Harry con los guantes de su admirado Lewis y el trofeo que el corredor ganó en Barcelona durante el fin de semana
Harry con los guantes de su admirado Lewis y el trofeo que el corredor ganó en Barcelona durante el fin de semana

Lejos de vivir en una burbuja y a pesar de sus excentricidades, Lewis Hamilton demuestra que tiene un corazón de campeón. Este fin de semana interactuó con un pequeño compatriota suyo que pelea por su vida. Harry Shaw es un niño inglés de cinco años que sufre un cáncer terminal y su saludo motivó al cinco veces campeón de Fórmula 1 para ganar el domingo en el Gran Premio de España y recuperar la punta del campeonato.

En agosto de 2018, a Harry le diagnosticaron Sarcoma de Ewing, un raro cáncer de huesos en su pecho derecho y comenzó cuatro meses de quimioterapia. Hasta que el pasado 29 de abril la familia Shaw recibió el peor de los pronósticos: a pesar del tratamiento, la enfermedad había progresado y le daban una semana de vida. Pero, lejos de rendirse, sus padres, Charlotte y James Shaw, promovieron la campaña 'Harry's Giant Pledge' (la promesa gigante de Harry) junto a la Royal Marsden Cancer Charity para recaudar fondos para luchar contra su rara enfermedad.

Harry es fanático de Hamilton. El pequeño sabe lo que es lucharla y el sábado sintió que su ídolo necesitaba ánimo. Era cierto, Hamilton la tenía difícil. Su compañero de equipo en Mercedes, Valtteri Bottas, le había sacado más de medio segundo en la clasificación para arrebatarle la pole positions. El nivel del finlandés fue superlativo y el británico sabía que tenía una parada complicada en el Circuito de Catalunya, en Montmeló. Hasta que Lewis recibió vía Instagram el saludo de Harry: "Hola Lewis Hamilton, buena suerte y espero que ganes la carrera en España y gracias por todos los regalos. Te quiero mucho". Quienes estaban cerca afirman que el corredor británico lloró al ver el mensaje.

Harry junto a sus padres muestra los regalos tras su intercambio con Hamilton vía red social
Harry junto a sus padres muestra los regalos tras su intercambio con Hamilton vía red social

Por la misma vía, el domingo, el quíntuple campeón inglés le respondió al pequeño. "Harry, no sabés cuánto significa este mensaje para mí, colega. Muchas gracias, eres mi inspiración hoy, Harry. Intentaré que te sientas orgulloso de mí. Eres un chico muy fuerte, me gustaría ser tan fuerte como tú. Quiero que el mundo vea lo fuerte que eres y les pido a todos que te envíen sus mejores deseos y plegarias durante estos duros momentos. Te envío todo mi cariño, Harry, Dios te bendiga. Tu amigo, Lewis. #sigueluchando #nuncaterindas #ganamosyperdemosjuntos", escribió Hamilton antes de la carrera.

Hamilton ganó y alcanzó nuevamente la cima del campeonato de la Máxima donde busca su sexta corona. Luego le dedicó su triunfo. "El sábado fue un día difícil, pero llegué hoy (por el domingo) y recibí este gran mensaje de un niño llamado Harry y se convirtió en mi ángel espiritual, en mi inspiración. Cuando me desperté esta mañana, estaba un poco perdido de cómo iba a pasar el día, pero cuando vi el mensaje de Harry en Instagram, dije: 'Oye, te veo, Harry y lo capto', así que quiero dedicar este triunfo a Harry", confesó.

"Le habíamos enviado una foto firmada y una gorra y, antes de la carrera, estaba buscando algo de inspiración, algo a lo que agarrarme. Le dedico la carrera a él, me estará viendo y le enviaré un mensaje más tarde. Vamos a tratar de hacer algo especial por él", declaró Hamilton. Y vaya que el gesto fue especial y en el que Mercedes también hizo lo suyo: este lunes Harry recibió en su casa un auto similar al usado por Hamilton y el trofeo al ganador de la carrera española, que ahora acompaña al niño en su cama.

Hamilton festeja en España tras su triunfo, luego vendría la dedicatoria a su fan que lo había inspirado con su fuerza. (REUTERS)
Hamilton festeja en España tras su triunfo, luego vendría la dedicatoria a su fan que lo había inspirado con su fuerza. (REUTERS)

Lo de Hamilton no fue marketing ni oportunismo. En su niñez y principio de adolescencia no la tuvo fácil. Criado en una familia de clase media baja, afirmó haber sufrido bullying en su colegio por su color de piel. Era el mismo chico al que una maestra le dijo que nunca iba a lograr ser campeón de F-1, una historia que el británico reveló cuando logró su cuarto campeonato mundial en 2017.

Y también vivió lo que es acompañar a un familiar cercano con una delicada enfermedad. Su hermano menor, Nicholas Hamilton, nació con parálisis cerebral y pasó una gran parte de su infancia en silla de ruedas. Pero la peleó y en 2011 se convirtió en el primer piloto con capacidades diferentes en correr en el Campeonato Británico de Autos de Turismos (BTCC por su sigla en inglés). Lewis no dudó un segundo en hacer 11.000 kilómetros entre dos carreras de F-1 para estar presente ese día.

A sus 34 años Hamilton se muestra muy fuerte en lo mental y hace hincapié en lo espiritual. Tiene el mejor auto de la categoría. Es cierto. Su medio mecánico y su talento lo tienen hoy en la cumbre de la Máxima. Pero muestra algo más y dejó en claro que los pilotos de F-1 no son autómatas. El ánimo que le brindó Harry lo inspiró para poder ganar en España. Después fue Lewis el que motivó al nene inglés, quien pasa las horas más delicadas de su vida, pero ahora tiene como compañero de equipo nada más y nada menos que a su gran ídolo.

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