
El tigre, inerte, cuelga de una viga de madera. Sus patas flotan en el aire, sin que la gravedad las afecte. Debajo, una multitud inclina sus cabezas para observarlo. Algunos, los más altos y menos temerosos, se animan a tocar alguna de las garras. Pero son los menos. El resto lo mira con adoración.
La escena pudo verse en las últimas horas en Hatupangan, un pequeño pueblo al norte de Sumatra. Los protagonistas, además del animal muerto, son sus pobladores quienes querían echar un vistazo a ese ser "que cambiaba de formas". Y que por eso asesinaron con sus propias manos pese a que los conservacionistas habían advertido que no lo hicieran.
El animal representaba una amenaza para los habitantes de Hatupangan. Había devorado a dos residentes que lo habían seguido hasta su guarida. No es que el tigre quisiera intimidad o reserva, sino que seguía su instinto al verse amenazado. Pero los pobladores continuaron con su plan para terminar con su vida.
Era considerado un siluman o "cambiador de formas" según juraban quienes se habían enfrentado a él. Era algo demoníaco al que había que terminar, pese a la recomendación de los rangers del lugar quienes advirtieron que serían ellos quienes lo atraparían sin hacerle daño, según indicó el diario Jakarta Post.

"Les explicamos a los habitantes que ese tigre era un animal en peligro… pero no les gustó la forma en que nosotros queríamos manejar la situación", indicó Hotmauli Sianturi, de la Agencia de Conservación de Fuentes Naturales.
Los pobladores más temerarios decidieron no hacer caso a las recomendaciones oficiales y salieron con lanzas a dar caza del tigre. Lo encontraron durmiendo en una casa sobre unos pilotes de uno de los residentes. Sus armas fueron directamente sobre el abdomen del gran gato.
Luego, tomaron su cuerpo y lo trasladaron hasta un lugar público en medio del pueblo. Lo expusieron para que ya nadie tuviera dudas que ese ser que "cambiaba de formas". Lo colgaron, como si fuera un trofeo. Para que todos pudieran verlo sin vida. Colgando, inerte.



El tigre de Sumatra está en la lista de especies en estado crítico de extinción. Se cree que quedan tanto solo entre 400 y 500 ejemplares en espacios naturales. No más que ese número. Las tierras dedicadas al aceite de palmeras, las cacerías furtivas, los conflictos con los habitantes y el tráfico de este tipo de animales son las principales causas de su peligro.
La población de la subespecie de tigres de Sumatra es la más pequeña de las que quedan de la familia. En décadas pasadas ya desaparecieron los tigres de Javan y de Balin. El asesinato de éste ejemplar representa un grave hecho que no puede ser frenado por las autoridades del país asiático. Además de darle muerte, luego le sacaron sus órganos, sus dientes, mandíbulas y parte de su brillante piel. Además de lo "mágico" del asunto hay otro interés: vender sus partes. A un precio muy tentador.
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