
Casi invisible sobre las carreteras y acechando en los días más gélidos, el hielo negro representa una de las amenazas más letales para conductores y peatones durante el invierno. Esta capa delgada y transparente, que se confunde con el pavimento, ha sido responsable de miles de accidentes en todo el mundo, en especial en Estados Unidos en el último tiempo.
Comprender cómo se forma, en qué condiciones aparece y cómo reconocerlo puede marcar la diferencia entre un trayecto seguro y una tragedia en la vía. El hielo negro, también conocido como hielo transparente, se distingue por su peligrosa capacidad de pasar desapercibido ante la vista.
A diferencia de la nieve o el hielo blanquecino, este fenómeno se adhiere directamente sobre el asfalto oscuro y carece de burbujas de aire en su interior, lo que le otorga un aspecto translúcido que imita la superficie de la carretera. Precisamente por ello, se convierte en una trampa: los neumáticos pierden todo agarre, y hasta las maniobras más rutinarias, como tomar una curva o frenar en un semáforo, pueden terminar en un deslizamiento incontrolable.

Según Michael Muccilli, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA, “puede estar presente cuando no hay precipitaciones, por lo que puede aparecer de repente”. En palabras de Ernesto Urbaez, experto en ingeniería de pavimentos del Instituto de Transporte de Virginia Tech, “incluso maniobras básicas, como doblar una esquina o reducir la velocidad en un semáforo, pueden provocar un deslizamiento incontrolable, ya que los neumáticos del vehículo se deslizan sobre una fina capa de hielo sin fricción”. Urbaez advierte que “esta particularidad resbalosa es especialmente engañosa, ya que suele presentarse en tramos, lo que significa que un conductor puede pasar repentinamente de una carretera seca con alta tracción a una con hielo sin tracción en una fracción de segundo”.
La formación del hielo negro obedece a una combinación de factores climáticos y físicos muy específicos. Este hielo surge cuando el agua presente sobre el asfalto —ya sea por lluvia, deshielo o incluso humedad ambiental— se congela al descender la temperatura por debajo de 0 ℃. El ciclo de congelación y descongelación es clave: durante el día, el agua puede mantenerse líquida, pero al caer la noche y bajar la temperatura, se solidifica en una capa fina y peligrosa.
La lluvia helada también contribuye a la aparición del hielo negro. Si el aire está lo bastante cálido para que precipite en forma de lluvia, pero el suelo se mantiene helado, el agua se congela inmediatamente al tocar el pavimento. Además, la humedad ambiental, la niebla o incluso el vapor de los escapes de los automóviles pueden condensarse y congelarse sobre superficies frías, especialmente en lugares donde los vehículos permanecen inmóviles durante largos periodos.

Las condiciones de temperatura juegan un papel determinante en la formación del hielo negro. Aunque pueda parecer que el mayor riesgo se da en los días más fríos, este peligro es más frecuente cuando la temperatura fluctúa en torno al punto de congelación. Muccilli señala que “se necesita algún tipo de líquido, ya sea lluvia, nieve derretida o incluso gotas de niebla, para que el hielo negro se manifieste”. Incluso si el termómetro del vehículo indica 0 ℃, el pavimento puede estar más frío y ocultar placas de hielo negro.
El cambio climático, con su impacto en las temperaturas medias, podría alterar la frecuencia con la que se presenta este riesgo. En regiones donde las temperaturas han aumentado, hay más oportunidades para que el agua se derrita y vuelva a congelarse, incrementando la presencia de hielo negro. “En zonas más frías, donde las temperaturas promedio han ido aumentando con el tiempo, es posible que haya más derretimiento y recongelación, lo que podría generar más hielo negro”, afirma Muccilli. “Pero en otras zonas, donde las temperaturas podrían no alcanzar el punto de congelación con tanta frecuencia, podría haber menos”.
Aunque muchos asocian el hielo negro con regiones frías, su aparición no se limita a estos lugares. Puede formarse en cualquier sitio donde la temperatura descienda de cero, sobre todo durante la noche. Los puentes y pasos elevados son particularmente vulnerables debido al flujo de aire frío que rodea la estructura, lo que baja la temperatura del pavimento más rápido que en el resto de la carretera. Los pasos subterráneos, carreteras arboladas, zonas con sombra y áreas bajas que retienen humedad también suelen acumular hielo negro durante más tiempo. Este fenómeno no afecta solo a los conductores: los peatones también corren riesgos en aceras, escalones y terrazas resbaladizas.

Reconocer el hielo negro antes de transitar sobre él puede resultar complicado. Los especialistas recomiendan que, siempre que las carreteras estén mojadas y la temperatura ronde los 0 ℃, se asuma la posibilidad de su presencia.
Para detectarlo, conviene buscar zonas del pavimento que luzcan más brillantes o húmedas que el resto, o que reflejen la luz de los faros de manera inusual. No obstante, muchas placas de hielo negro son imposibles de identificar a simple vista. Por eso, reducir la velocidad, dejar mayor distancia entre vehículos y evitar distracciones son medidas fundamentales al conducir en invierno.
Si el vehículo empieza a perder adherencia, los expertos recomiendan mantener la calma, evitar frenar o girar de manera brusca y mantener el volante recto. “Si siente que su auto empieza a derrapar, no frene bruscamente ni gire bruscamente el volante, ya que esto le hará perder el control por completo”, señala Urbaez.
En cambio, aconseja mantener el volante recto y levantar el pie del acelerador para que el auto reduzca la velocidad de forma natural. Si es necesario frenar y el auto cuenta con sistema antibloqueo de frenos (ABS), se debe aplicar una presión constante; de lo contrario, recomienda bombear suavemente el freno e intentar mantener la calma. “Recuerda que el hielo negro suele aparecer en pequeñas placas, así que si mantienes la compostura y mantienes las ruedas rectas, probablemente recuperarás el control en unos pocos segundos”, dice Urbaez.
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