
Escuchar con atención puede ser decisivo para descubrir la verdad en una entrevista criminal. Un estudio reciente de la University of Portsmouth desafía la creencia extendida de que observar lenguaje corporal y expresiones faciales ayuda a detectar mentiras: los entrevistadores que solo se concentran en el audio, sin apoyo visual, logran una precisión significativamente mayor al identificar engaños.
Este hallazgo, publicado en The European Journal of Psychology Applied to Legal Context, apunta a una nueva dirección en la formación policial y la práctica judicial, según los investigadores.
La investigación, liderada por Dora Giorgianni, estudiante de doctorado en el International Center for Research in Forensic Psychology de la University of Portsmouth, analizó cómo la carga cognitiva del entrevistador —el esfuerzo mental requerido durante una entrevista— influye en el desempeño y la calidad de los resultados obtenidos.
Giorgianni destacó que el estudio desafía una creencia común: “A veces, ver menos significa saber más. Al centrarse en lo que las personas dicen en lugar de cómo se ven, los entrevistadores pueden eliminar distracciones y ver la verdadera historia”.
Análisis experimental: audio frente a audio y video en la detección de mentiras

Para llegar a estas conclusiones, el equipo de la University of Portsmouth diseñó un experimento con 120 participantes. Los voluntarios se dividieron en dos grupos: uno observaba y escuchaba a un sospechoso simulado por video con audio, y el otro grupo solo escuchaba el audio de la entrevista.
En ambos casos, los sospechosos podían decir la verdad o mentir, y los entrevistadores debían recordar lo declarado, formular preguntas de seguimiento y decidir si el entrevistado era honesto o no. Los resultados revelaron diferencias notables entre ambos grupos.
Quienes solo escucharon el audio —y, por tanto, enfrentaron menor carga cognitiva— formularon más preguntas, de mayor calidad, y lograron una precisión del 61,7% al distinguir entre verdades y mentiras. Por el contrario, quienes tenían audio y video —lo que generó mayor carga cognitiva— alcanzaron tan solo un 35% de precisión. El acceso a señales visuales no mejoró la detección de mentiras, sino que llevó a los entrevistadores a sospechar más de engaños y dificultó la evaluación de la veracidad.
Un análisis más profundo mostró que, en condiciones de alta carga cognitiva, la precisión dependió más de prestar atención a indicadores verbales —como la cantidad de detalles— y vocales —como las alteraciones en el habla— que de las señales visuales. Así, centrarse en los elementos auditivos genera mejores resultados, incluso cuando también hay información visual disponible.
Impacto en la formación y ética de los entrevistadores criminales

La teoría de la carga cognitiva, base conceptual del estudio, sostiene que la memoria de trabajo humana solo puede procesar una cantidad limitada de información de forma simultánea. Tradicionalmente, la formación de entrevistadores criminales puso énfasis en la observación del lenguaje corporal y las expresiones faciales. Sin embargo, los hallazgos de la University of Portsmouth evidencian que el contenido verbal es un indicador más fiable para la detección de mentiras.
Giorgianni subrayó que enfocar la atención solo en lo que los sospechosos dicen, evitando distracciones visuales, permite a los entrevistadores mejorar notablemente su eficacia, tanto en la obtención de información como en la evaluación de la credibilidad. Las entrevistas basadas solo en audio ayudan a identificar mentiras de sospechosos o criminales, lo que incrementa la efectividad de las entrevistas y podría contribuir a un mayor número de condenas correctas.
Estas conclusiones traen consecuencias directas para los programas de formación de entrevistadores. Según Giorgianni, muchos programas actuales enfatizan la lectura del lenguaje corporal y las expresiones faciales, pero la evidencia recogida sugiere que bloquear distracciones visuales y concentrarse solo en el contenido verbal es la clave para entrevistar mejor y detectar mentiras con mayor precisión.

El estudio también plantea el debate ético sobre el uso de tecnología para detectar mentiras. Giorgianni advierte que, por motivos éticos, esta tarea no puede quedar en manos de sistemas tecnológicos, sobre todo por la falta de transparencia de la inteligencia artificial. Por ello, recomienda perfeccionar técnicas que buscan mantener entrevistas claras, formular mejores preguntas y priorizar lo que se dice antes que posibles señales visuales engañosas.
En definitiva, la University of Portsmouth concluye que, aunque el cerebro humano tiene límites físicos que la inteligencia artificial no posee, comprender estas limitaciones permite desarrollar estrategias para potenciar el desempeño humano en contextos donde la precisión y la ética en la toma de decisiones pueden determinar la vida de las personas.
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