
El Congreso de Estados Unidos indicó que documentos remitidos por Boeing respecto de su respuesta a los problemas de seguridad de su modelo 737 MAX, marcado por protagonizar dos accidentes fatales, “parecen mostrar una imagen muy preocupante” de la compañía.
El Comité de Transporte del legislativo estadounidense está llevando a cabo una investigación sobre el modelo, forzado a dejar de volar desde marzo de 2019 luego de los siniestros. La empresa envió los documentos “tarde en la noche del lunes”, horas después de haber anunciado la dimisión inmediata de su CEO, Dennis Muilenburg.
En concreto, la investigación pone el foco sobre dos aspectos. El primero es la respuesta al primer accidente, el cual tuvo lugar en octubre de 2018 cuando un modelo de la aerolínea Lion Air se precipitó frente a las costas de Indonesia con 189 personas a bordo sin que hubiera sobrevivientes.
El segundo es el rol de los agentes reguladores de la Administración Federal de Aviación (FAA) que otorgaron a la empresa la autorización para que los aviones continuaran volando. En lugar de suspender los vuelos tras el accidente de Lion Air, la FAA decidió pedir a Boeing que revisara el MCAS bajo la supervisión del regulador aéreo estadounidense. Un análisis interno de la FAA indicaba que, si no se arreglaban los fallos del MCAS, el Boeing 737 MAX podría sufrir 15 accidentes similares al de Lion Air durante su vida útil.
El Comité comenzó su pesquisa luego del segundo accidente, en el que fallecieron las 157 personas que se encontraban a bordo de un 737 MAX de Ethiopian Airlines. El panel es liderado por el congresista demócrata Peter DeFazio, quien en octubre cuestionó a los ejecutivos de la empresa.

Luego de que la dimisión de Muilenburg tomara estado público, el congresista aseguró que esta debía haber tenido lugar hacía tiempo y que “la empresa tomó una cantidad de decisiones devastadoras que sugieren que priorizó las ganancias por sobre la seguridad”.
El asesor legislativo no precisó si los documentos en cuestión referían a los accidentes, pero indicó que “muestran una imagen muy perturbadora":" Por un lado, de preocupaciones expresadas por empleados de Boeing sobre el compromiso de la compañia respecto de la seguridad; y en contraste, los esfuerzos de otros para que la producción no se viera afectada por los reguladores”.
Muilenburg será reemplazado a partir de enero por David Calhoun. En un comunicado de prensa, la empresa indicó que con ello esperan “restaurar la confianza” y “reparar las relaciones con los reguladores, los clientes y los accionistas”.
El anuncio de la gravedad de los documentos corona un mes extremadamente negativo para la empresa. A principios de mes, el principal regulador del transporte aéreo estadounidense determinara que el avión no sería autorizado a volar hasta entrado el 2020. lo que derivó en el anuncio de la suspensión de la producción del 737 MAX.
El 20 de diciembre, en tanto, Boeing fracasó en su intento de enviar su cápsula Starliner hasta la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) sin astronautas a bordo. La misión era considerada como una prueba crucial previo al envío de tripulaciones de la Nasa a partir de 2020.
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