
El conocimiento transmitido de generación en generación es fundamental para la supervivencia de los elefantes. Investigadores han determinado que los elefantes jóvenes que crecen sin la guía de ejemplares adultos presentan menos posibilidades de sobrevivir, muestran dificultades para integrarse socialmente y reaccionan de forma inadecuada ante las amenazas del entorno.
Este fenómeno, documentado en diversas regiones de África y Asia, repercute no solo en la especie, sino también en las comunidades humanas y la fauna con la que comparte el territorio, según National Geographic.
Aprendizaje intergeneracional y desarrollo en elefantes
El aprendizaje intergeneracional determina el éxito de los elefantes jóvenes durante su desarrollo. Los pequeños observan de cerca a los adultos para distinguir qué alimentos pueden consumir, cómo relacionarse con otros miembros del grupo y cómo actuar ante situaciones de peligro.
Lucy Bates, ecóloga de comportamiento de la Universidad de Portsmouth y autora principal de un análisis basado en 95 estudios sobre poblaciones de elefantes con vínculos sociales alterados, destaca la importancia de este aprendizaje. Bates explica que, cuando desaparecen los adultos, no solo se pierde la presencia física, sino también la cultura y el conocimiento tradicional y adaptativo que se transmite a través de las generaciones.

Este vacío propicia la pérdida de habilidades complejas esenciales para la cohesión social y la supervivencia. Las investigaciones recogidas por National Geographic muestran que la observación y la experiencia compartida permiten a los jóvenes desarrollar las destrezas necesarias para la vida silvestre.
Las madres, tías y otras hembras mayores cumplen un papel central en la formación de las crías, orientando tanto en la alimentación como en conductas reproductivas. Phyllis Lee, ecóloga evolutiva, ha observado en Amboseli, Kenia, que las jóvenes tienen más posibilidades de criar con éxito a su primer ternero si pueden contar con la experiencia directa de sus madres.
Consecuencias de la ausencia de adultos: riesgos y comportamientos anómalos
La falta de adultos en los grupos de elefantes puede provocar episodios de comportamiento agresivo y graves alteraciones sociales, como ocurrió en el Parque Nacional Pilanesberg, Sudáfrica. En los años 80 y 90, un grupo de elefantes huérfanos fue trasladado a este parque después de que los adultos fueran sacrificados en el Parque Nacional Kruger por motivos de gestión, según informa National Geographic.
Graeme Shannon, ecólogo de comportamiento, comprobó que estos jóvenes carecían del conocimiento que normalmente adquirirían de los adultos. Los experimentos mostraron que, frente a ciertos sonidos, estos elefantes reaccionaban siempre de forma defensiva, sin distinguir entre amenazas reales y circunstancias cotidianas.
La incapacidad para identificar peligros concretos llevó a que respondieran igual a rugidos de leones adultos o de crías, y a sonidos de diferentes machos. Además, desarrollaron conductas inusualmente agresivas, atacando tanto al personal del parque como entre ellos, y llegando a causar la muerte de docenas de rinocerontes blancos.

La introducción de machos adultos en el grupo permitió disminuir la agresividad y restablecer ciertas pautas de conducta. Sin adultos de referencia, se rompió la transmisión de conocimientos esenciales para la estabilidad y seguridad del grupo.
En otras áreas, como en el Parque Nacional Mikumi en Tanzania, la caza furtiva ha provocado la desaparición de adultos, lo que dificulta la recuperación de las poblaciones locales debido a la falta de experiencia para enfrentar sequías y otros desafíos.
Conflicto y convivencia: la relación entre elefantes y humanos
La relación entre elefantes y humanos se ve también influida por el aprendizaje intergeneracional. Los elefantes que han convivido con personas capaces de representar una amenaza desarrollan una mayor cautela, evitan ciertas zonas y muestran temor ante determinados olores o vestimentas humanas asociadas a la caza, explica Bates, citada por National Geographic.
No obstante, no todo lo que aprenden de los adultos ayuda a evitar problemas. En Kenia, un grupo de elefantes adultos enseñó a un joven a cruzar una cerca, facilitando el acceso a cultivos. En Sri Lanka y la India, se han registrado conductas como destruir vallas o acudir a basureros, aprendizajes que se transmiten a nuevas generaciones, según observa Shermin de Silva, ecóloga de comportamiento.
Estos comportamientos pueden agravar el conflicto entre humanos y elefantes, aumentando el riesgo para ambos. Los ejemplares que mejor se adaptan a ambientes dominados por personas tienden a ser los más persistentes y, en ocasiones, los más propensos a sufrir represalias. Los humanos, por su parte, también han aprendido observando a los elefantes, especialmente al identificar plantas medicinales útiles a partir del comportamiento de animales enfermos.

Retos para la conservación y transmisión del conocimiento
Conservar la estructura familiar completa de los elefantes es uno de los principales desafíos para asegurar la transferencia del conocimiento tradicional y adaptativo. La dispersión de grupos, la caza selectiva de adultos y la fragmentación de hábitats amenazan de forma grave la preservación de estos saberes.
Phyllis Lee y Shermin de Silva coinciden en la necesidad de mantener los lazos sociales para que las nuevas generaciones aprendan a sobrevivir. Los remanentes poblacionales, sobre todo en Asia, albergan información local invaluable, que se perdería de forma definitiva si desaparecieran esos grupos, según destaca National Geographic.
Una gestión eficaz recomienda la reubicación de familias completas y la reducción del contacto entre elefantes huérfanos y humanos, promoviendo su integración con otros elefantes. De Silva apunta que los programas de conservación deben crear condiciones para que los jóvenes puedan observar y aprender de los adultos, ya que parte del conocimiento perdido sería casi imposible de recuperar.
La existencia de corredores ecológicos, donde los mayores transmitan sus experiencias, permitirá que las próximas generaciones encuentren nuevas soluciones ante retos como el cambio climático y la transformación del hábitat.
El futuro de los elefantes dependerá de equilibrar la preservación del saber heredado y la capacidad de los jóvenes para explorar y adaptarse a realidades cambiantes. Así, su supervivencia seguirá ligada tanto al aprendizaje colectivo como a la innovación de cada generación.
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