
Durante el sueño, el cuerpo activa mecanismos que inhiben los reflejos y paralizan los músculos, lo que hace casi imposible este acto involuntario. Despertar por un estornudo en mitad de la noche resulta inusual, aunque no es imposible.
Según un informe de Verywell Health, la mayoría de las personas no estornuda mientras duerme debido a una combinación de factores fisiológicos que inhiben el reflejo del estornudo en estas horas. La clave se encuentra en la forma en que el organismo regula los reflejos y la actividad muscular durante las distintas fases del sueño, sobre todo mediante la atonía, una parálisis muscular temporal que ocurre en ciertos momentos de la noche.
Estornudo y sueño: ¿por qué coinciden tan rara vez?
El estornudar es un reflejo que exige la coordinación de varios músculos y la activación de vías nerviosas precisas. En el sueño, estos reflejos se ven notablemente reducidos. Verywell Health explica: “El estornudo no suele producirse mientras una persona duerme”. Esta falta de reacción se debe principalmente a la disminución de los reflejos y a la atonía, un estado en el que los músculos permanecen temporalmente paralizados, especialmente durante la fase REM del sueño.

La atonía impide el funcionamiento de los músculos esenciales para estornudar, lo que prácticamente desactiva este reflejo mientras se duerme. Según la revisión médica de la doctora Valerie Cacho, citada por Verywell Health, la atonía protege el cuerpo al evitar movimientos abruptos durante los sueños, lo que incluye el estornudo.
Fases del sueño y relación con el estornudo
El sueño humano comprende dos grandes fases: movimientos oculares no rápidos (NREM) y movimientos oculares rápidos (REM), cada una con características que influyen en la posibilidad de estornudar.
Durante la fase NREM, el cuerpo alcanza un estado de relajación progresiva. Esta fase incluye tres etapas: en la primera, el cerebro transita de la vigilia a un sueño ligero, los músculos comienzan a relajarse y disminuye la frecuencia cardíaca y respiratoria; en la segunda, se profundiza la relajación y cesan los movimientos oculares; la tercera, denominada sueño profundo, es la más reparadora y resulta difícil despertar a una persona en este estado.

La fase REM, que sigue al sueño profundo, se caracteriza por aumento en la actividad cerebral, movimientos oculares rápidos y elevación de la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Es en esta fase cuando se produce la atonía muscular, que bloquea la mayoría de los movimientos voluntarios, incluidos los del estornudo. El medio indica: “La atonía durante el sueño REM probablemente interfiere con la capacidad de estornudar”.
Diferencias entre adultos y niños
El comportamiento del sueño y la probabilidad de estornudar de noche pueden variar según la edad. El ritmo circadiano, regulador de los ciclos sueño-vigilia, temperatura corporal y apetito, sigue desarrollándose durante los primeros años de vida. En los niños, aún no está completamente establecido, lo que modifica la manera en que experimentan el sueño.
Asimismo, los niños suelen moverse más durante la fase profunda del sueño NREM, lo que simplifica episodios de sonambulismo y otros comportamientos, y sugiere que podrían ser algo más propensos a estornudar mientras duermen que los adultos. Verywell Health indica: “El mayor movimiento en los niños podría hacerlos más susceptibles a estornudar mientras duermen”.
¿Despertarse para estornudar?

Aunque raro, una persona puede llegar a despertarse para estornudar. Si el cuerpo percibe irritación en las membranas mucosas de la nariz y no está en una fase de sueño profundo, puede despertar, al menos levemente, y entonces estornudar. El informe del medio lo aclara: “Si alguien estornudara durante el sueño, probablemente se despertaría (aunque sea ligeramente) y luego estornudaría”.
Tal mecanismo se explica porque el reflejo exige un determinado nivel de conciencia y activación muscular, condiciones ausentes en las fases más profundas del sueño.
Causas habituales de los estornudos nocturnos
El estornudo responde a la irritación de las membranas mucosas de la nariz o la garganta. Entre las causas más frecuentes se incluyen las alergias a polen, polvo o caspa de animales y otros irritantes ambientales. También pueden ser responsables los resfriados, la gripe, algunos aerosoles nasales, la abstinencia de ciertos medicamentos y la exposición a estímulos como aire seco, contaminación, alimentos picantes o polvos en suspensión.

Verywell Health detalla que estos elementos pueden hallarse en el dormitorio, por lo que aumentan la probabilidad de estornudos nocturnos, especialmente en personas sensibles a estos desencadenantes.
Medidas para evitar estornudos nocturnos y mejorar el sueño
Quienes sufren estornudos nocturnos pueden reducir su frecuencia y mejorar su descanso aplicando medidas prácticas. La principal recomendación es evitar los alérgenos y desencadenantes. “La mejor manera de detener los estornudos nocturnos es evitar los alérgenos y desencadenantes”, señala el informe.
Algunos consejos prácticos incluyen cambiar regularmente los filtros de la calefacción, lavar sábanas, almohadas y ropa de cama con agua caliente, usar filtros de aire para disminuir el polen y procurar que las mascotas no duerman en la habitación. Estas acciones permiten lograr un ambiente más limpio y libre de irritantes y, con ello, reducir la aparición de estornudos durante la noche.
Cuándo consultar a un profesional

Si los estornudos nocturnos dificultan el descanso o provocan problemas de salud, consultar a un médico resulta recomendable. Verywell Health recomienda contactar a un proveedor de atención médica si los estornudos están causando dificultad para dormir u otros problemas de salud.
La información difundida por Verywell Health señala la importancia de identificar y controlar los factores desencadenantes, así como recurrir a un especialista si estos episodios afectan el bienestar general.
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