
Durante millones de años, los frondosos bosques tropicales del norte de Australia albergaron criaturas tan asombrosas como enigmáticas. Un reciente estudio liderado por investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW), publicado en Historical Biology, ha identificado tres nuevas especies de marsupiales carnívoros que vivieron hace entre 25 y 17 millones de años.
Caracterizados por su singular dentadura en forma de martillo, estos animales no solo devoraban caracoles, sino que también reescriben la historia evolutiva del continente australiano.
Un linaje antiguo y especializado: los malleodéctidos
Estos marsupiales forman parte de una familia tan poco conocida como fascinante: los malleodéctidos, cuyo nombre significa literalmente “dientes de martillo”. Sus premolares gruesos y aplanados estaban altamente adaptados para romper conchas duras, una especialización prácticamente inédita en el mundo de los marsupiales. El hallazgo de Exosmachus robinbecki, Chitinodectes wessechresti y Protamalleus stevewroei en los depósitos de Riversleigh desplaza hacia atrás al menos diez millones de años el origen de estos animales, revelando que su diversidad y antigüedad era mucho mayor de lo supuesto.
PUBLICIDAD
Los análisis detallados de mandíbulas y dentaduras fósiles realizados por el equipo permitieron reconstruir la evolución funcional de la familia, mostrando que algunas especies eran hipócarnivoras —consumían también otros recursos como moluscos— mientras que otras resultaban más generalistas, con hábitos semejantes a los modernos gatos marsupiales.

Paisajes perdidos y una fauna extraordinaria
Hace 25 millones de años, Queensland lucía un aspecto completamente diferente al actual. El árido paisaje de hoy era entonces un mosaico de bosques húmedos rebosantes de vida. En este entorno convivían los marsupiales de dientes martillo junto a “leones marsupiales”, felinos marsupiales y otros depredadores de diversos tamaños. La riqueza de carnívoros sugiere un ecosistema dinámico y extraordinariamente complejo.
PUBLICIDAD
Los fósiles hallados muestran que estos nuevos malleodéctidos eran pequeños, pesando entre 110 y 250 gramos. A pesar de su tamaño, cumplían un papel clave en la cadena alimentaria y ocupaban nichos ecológicos ahora desaparecidos. Su dieta basada en el consumo de caracoles no tiene equivalente moderno dentro de la fauna australiana, lo que indica que parte de la diversidad funcional se perdió con su extinción.
Un rompecabezas evolutivo: técnicas y sorpresas

La investigación de la UNSW ha combinado técnicas de análisis morfológico, filogenético y modelado funcional, permitiendo establecer relaciones precisas entre los malleodéctidos y otros marsupiales carnívoros extintos. El trabajo meticuloso sobre los fósiles recogidos en Riversleigh —considerado uno de los yacimientos paleontológicos más ricos del planeta— incluye no solo el estudio de dientes y mandíbulas, sino también la distribución de fuerzas de mordida y las formas de crecimiento dental.
PUBLICIDAD
Uno de los hallazgos más notables es que Protamalleus stevewroei representa la forma más primitiva conocida del grupo, lo que sugiere una larga historia evolutiva para los malleodéctidos, duradera y más diversa de lo planteado hasta ahora. “Este descubrimiento obliga a replantearse ideas preconcebidas sobre la formación y diversificación de los marsupiales en Australia”, afirman los autores.
Un pasado funcionalmente más diverso
La especialización en comer caracoles y la variedad de dietas dentro de las especies estudiadas señala que la fauna australiana del pasado contaba con una diversidad de funciones ecológicas mucho mayor que la actual. Algunos malleodéctidos eran comparables, en comportamiento, a animales como los actuales quoles, aunque ningún ser vivo australiano de hoy aprovecha los moluscos como recurso principal.
PUBLICIDAD
La ausencia de especies con dietas similares en la actualidad subraya la importancia del nuevo hallazgo y apunta a que la historia evolutiva del continente aún tiene muchos secretos por descubrir. Los fosilizados ojos de martillo son un recordatorio elocuente de un ecosistema hoy desaparecido.

La importancia de seguir explorando el legado fósil australiano
Según los investigadores, cada vez que se revisa una colección fósil en museos o laboratorios, emergen nuevas especies, ampliando el árbol genealógico de la fauna australiana y abriendo interrogantes sobre la evolución de los marsupiales. Este trabajo, que suma décadas de dedicación paleontológica, demuestra el potencial del registro fósil australiano para revelar capítulos desconocidos de la vida en nuestro planeta.
PUBLICIDAD
Con los nuevos marsupiales de dientes de martillo, el rompecabezas evolutivo recibe piezas cruciales, aunque está claro que “muchas piezas aún faltan por encontrar”.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Identifican rastros de “ADN fantasma” en humanos modernos heredados de linajes antiguos desconocidos
El trabajo estima que entre 0,5% y 1% del material genético actual proviene de esa ascendencia, separada hace miles de años. Cómo logró incorporarse al genoma

Argentina avanza en el espacio con el satélite SABIA-Mar
El experto Diego Córdova analizó el regreso argentino a la órbita con el nuevo observatorio espacial nacional que será lanzado en 2027. La entrevista fue realizada en Infobae al Mediodía, donde repasó logros y desafíos del sector espacial nacional

La Antártida se convierte en una fuente de contaminación por mercurio ante el avance del calentamiento global
Un estudio internacional revela que el deshielo y la deposición atmosférica duplicaron la acumulación de mercurio en la Península Antártica y multiplicaron los riesgos para los ecosistemas polares

Un estudio reveló el impacto positivo de los gatos en terapias infantiles
Científicas de la Universidad Estatal de Oregón en los Estados Unidos demostraron que los felinos domésticos pueden ser socios activos en programas terapéuticos. Qué descubrieron un año después de haber terminado el programa

El universo desconocido de los insectos: revelan cómo surgen las sociedades de hormigas, abejas y avispas
Una investigación muestra que la formación de grupos organizados y cooperativos depende de mucho más que la genética



