
Un hueso solitario, hallado bajo la tierra roja del noreste de Tailandia, acaba de reescribir la historia de los dinosaurios en Asia. Un equipo internacional de paleontólogos anunció el descubrimiento de Uragasaurus kalasinensis, la primera especie de mamenquisaúrido identificada formalmente en el país.
El hallazgo, publicado en la revista Scientific Reports, coloca a la provincia de Kalasin en el mapa mundial de la paleontología y aporta nuevas claves sobre la dispersión de los dinosaurios de cuello largo en el continente.
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El fósil protagonista de este hallazgo es una vértebra dorsal anterior excepcionalmente bien conservada, recuperada en el sitio de Phu Noi, dentro de la Formación Phu Kradung, una de las regiones más ricas en fósiles del sudeste asiático.
El equipo dirigido por Apirut Nilpanapan, de la Universidad de Mahasarakham, identificó características únicas en la estructura ósea: “La vértebra muestra una disposición en Y de las láminas óseas que no se observa en ningún otro mamenquisaúrido conocido”. Esto permitió asignar el hueso a una nueva especie y género: Uragasaurus kalasinensis.
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Las tomografías computarizadas aportaron más detalles. Los investigadores detectaron numerosas cámaras internas separadas por tabiques delgados, lo que sugiere un sistema de aligeramiento óseo por sacos de aire, una adaptación clave para sostener el enorme cuello de estos saurópodos. Es decir, estos huesos estaban diseñados para ser livianos pero resistentes, una solución evolutiva para criaturas que podían superar las 15 toneladas de peso.
Un linaje que se expande fuera de China
Hasta este hallazgo, la mayoría de los mamenquisaúridos, una familia de dinosaurios saurópodos reconocida por sus larguísimos cuellos, solo se conocían por fósiles hallados en China, especialmente en las provincias de Sichuan y Xinjiang. El descubrimiento en Tailandia amplía el rango geográfico de estos gigantes y refuerza la idea de que hubo conexiones faunísticas entre distintos territorios asiáticos en el Jurásico Tardío.
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La identificación de Uragasaurus kalasinensis suma peso a la importancia científica del noreste tailandés y expande la distribución conocida de los mamenquisaúridos en el sudeste asiático.
El equipo científico subrayó que, aunque se hallaron otros restos de saurópodos en las inmediaciones, solo la vértebra presenta las características anatómicas necesarias para definir la nueva especie.
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La importancia del nombre y el contexto cultural
El nombre Uragasaurus proviene del sánscrito “uraga” (serpiente), en alusión al largo cuello de estos animales, y “saurus” (lagarto), mientras que el epíteto “kalasinensis” rinde homenaje a la provincia de Kalasin, donde fue hallado el fósil.
Aunque pueda parecer modesto en comparación con un esqueleto completo, este fragmento contiene suficiente información anatómica para distinguir a Uragasaurus de cualquier otro saurópodo conocido.
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El fósil fue extraído de la parte inferior de la Formación Phu Kradung, cuya datación ha sido un reto para los paleontólogos por la ausencia de horizontes radiométricos claros. Sin embargo, la presencia de Uragasaurus en ese estrato respalda su antigüedad jurásica, concretamente de hace unos 150 millones de años. Esto ayuda a precisar la cronología de la región y aporta una referencia clave para futuras investigaciones.
Un testimonio de la diversidad y dispersión de los saurópodos
El análisis filogenético sitúa a Uragasaurus kalasinensis cerca de la base del árbol familiar de los mamenquisaúridos, lo que evidencia la variabilidad morfológica entre los miembros más antiguos del grupo. Además, la publicación científica destaca que “la presencia de taxones cercanos en China apunta a posibles conexiones faunísticas a través del continente asiático en esa época”.
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Para la paleontología regional, el hallazgo refuerza el papel de Tailandia como una de las principales ventanas al pasado jurásico del sudeste asiático. El sitio de Phu Noi ya albergaba una de las colecciones más diversas de fósiles de vertebrados de la región, incluyendo peces, tortugas, cocodrilos y otros dinosaurios. Ahora, con la llegada de Uragasaurus kalasinensis, la región suma un nuevo capítulo a la historia de los dinosaurios asiáticos.
La publicación en Scientific Reports concluye: “El descubrimiento de Uragasaurus kalasinensis expande la distribución geográfica de los mamenquisaúridos y proporciona evidencia adicional de que este grupo estuvo ampliamente distribuido en Asia oriental durante el Jurásico Tardío”.
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