El partido de Messi en Anfield
A los 78 minutos, luego de que Alexander Arnold, en un rapto de picardía, apurara el tiro de esquina para el 4-0 del Liverpool ante Barcelona, Lionel Messi se quedó de pie en su campo, sin reacción, tomándose el rostro. Intuyó que el final se acercaba, que el sueño se diluía. El capitán del Barça, figura en el 3-0 de la ida con dos goles y un show de talento, no pudo salvar a su equipo en Anfield. Desde sus pies, el conjunto blaugrana generó ocho situaciones de gol, pero no logró vulnerar al arquero Alisson ni la falta de puntería. Y en una ráfaga durante la segunda parte, el elenco inglés terminó arrollando al gran candidato.
Cinco de esas posibilidades estuvieron en sus pies. A los 13 minutos del primer tiempo recibió un centro atrás de Jordi Alba y, en su zona, remató con potencia, pero se encontró al portero brasileño bien ubicado, que sacó el lanzamiento por encima del travesaño.

A los 15 minutos, otra vez combinó con el lateral izquierdo: en buena posición para rematar, en el borde del área grande, prefirió hacer un enganche de más y le birlaron el balón cuando la zurda estaba tomando envión para rematar. A los 18′, un tiro suyo se fue cerca del palo izquierdo de Alisson. Y a los 47, un zurdazo cruzado suyo también salió ancho.
A los 67 minutos de juego, ya con el encuentro 0-3, pudo marcar el gol del alivio para el Barça: con poco ángulo, pateó de zurda, al cuerpo del arquero, que otra vez respondió con pericia.

Sus compañeros tampoco estuvieron finos en la definición. De hecho, Messi regaló tres asistencias claras que Barcelona no supo usufructuar. A los 17 minutos, asistió con precisión a Coutinho, quien otra vez se topó con Alisson, aunque a su intento le faltó potencia. A los 48, cedió en cortada para Jordi Alba, quien también padeció el anticipo del portero; intentó superarlo con un globo, pero se impusieron los reflejos del brasileño. Y a los 5′ del segundo tiempo, en un momento decisivo del partido (todavía Liverpool ganaba 1-0), La Pulga asistió a Suárez, y otra vez Alisson le ahogó el gol.
Messi, de 31 años, había llegado a cuatro finales de Champions: las cuatro las ganó, en las temporadas 2005/2006, 2008/2009, 2010/2011 y 2014/2015. En la presentación del plantel, antes del inicio de la temporada, les había prometido a los aficionados culé que el equipo iba a ir por el gran objetivo: devolver Orejona a las vitrinas del Camp Nou. La conquista tenía un sabor doble: tenía la oportunidad de alcanzar la quinta estrella, el récord que ostenta Cristiano Ronaldo. El durísimo golpe en Anfield le quitó la ilusión. Y ese gesto, inmediatamente después del 4-0 del Liverpool, ilustró toda su frustración.
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