De telefonista en una pizzería a campeón mundial juvenil de boxeo: la doble vida del argentino Ezequiel Palaversic

Con 23 años, se tomó una semana en el trabajo para preparar la pelea, ganó el cinturón y tres días después volvió a estar detrás del mostrador

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Ezequiel Palaversic, Buenos Aires, Argentina. Su perfil en LinkedIn dice que desde junio del 2016 es cajero en una de las empresas de comida rápida más conocidas del planeta (la de la M). También afirma que tiene disponibilidad horaria full time, conocimientos en informática, secundario completo y un nivel “básico” de lectura, escritura y conversación en inglés.

Sin embargo, esta información está desactualizada ya que hoy, si tuviera que reformar su perfil laboral, también tendría que añadir que es el Campeón del Mundo juvenil del Consejo Mundial de Boxeo (WBC) en la categoría de peso superpluma, un título que disputaron grandes boxeadores como Saúl Canelo Álvarez, Julio César Chávez Jr. y Danny García, entre muchos otros, en sus respectivas divisiones.

Fundado en 1999, el campeonato creado por una de las cuatro organizaciones más prestigiosas del mundo pugilístico se transformó en un escenario ideal para los jóvenes talentos que comenzaron a dar sus primeros pasos en el boxeo profesional y que están capacitados para, algún día, llegar a ser campeones del mundo.

A su vez, en diálogo con Infobae, Ezequiel también aclara (entre risas) que hay otro dato por corregir en su currículum. Es que además, tuvo que cambiar de trabajo para poder compaginar los horarios de entrenamiento. En ese casillero, ahora iría: “Telefonista de la pizzería Catanzaro”.

(ezequielpalaversic)
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“Arranqué a laburar a los 14 años repartiendo volantes para ayudar en casa. Después me metí de telefonista en la pizzería, y estuve dos años y medio en el Mc Donalds del abasto pero al final volví a la pizzería que es donde estoy hoy en día porque es lo que más se amolda a mis horarios de entrenamiento”, explica el nuevo campeón juvenil del WBC.

“Es algo increíble ser campeón mundial después de todo lo que tuve que pasar. Es algo hermoso y creo que se vio cuando me entregaron el cinturón… Me largué un llanto impresionante”, reconoce Ezequiel, quien vivió una infancia complicada y encontró en el deporte una escapada de la realidad.

Después de realizar una especie de tour por la capital (pasó por Villa Urquiza, Villa del Parque y Caballito), con 23 años, el argentino se asentó en La Paternal en donde vive con su madre y sus hermanos. “Cuando era más chico vivía con mi viejo también, pero se divorciaron y me fui con ellos”, detalla.

“Tuve un padre con adicciones, problemas en casa, gritos, insultos. Gracias a Dios nunca hubo violencia física pero siempre se rompían cosas en la casa, venía la policía, los vecinos se enteraban… y yo me escapaba para entrenar. Ahí encontré un lugar para despejarme y en donde me alejaba de todo”, recuerda Ezequiel, que en ese momento tenía 14.

(ezequielpalaversic)
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El boxeo llegó a su vida como un motivo para tomar distancia de los problemas, pero poco a poco se fue tornando en algo más personal: “Arranqué con algunos idas y vueltas porque al ser chico no sabía lo que quería hacer. Pero a los 16 me metí de lleno en esto, dije: ‘Esto es para mí’”, asegura.

A partir de ese momento, los entrenamientos en el club Comunicaciones se volvieron más intensos al punto de convertirse en profesional. “Arranqué con ellos de amateur en 2017 y seguimos trabajando juntos hasta ahora”, agrega Ezequiel, que tuvo que cambiar de trabajo para poder acomodar los horarios de entrenamientos.

“Cuando era amateur no hacía tanto el doble turno porque mi entrenador no quería, pero desde que me hice profesional siempre realizo la parte física por la mañana (con su preparador Juan Manuel Hernández) y lo que es boxeo por la tarde (con Luis Nieva, Fabián Montemagno y Damián Rosati)”.

En lo que respecta al trabajo, Ezequiel es el telefonista del turno noche en la pizzería Catanzaro de Villa Urquiza, a la cual regresó tres días después de consagrarse campeón mundial: “La semana pasada me tomé toda la semana para llegar bien a la pelea. Había laburado el martes y ya después no laburé más hasta este martes que ya me reincorporé… podría haberme tomado unos días de descanso pero no los pedí”.

Ezequiel Palaversic se consagró campeón mundial juvenil del WBC

Ezequiel Palaversic nunca podrá olvidar la noche del 13 de agosto del 2022 en el Complejo República de Venezuela (Bolívar), a la que llegó después de acumular cinco victorias y una derrota. Un triunfo ante el dominicano Jairo Burgos cargado de emoción, sobre todo por el sacrificio que implica dar el paso y convertirse en un boxeador profesional.

“Uno se aleja de su familia, de su pareja, de sus amigos. Mi familia labura de tres de la tarde a doce de la noche. Yo me levanto a las siete de la mañana y ellos están durmiendo. Cuando vuelvo ellos ya se fueron a trabajar y a la noche trabajo yo. Casi no los cruzo y vivimos en el mismo lugar”, se lamenta.

“Trato de hacerme un rato para ver a mi novia y a mis amigos, pero es difícil. Si se juntan un viernes o un sábado yo no puedo porque al otro día entreno temprano. Lo mismo pasa con los cumpleaños, pero bueno… es adaptarme a la vida de un deportista profesional”, reflexiona Ezequiel a sus 23 años.

(ezequielpalaversic)
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Con su equipo deportivo, donde además de entrenadores y preparador físico, lo acompaña un psicólogo deportivo (Diego Mc Guire), un nutricionista (Alejandro Ardiles) y un kinesiólogo (Hernán Castillo), el argentino ya piensa en lo que será la defensa del título.

“Yo tengo 23 años, cumplí en junio, así que tengo diez meses para defender el cinturón”, indica. El campeonato por el título mundial juvenil del WBC puede ser disputado por boxeadores de hasta 23 años y 11 meses según lo especificado en el reglamento oficial. Al mismo tiempo, las peleas estelares se realizan a 10 asaltos de tres minutos con un minuto de descanso en cada uno.

“Yo creo que una o dos defensas voy a poder hacer. En estos días estoy descansando pero la idea primordial es entrar en los rankings e ir ganando lo más que se pueda”, concluye Ezequiel, cuyo deseo a futuro es seguir creciendo poco a poco hasta convertirse en campeón del mundo.

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