Los chimpancés de sabana sorprenden por su habilidad para moverse y alimentarse en árboles que crecen muy separados o en pequeños grupos en la vasta llanura del Valle de Issa, en Tanzania, el país ubicado en el este de África.
Estos primates suben a las ramas más altas y se cuelgan de brazos y piernas para alcanzar hojas, frutos y semillas.
Un nuevo estudio realizado por investigadores de Alemania, Tanzania y el Reino Unido y publicado en la revista Frontiers in Ecology and Evolution aporta el registro más detallado hasta ahora sobre cómo los chimpancés usan los árboles para moverse y comer en sabanas abiertas.
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Esto sugiere la posibilidad de que los antepasados de los seres humanos también hayan mantenido conductas arbóreas fuera del bosque, lo que lleva a reconsiderar algunas ideas sobre el paso a la locomoción terrestre.

Los científicos lograron el registro sobre cómo los chimpancés usan los árboles en la sabana, un ambiente donde la vegetación es escasa si se compara con el bosque. Pueden colgarse debajo de las ramas, caminar en dos pies o agarrarse de otras ramas para no caerse.
“Nuestros resultados muestran que los chimpancés de la sabana mantienen movimientos y hábitos arbóreos, incluso en ambientes abiertos”, explicaron.
Los resultados apoyan la idea de que, aun fuera de los bosques densos, vivir entre las ramas puede seguir siendo muy importante para los grandes simios y, quizás, para los propios antepasados de los seres humanos actuales.
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El equipo de investigación estuvo liderado por Rhianna Drummond-Clarke, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Alemania, el grupo de investigación GMERC de Tanzania y el Colegio Universitario de Londres, en el Reino Unido.
El cambio de la vida en los árboles

Se creía que cuando los ancestros de los humanos salieron del bosque y llegaron a la sabana, dejaron de trepar árboles y pasaron a caminar mucho más tiempo en el suelo.
Según la teoría común, la vida terrestre habría impulsado el desarrollo del bipedalismo, es decir, la marcha erguida sobre dos pies, en los ancestros humanos.
También se ha propuesto que los grandes cambios en huesos y músculos ocurrieron porque ya no necesitaban trepar o colgarse como antes.
A falta de pruebas en hábitats de sabana-mosaico, la mayoría de los datos salían de observaciones en grandes bosques, donde moverse entre las ramas es lo normal.
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Por eso, había menos información sobre cómo se buscaban alimentos y se movían los simios en zonas secas y abiertas.
El estudio documenta que los chimpancés siguen utilizando árboles para moverse y alimentarse en ambientes de sabana, incluso donde la vegetación es escasa.
Esos animales comparten ancestros comunes con los humanos modernos y tienen genética y comportamientos parecidos en varios aspectos.
Cómo estudiaron a los chimpancés
El principal objetivo era entender cómo los chimpancés de sabana usan los árboles grandes y dispersos para buscar comida.
Los científicos sospechaban que estos primates debían encontrar nuevas formas de aprovechar cada rama, al tener en cuenta que pasar de un árbol a otro requiere energía y esfuerzo.
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Durante cinco meses de la estación seca, los investigadores observaron a los chimpancés cada vez que subían a un árbol: miraron cuánto tiempo pasaban arriba, qué comían y cómo se movían.
Revisaron 28 especies distintas de árboles y analizaron su altura, la amplitud de su copa y la cantidad de alimento presente.
Los expertos usaron herramientas matemáticas llamadas “modelos mixtos lineales generalizados”, un tipo de análisis que permite comparar datos de muchos factores al mismo tiempo.
Esto les ayudó a ver la relación entre el tipo de árbol, de comida y el esfuerzo necesario para obtener alimentos en la sabana.

Una observación muy importante del estudio es que los chimpancés pasaban más tiempo explorando en árboles grandes y con copas abiertas, especialmente si ofrecían mucha comida, como grandes racimos de frutos o semillas nutritivas.
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En esos casos, los chimpancés realizaban conductas como colgarse, caminar de pie en ramas y estirarse mucho para alcanzar el alimento.
“Vimos que el esfuerzo mayor y el riesgo de caerse valía la pena cuando el árbol ofrecía una mayor recompensa en comida”, aclararon los investigadores.
Qué revelaron los nuevos datos

El estudio reveló que los chimpancés de sabana ajustan su conducta según la cantidad y el tipo de alimento, eligiendo invertir más tiempo y esfuerzo cuando la recompensa es alta.
“Nuestro hallazgo sugiere que la vida arbórea puede ser más importante de lo que se pensaba incluso donde los árboles no abundan”, destacaron.
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Igualmente reconocieron que se necesitan más análisis sobre el valor nutricional de los alimentos y la cantidad de comida disponible a lo largo del año.
“Queda por comprobar si buscar comida en grandes árboles da más energía en comparación con otras estrategias en estos ambientes abiertos”, expresaron.
Los datos se tomaron solo en una comunidad y durante la estación seca. Por eso, los científicos admitieron que se requieren más estudios en la temporada de lluvias y en otras poblaciones, para ver si estas estrategias son comunes o solo pasan en el Valle de Issa.

El trabajo suma una nueva pieza para entender la evolución humana: si los chimpancés actuales usan los árboles de este modo, quizá los primeros homininos también lo hicieron cuando vivían fuera del bosque y necesitaban energía y seguridad en paisajes distintos.
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Consultada por Infobae, la doctora Vivian Scheinsohn, investigadora del Conicet en el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano en Buenos Aires y autora del libro La evolución y las ciencias, comentó que el nuevo estudio “plantea que si los chimpancés actuales pueden mantener altos niveles de vida arbórea y suspensión en sabanas abiertas, es posible que los ancestros humanos y otros grandes simios también lo hicieran. Esto cuestiona la idea de que la aparición de hábitats abiertos implicó necesariamente una reducción drástica de la vida en los árboles”.
Los homininos fueron un grupo de primates homínidos que se caracterizaron por la postura erguida y la locomoción bípeda.

“Básicamente hablamos de nuestros ancestros ya que ahora los seres humanos de hoy somos los únicos homininos vivos. Tradicionalmente, se enfatizaba en el bipedalismo por ser animales de sabana, pero según este nuevo estudio la suspensión arbórea tendría que haber sido también importante”, dijo.
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Sin embargo -señaló Scheinsohn- “ese modelo basado en la analogía con los chimpancés puede tener limitaciones como también se encuentran cuando se hacen estudios solo con fósiles de homininos. Siempre quedan incógnitas”.
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