
La diarrea del viajero, esa molestia intestinal que provoca evacuaciones líquidas y afecta a quienes cruzan fronteras, se volvió cada vez más difícil de controlar.
Un estudio reciente publicado en JAMA Network Open reveló que aumentan las poblaciones de bacterias responsables de este problema que resisten más a los antibióticos usados para combatirlas.
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El estudio señaló que la resistencia de las bacterias a los antibióticos para la diarrea del viajero no es igual en todo el mundo. Depende tanto del país donde ocurre la transmisión como del tipo de bacteria que causa la infección.

El equipo de investigadores afirmó: “Existe una marcada variabilidad de la no susceptibilidad a dos clases principales de antibióticos comúnmente utilizadas para tratar la diarrea del viajero entre regiones globales”.
El estudio fue liderado por Bhawana Amatya, del Hospital CIWEC de Nepal, junto a especialistas de España, Canadá, Australia, Estados Unidos e Italia. Contaron con el respaldo de la Red de Vigilancia GeoSentinel y organismos como el Ministerio de Salud de Italia.
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Viajes y sorpresas en la valija de la salud
Hasta 88% de las personas que viajan a otros países desarrolla diarrea, sobre todo al visitar zonas tropicales. Los responsables suelen ser bacterias como Campylobacter, Shigella, Salmonella y Escherichia coli.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya advirtió sobre la resistencia creciente de estos microorganismos a antibióticos fundamentales como fluoroquinolonas y macrólidos. El diagnóstico y la elección del tratamiento se complican por la falta de datos confiables según la región.

Los investigadores liderados por Amatya intentaron caracterizar los patrones de no susceptibilidad antimicrobiana de las bacterias más frecuentes en personas atendidas por diarrea aguda tras un viaje internacional.
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El equipo buscó crear un mapa mundial de la resistencia, analizar la influencia del destino, el motivo del viaje y el perfil demográfico de los afectados. También se propuso identificar alternativas en las zonas más críticas.
Resistencia bacteriana: un mapa inquietante

Los investigadores analizaron 859 casos de diarrea aguda en personas que visitaron 103 países distintos. Las muestras se recogieron en 58 centros de medicina tropical y viajes, entre 2015 y 2022.
El grupo incluyó turistas, viajeros de negocios, estudiantes y personas que visitaban familiares. Solo tres de cada diez recibieron asesoramiento médico antes de viajar.
En cada caso se identificó la bacteria y se probó su respuesta a los antibióticos habituales. El 75% de las muestras de Campylobacter, el 32% de Salmonella no tifoidea, el 22% de Shigella y el 18% de E. coli no respondieron al tratamiento con fluoroquinolonas.
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La resistencia a macrólidos, una familia de antibióticos que se utilizan para tratar diversas infecciones bacterianas, también resultó preocupante: 12% en Campylobacter, 16% en Salmonella y 35% en Shigella. En Sudamérica, 78% de las cepas de Shigella no respondieron a macrólidos.
El análisis reveló diferencias importantes según la región. En Asia central, 88% de Campylobacter resistió a fluoroquinolonas. En Sudamérica, el problema principal fue la resistencia a macrólidos en Shigella.
El equipo registró bacterias que no respondieron a los tratamientos habituales. Se documentaron “26 casos de Campylobacter resistentes tanto a fluoroquinolonas como a macrólidos, y dos casos extensamente resistentes”.
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Soluciones y desafíos para la salud global

La recomendación principal consiste en basar el tratamiento en pruebas de laboratorio. En zonas donde las fluoroquinolonas ya no funcionan, los macrólidos pueden ser una opción, excepto en Sudamérica, donde la resistencia de Shigella es muy alta.
“Recomendamos continuar con el cultivo de heces y pruebas de susceptibilidad en viajeros internacionales para guiar la atención y rastrear las tendencias globales de resistencia”. La prevención y el diagnóstico preciso adquieren una relevancia clave.

Los investigadores aclararon que los datos del estudio provienen de centros especializados y muchos casos leves no se incluyen. Además, la mayoría de las muestras de E. coli proceden de Perú, lo que puede limitar la generalización de los resultados.
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Sin embargo, resaltaron que los resultados destacan la importancia de vigilar la resistencia bacteriana a nivel global.
El uso racional de antibióticos y el acceso a pruebas de laboratorio resultan fundamentales para mantener la salud de quienes se desplazan por el mundo.
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