Cayó el principal sospechoso del caso de Kristin Smart, la estudiante estadounidense desaparecida en 1996 que conmocionó California

Paul Flores, quien estaba con la joven la noche en que desapareció hace casi 25 años, está siendo acusado de asesinato y fue detenido en el estado de California

Afiche sobre la desaparición de Kristin Smart
Afiche sobre la desaparición de Kristin Smart

Uno de los casos que mayor conmoción provocó en lo últimos 25 años parece estar resuelto. Paul Flores, de 44 años, quien estuvo en compañía de la joven Kristin Smart la noche que desapareció en mayo de 1996, fue arrestado por las autoridades de California, al sur del estado, por cargos de asesinato. La detención de Flores se llevó a cabo en San Pedro, en el condado de Los Ángeles y posteriormente fue trasladado desde San Luis Obispo, según informó el alguacil de la entidad, Ian Parkinson.

El oficial de seguridad ofreció una rueda de prensa este martes en la que informó que Flores fue detenido y acusado de un cargo de asesinato en relación con la desaparición de Smart, sin derecho a fianza. La víctima, quien para entonces era una joven universitaria de 19 años, estudiaba en la Universidad Estatal Politécnica de California, en San Luis Obispo, y desapareció luego de haber asistido a una fiesta cuando se encontraba de regreso a su casa.

Según testimonios, el detenido, quien era amigo de Smart, acompañó a la víctima de vuelta a su casa una vez que se retiró de la fiesta. Sin embargo, la chica jamás fue encontrada, y en el año 2002 la autoridades la dieron por muerta.

Entre tanto, el padre del acusado, Rubén Flores, de 80 años, también fue detenido y presentado ante las autoridades por cargos de complicidad con la desaparición de Smart. La Justicia le fijó una fianza en 250.000 dólares. Mientras tanto, su abogado, Harold Mesick, no quiso dar declaraciones aún por no haber podido comunicarse con su cliente.

Por otra parte, Sarah Sanger, abogada del presunto femicida -quien fue considerado durante mucho tiempo una “persona de interés” en el caso, el cual recobró mucho interés debido a un podcast sobre crímenes verdaderos- dijo que su firma no comentaría sobre los casos pendientes.

Paul Flores acusado de asesinato por la desaparición de Kristin Smart
Paul Flores acusado de asesinato por la desaparición de Kristin Smart

“A lo largo de nuestra investigación, Paul Flores ha seguido siendo una persona de gran interés”, dijo el alguacil Parkinson y “a medida que avanzaba el caso se convirtió en sospechoso y en el principal sospechoso del caso”. Parkinson también informó que gracias al podcast que trató el tema de Smart, a partir de 2019, muchas más personas comenzaron a ser interrogadas por el asesinato.

Además se hicieron algunas excavaciones en unos terrenos cerca del campus de la Universidad donde estudiaba Smart en 2016, y la casa de Flores, ubicada en el condado de Los Ángeles, fue allanada. Por tal motivo, el pasado mes de marzo se generó una orden judicial en Arroyo Grande en la casa de Rubén Flores, aseguró Parkinson.

“Como resultado de esta evidencia, un juez de la Corte Superior de San Luis Obispo firmó dos órdenes de arresto y dos órdenes de registro adicionales”, dijo Parkinson. Los Flores, padre e hijo, fueron arrestados simultáneamente en los condados de Los Ángeles y San Luis Obispo la madrugada del martes. “No hemos recuperado a Kristin”, dijo el aguacil, quien luego agregó: “No nos detendremos hasta que recuperemos a Kristin”, le aseguró Parkinson a los padres de la víctima.

Kristin Smart junto con amigos en Mokule’ia, en el verano de 1995
Kristin Smart junto con amigos en Mokule’ia, en el verano de 1995

El caso

El 25 de mayo de 2002, Kristin Smart fue declarada muerta. Pero 23 años después, una extraña luz de esperanza apareció en el largo túnel que atravesaba su familia desde entonces. Es que el FBI -la agencia federal que se dedicó a buscarla- llamó en enero de 2020 a su madre, Denise Smart, para anunciarle que “estuviera preparada”. La noticia conmovió a la mujer, quien no entendía por qué no podían adelantarle más información. La voz del otro lado del teléfono continuó: “Esto realmente será algo que no espera. Queremos brindarle el soporte que necesita”.

