
El tiburón macrodepredador más grande que jamás haya existido fue el megalodón o megalodonte. Tenía un cuerpo más alargado y aerodinámico de lo que se pensaba, según reveló un nuevo estudio realizado por paleontólogos de los Estados Unidos, Brasil, Reino Unido, Italia, Austria y Francia.
Es una especie extinta de tiburón que vivió hace entre 23 y 3,6 millones de años. Nadaba por los mares de todo el planeta. La nueva investigación redefinió la percepción popular del colosal animal. Podría haber alcanzado hasta 24 metros de longitud, el equivalente a dos autobuses escolares.
Antes, ya se había estimado que la fuerza de la mordedura del megalodón era tres veces más fuerte que la del dinosaurio T-Rex y nada menos que diez veces más fuerte que la de un tiburón blanco, según informó la organización Save Our Seas Foundation.

Se estimó que habría tenido un peso de 94 toneladas. El estudio fue publicado en la revista científica Palaeontologia Electronica.
Se trata de una especie de tiburón difícil de estudiar. Esto se debe a que el registro fósil conocido de su existencia se compone principalmente de dientes y vértebras. Pero esas partes fosilizadas contienen una gran cantidad de información sobre la biología del animal.
Su morfología se parecía más a la de un tiburón limón por su cuerpo delgado y alargado. Sin embargo, por su tamaño, su longitud era comparable al de una ballena azul de hoy.
Qué era el megalodón y qué comía

El nombre científico del megalodón es Carcharocles megalodon y se trató de una especie de tiburón que se extinguió antes de que se desarrollaran los humanos modernos.
Tampoco coexistieron con los grandes dinosaurios. Estos animales se extinguieron hace unos 66 millones de años, mientras que los megalodones llegaron más tarde. La palabra megalodon deriva del griego y significa “diente gigante”.

Pertenecieron a la familia extinta Otodontidae, que se separó de la ascendencia del gran tiburón blanco durante el Cretácico temprano. Fue uno de los mayores y más poderosos depredadores en la historia de los animales vertebrados. El nombre científico completo del tiburón es Carcharocles megalodon.
La mayoría de los peces son exclusivamente de sangre fría, pero el megalodón podría haber sido como los tiburones blancos actuales, que se consideran parcialmente de sangre caliente debido al calor que generan al nadar. Esto habría permitido al megalodón cazar en aguas más frías.
Se alimentaba de peces, ballenas, delfines, focas y otros animales marinos. Se han encontrado restos fósiles de megalodón en las costas de todos los continentes, excepto en la Antártida.
Cómo se estudió al megalodón

El grupo de científicos estuvo liderado por Kenshu Shimada, de la Universidad de DePaul en Chicago, Estados Unidos.
El objetivo del trabajo fue reevaluar aspectos biológicos del extinto tiburón de dientes gigantes, como su tamaño, forma corporal, peso, velocidad de crucero y patrones de crecimiento. También buscaban comprender mejor su gigantismo, estrategias de vida, ecología y causas de extinción.
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores analizaron fósiles de vértebras de O. megalodon y compararon estos con datos de 165 especies de tiburones tanto extintos como actuales.
Se emplearon proporciones del cuerpo conocidas, como la relación entre la longitud craneal, del tronco y de la aleta caudal en tiburones modernos y fósiles, para inferir las dimensiones del escualo.
Una vértebra específica proveniente de Bélgica, de 11 metros de largo, fue clave para inferir el tamaño corporal total del tiburón.

El análisis indicó que un megalodón podía alcanzar hasta 24,3 metros de largo, una medida que lo convierte en uno de los mayores depredadores marinos que jamás existieron.
También se estimó que el tiburón recién nacido tenía un tamaño significativo, entre 3,6 y 3,9 metros. Esto sugiere comportamientos de reproducción ovovivípara con embriones que consumían huevos dentro del útero.
El tiburón probablemente tenía un cuerpo más esbelto en comparación con especies actuales como el tiburón blanco (Carcharodon carcharias), lo que le daría una mayor eficiencia en el uso de energía al nadar.

Otro hallazgo relevante fue que el megalodón crecía de forma constante pero lenta. Alcanzaba longevidades superiores a los 80 años en algunos casos. La investigación también plantea que la aparición del tiburón blanco pudo haber contribuido a la extinción del megalodón por la competencia por presas marinas.
“Este estudio proporciona el análisis más sólido hasta ahora del tamaño y la forma del cuerpo del megalodón”, dijo Phillip Sternes, biólogo y especialista en tiburones que completó su doctorado en la Universidad de California en Riverside.
“En lugar de parecerse a un gran tiburón blanco de gran tamaño, en realidad se asemejaba más a un enorme tiburón limón, con un cuerpo más delgado y alargado. Esa forma resulta mucho más lógica para moverse eficientemente por el agua”, agregó.

Los científicos destacaron estas características del megalodón:
- Capacidad de endotermia regional: Podía regular su temperatura corporal internamente y eso habría facilitado procesos metabólicos como la digestión de alimentos y la subsistencia en diversas condiciones ambientales. Habría tenido un rol importante detrás de su capacidad para crecer hasta tamaños extremos.
- Desarrollo de una alta proporción de finura corporal: Poseía un cuerpo hidrodinámico eficiente que facilitaba un costo energético mínimo durante el nado, lo que habría favorecido el mantenimiento de un cuerpo masivo en ecosistemas marinos.
- Gran tamaño al nacer: Daba a las crías una ventaja competitiva inicial al reducir riesgos de depredación y les permitía cazar presas grandes desde temprana edad.
- Estrategia de vida: Tenía fases iniciales de crecimiento rápido en los primeros años de vida. Le habría permitido superar el tamaño de posibles competidores y alimentarse de presas grandes como mamíferos marinos.
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