Las abejas encuentran en la vida grupal una barrera natural frente al cambio climático

Un nuevo estudio de la Universidad Estatal de Michigan revela cómo la convivencia y las señales químicas permiten que estos insectos resistan mejor las altas temperaturas y cuiden la supervivencia de la colmena

Guardar
los animales polinizadores más importantes de las plantas con flores o magnoliófitas, miel, producción, peligro de extinción, sustento de la vida en el planeta Tierra, escenciales para los humanos, polinización, polen, hexagonal, insectos voladores, alas, colmena, reina, aguijón - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El estudio de la Universidad Estatal de Michigan revela que el entorno social y la feromona etil oleato actúan como un escudo social para proteger a las abejas del calor extremo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio de la Universidad Estatal de Michigan, universidad pública líder en investigación entomológica, revela que el entorno social y la feromona etil oleato funcionan como un “escudo social” que protege a las abejas obreras del impacto de las altas temperaturas.

La investigación realizada por el equipo de Zachary Huang demostró que la presencia de otras abejas o de la feromona etil oleato impide que se produzca un incremento de los niveles de la hormona juvenil asociados al estrés térmico.

Estos hallazgos adquieren especial relevancia en un contexto de aumento sostenido de las temperaturas globales y de eventos de calor extremo, que representan una amenaza creciente tanto para las abejas individuales como para la supervivencia de las colonias.

La compañía de otras abejas y la comunicación a través de feromonas mantienen estables las hormonas de las obreras, lo que evita la reacción negativa causada por el calor. Este “escudo social” se consigue mediante la convivencia y las señales químicas de grupo, y tiene una función de defensa que protege a la colmena de condiciones ambientales difíciles.

Efectos del calor extremo en la hormona juvenil de las abejas

Rhodanthidium, polinización, abeja, floración, macrofotografía, Antirrhinum, boca de dragón, insecto - (Imagen Ilustrativa Infobae)
La investigación demuestra que la convivencia entre abejas y la comunicación química mantienen estables los niveles hormonales frente al estrés térmico (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo de la universidad estatal realizó experimentos exponiendo a abejas solitarias y a grupos de 25 obreras a una temperatura de 40°C (104°F) durante una hora.

Los resultados mostraron una diferencia clara: las abejas aisladas tuvieron un gran aumento de la hormona juvenil, que se utiliza como señal de estrés en adultos, mientras que las que estaban en grupo no mostraron cambios hormonales importantes en las mismas condiciones.

La hormona juvenil controla el crecimiento y el cambio de roles en la colmena, de “nodriza” a “recolectora”, siendo esencial para que el comportamiento se ajuste a las necesidades del grupo.

La feromona etil oleato como protección química

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La feromona etil oleato, producida por las abejas recolectoras, ofrece una protección química clave frente al impacto de las altas temperaturas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación también analizó la función de la feromona etil oleato, una sustancia que producen las abejas recolectoras y que se sabe que afecta el desarrollo social en la colmena. Los científicos analizaron si esa sustancia brinda protección frente al calor extremo.

Las abejas solitarias expuestas al calor en viales tratados con feromona etil oleato presentaron niveles hormonales normales, como las abejas en grupo, lo que sugiere su función como “escudo químico” que refuerza la defensa fisiológica.

Esto demuestra que no solo la presencia física de otras abejas, sino también el intercambio de señales químicas, sostiene la integridad de la colonia bajo estrés térmico.

Resiliencia de las abejas ante el cambio climático

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La investigación proporciona claves para salvaguardar la supervivencia de las abejas, esenciales para la polinización y la seguridad alimentaria mundial (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio sostiene que la combinación de convivencia y comunicación química es necesaria para la supervivencia de las abejas ante condiciones ambientales adversas como las derivadas del calentamiento global. Esta defensa colectiva podría conferir a las colonias una mayor capacidad de adaptación frente al aumento general de las temperaturas.

Además, la investigación presenta herramientas para explorar la interacción entre hormonas y comportamientos sociales en la colmena, permitiendo estudiar las respuestas al estrés en distintos contextos y especies.

Se demostró que un choque térmico breve, como la temperatura de 40°C durante una hora, puede provocar estrés hormonal intenso en abejas aisladas. En cambio, dentro de la colmena, la presencia de otras abejas y la acción de señales químicas permiten mantener la estabilidad y la organización necesarias para sobrevivir al calor.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La combinación de vida en grupo y señales químicas refuerza la resiliencia de las colmenas y podría mejorar las estrategias de manejo apícola (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los autores del trabajo destacan que comprender estos mecanismos resulta clave para diseñar estrategias que ayuden a conservar las poblaciones de abejas, fundamentales para la polinización y la seguridad alimentaria global.

La protección que otorga la vida en grupo podría inspirar nuevas formas de manejo apícola que fortalezcan la resiliencia de las colmenas. El estudio abre además la puerta a investigaciones en otras especies sociales sometidas a estrés ambiental.