Extraño, durante años, tanto ella como el resto de los familiares respetaron un riguroso luto aun sin contar con el cuerpo de Kristin. ¿Sería que ahora, finalmente, habían encontrado sus restos? ¿O habría algo más? A medida que la comunicación entre el FBI y Smart continuaba, más eran los interrogantes que emergían. Más las dudas. Le recomendaron que buscara un portavoz para la familia y que quizá sería conveniente que “se alejaran por un tiempo”. ¿Qué clase de descubrimiento habían hecho?.

La ansiedad de Smart creció durante meses al no tener indicios de qué pudo haber sucedido ni cuáles serán esas novedades que tanto esperó durante más de dos décadas. “Es como ‘¿puedes darme el plan de vuelo?’ ¿Cuándo pasará todo esto? Probablemente se conocerá todo inminentemente, diría dentro de un mes. Algo va a suceder”, dijo la madre entonces.

Hay pruebas circunstanciales tan abrumadoras en este caso. No creo que se hayan centrado en el sospechoso equivocado, y no creo que tuvieran una visión de túnel. Creo que había muchas, muchas cosas que apuntaban a esta persona”, señaló el reportero en cuyas entrevistas con familiares, y conocidos de Kristin también dejaron entrever que Flores podría tener que ver con la desaparición.

Kristin tenía 19 años cuando desapareció aquel caluroso día de mayo de 1996. Era estudiante de la Universidad Politécnica del Estado de California, y fue vista por última vez aquella madrugada mientras regresaba a su habitación universitaria -Santa Lucia Hall- después de una fiesta cerca del campus. Había sido acompañada por otros dos alumnos que testificaron que la dejaron en el edificio y retornaron a sus casas. Sin embargo, uno de ellos pudo haber permanecido un tiempo a solas con ella.

Al día siguiente fue una vecina del dormitorio quien advirtió que la joven no estaba y avisó a las autoridades. “Kristin no había vuelto a dormir”, se extrañó. Otros estudiantes, sin embargo, le indicaron a la Policía que en verdad había ido a un campamento y que por eso estaba ausente. Pasaron tres días y no hubo novedades de ella. ¿Tanto tiempo sin noticias de ella? Esas horas sin que nadie la buscara fueron vitales para que los investigadores no pudieran determinar qué pudo haber ocurrido.

Paul Flores junto a su camioneta Ford Ranger en 1994
Paul Flores junto a su camioneta Ford Ranger en 1994

Los agentes locales interrogaron a las pocas horas al estudiante -Paul Flores- que contó que había dejado a la joven cerca de su dormitorio. Registraron su casa pero no hallaron nada que lo comprometiera. No fue arrestado ni acusado por el caso. Aparentemente, tenía suficientes testigos como para defenderse de cualquier imputación. Para algunos investigadores, sin embargo, tiene mucho que ver con la desaparición de la joven.

El periodista Chris Lambert es, quizá, quien más conoce del caso. Estuvo involucrado personalmente desde que Kristin desapareció, y conoce la zona como ningún otro. Cada esquina de su pueblo y de San Luis Obispo le recuerdan a la estudiante. Para él, Flores tiene que ver con el secuestro y con la muerte de la víctima. “Creo que Paul Flores es responsable de su muerte, y creo que él sabe dónde se encuentra actualmente. No tengo dudas al respecto”, dijo Lambert en una nota dada en enero de 2020 cuando se conocieron los primeros datos sobre la posible resolución del homicidio.

Hay pruebas circunstanciales tan abrumadoras en este caso. No creo que se hayan centrado en el sospechoso equivocado, y no creo que tuvieran una visión de túnel. Creo que había muchas, muchas cosas que apuntaban a esta persona”, señaló el reportero en cuyas entrevistas con familiares y conocidos de Kristin también dejó entrever que Flores podría tener que ver con la desaparición.

Flores era un chico común. Fue alumno de Arroyo Grande High School, de cuyo equipo de fútbol era un entusiasta miembro. Entonces llevaba la camiseta 52 del team. Hacia 1994 ya se sentía más adulto y logró comprar una camioneta Ford Ranger casi nueva. Se mostraba orgulloso de su adquisición y posaba con ella cada vez que podía. Incluso, en sus últimos años de secundaria, consiguió un trabajo en Garlands, un lugar de venta de hamburguesas en Grover Beach. La vida normal de cualquier joven de California.

Ahora, casi 25 años después, el caso parece resuelto.

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