Las jugadoras suelen quedar con los pechos al aire ante la vista de millones de perosnas
Las jugadoras suelen quedar con los pechos al aire ante la vista de millones de perosnas

El waterpolo femenino está siendo víctima de su propia indumentaria durante Río 2016. Así como sucedió en otros Juegos Olímpicos, las jugadoras deben enfrentar no sólo a sus rivales, sino también a su propia ropa.

Los roces entre las integrantes de los equipos y la fuerza del agua provocan que las prendas no puedan quedarse en el lugar donde deberían estar, y las situaciones embarazosas se multiplican en los partidos.

Sin dudas, esto es un desafío para las marcas encargadas de diseñar la ropa con la cual compiten las jugadoras, y seguramente aquella que logre crear el traje de baño más resistente, conseguirá mayores ventas.

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