, la cueva Burrera de Tlalpizahuac, la piedra letreada de las minas de arena la Rosita de Ixtapaluca, y el cráneo hallado en Tlapacoya.
Posteriormente, en la época prehispánica, entre los años 1100 a.C. y 100 d.C. llegaron a poblar el territorio descendientes del municipio de Texcoco. El suceso se dio debido a que a uno de los nietos del guía y caudillo chichimeca Xólotl, llamado Ixtlixóchitl, le fueron encomendados 11 pueblos para que los gobernara y entre ellos se encontraba Ixtapaluca.
Los señores que se encargaron de administrar y de reinar en el “lugar donde se moja la sal” fueron Izcotzin y el gobernador Cuahuitzilotzin. Tiempo después, el Imperio Tepaneca llegó al territorio para someterlos y usar el lugar como una entrada estratégica para apoderarse del exitoso reinado de Texcoco. A través de una serie de batallas lograron conquistar el municipio y derrotar a Ixtlixóchitl.

Las zonas arqueológicas de Acozac y Tlalpizáhuac son la muestra del desarrollo cultural de los pueblos que se asentaron ahí. Entre los edificios que destacan se encuentra el templo circular dedicado al dios del viento, Ehécatl, y la Gran Plataforma, que contiene algunas habitaciones y altares en los patios.
Con la expansión del Imperio mexica las cosas cambiaron radicalmente, ya que al formar Texcoco parte de la Triple Alianza, Ixtapaluca quedó obligado a rendir tributo a aquella demarcación. Tiempo más tarde, con el triunfo de los españoles, la región fue administrada por frailes franciscanos, quienes al inicio se encargaron de los procesos de evangelización.
Después de los primeros años de Conquista, llegaron al territorio los frailes dominicos, alrededor del año 1550. Uno de los lugares a los que más se les puso atención fue a Coatepec, una de las localidades que más resalta del municipio por su valor cultural, su herencia pulquera y su Parroquia de Nuestra Señora del Rosario y Ex Convento de la Natividad de María, una de las más antiguas y destacadas del pueblo.

A pesar de que el papel del sitio no fue muy relevante durante el período de la Independencia, se puede destacar que, de acuerdo con el INAFED, “hubo un levantamiento en la colonia Ayotla por su alcalde El Indio Apolinar, quien fue acusado y sentenciado el 22 de julio de 1811.
En 1820 Ixtapaluca fue nombrado oficialmente como municipio del Estado de México. Cabe destacar que durante las primeras intervenciones americanas, esta zona fue central, puesto que las tropas invasoras pasaron por ahí para ser desapercibidos, posteriormente rodearon el lago de Chalco y de ahí se dirigieron a Tlalpan, pues pensaban atacar por Churubusco.
La región volvió a surgir del olvido durante la época del Porfiriato, debido a que se construyeron importantes haciendas que se dedicaron a la producción de maíz, frijol, haba, alfalfa, calabaza y maguey. Luego, en 1930 se inició la industrialización con la instalación de la fábrica de yeso El Tigre.

Uno de los aspectos que hicieron que el lugar sobresaliera fue el evento que ocurrió en los años 1969 y 1970. Se trató de un movimiento obrero de trascendencia nacional en la Fábrica de Hilados y Tejidos Ayotla Textil, “dando por resultado la liquidación de la gran mayoría de empleados y obreros”.
También ahí se encontraba la finca ganadera del expresidente Plutarco Elías Calles, quien era dueño de lo que hoy se conoce como Santa Bárbara. El territorio cuenta con una superficie de 318.27 km² y 542 mil 211 habitantes, siendo 279 mil 128 mujeres y 263 mil 083 hombres.
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