
Durante misiones prolongadas a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI), los astronautas experimentaron un fenómeno que altera progresivamente su visión, lo que exigió el uso de gafas de lectura de mayor graduación conforme avanza su estancia.
Este grupo de síntomas, que comprende hinchazón del disco óptico y aplanamiento del globo ocular, fue identificado como Space-Associated Neuro-Ocular Syndrome (SANS). Las investigaciones recientes, lideradas por la NASA, la Agencia Espacial Canadiense (CSA) y la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), exploran sus causas y posibles soluciones, abriendo la puerta a aplicaciones para la medicina en la Tierra. Así lo detalla un informe publicado por la NASA.
SANS: síntomas y descubrimientos relacionados con la visión
El SANS se considera una de las principales preocupaciones médicas para quienes permanecen largos periodos en la EEI. Según la NASA, los primeros indicios surgieron cuando los tripulantes reportaron una disminución de la agudeza visual durante las misiones, que los llevó a optar por lentes de mayor graduación.
Los exámenes realizados en órbita y luego del regreso a la Tierra revelaron dos alteraciones principales: hinchazón en el disco óptico —en la conexión del nervio óptico y la retina— y el aplanamiento del globo ocular. La documentación de estos síntomas impulsó investigaciones cuyo objetivo es comprender el origen y buscar estrategias de mitigación.

El impacto de la microgravedad y el desplazamiento de fluidos
La microgravedad produce un desplazamiento de los fluidos del cuerpo hacia la cabeza —sangre y líquido cefalorraquídeo—, fenómeno conocido como fluid shift. Los científicos lo señalan como causa principal del desarrollo del SANS.
De acuerdo con la NASA, el aumento de fluidos en la zona craneal puede incrementar la presión sobre los ojos y el nervio óptico, alterando la visión. Estas observaciones sirvieron de base para experimentar con posibles contramedidas destinadas a restablecer el equilibrio de fluidos corporales durante la estancia espacial.
Principales estudios internacionales y avances
La investigación de SANS resulta de colaboraciones internacionales y abarca distintas líneas de trabajo:
- Fluid Shifts, desarrollado entre 2015 y 2020, se centró en documentar el efecto de la microgravedad sobre el drenaje sanguíneo cerebral. Sus resultados confirmaron que el flujo de sangre desde el cerebro se ve alterado en el espacio, situación que puede facilitar la aparición del síndrome.
- El proyecto Vision Impairment and Intracranial Pressure (VIIP) profundizó en la relación entre el aumento de la presión intracraneal y los cambios en la visión. Se utilizaron exámenes clínicos oculares con y sin dilatación, imágenes de retina, mediciones del grosor retiniano y resonancias magnéticas del ojo y el nervio óptico. Cerca de 300 astronautas completaron cuestionarios sobre los cambios visuales experimentados. Un artículo destacado menciona el desarrollo de un visor de realidad virtual portátil capaz de efectuar evaluaciones no invasivas para apoyar el diagnóstico del síndrome.
- Otra línea de investigación impulsó la medición del diámetro de la vaina del nervio óptico, método que permite cuantificar los cambios oculares durante los vuelos espaciales. Los resultados sugieren que esta técnica podría convertirse en herramienta esencial para el monitoreo de la salud visual de los astronautas. Los autores proponen, además, la estandarización de instrumentos de imagen y procedimientos de medición para perfeccionar la comparabilidad y eficacia de los diagnósticos.
- El experimento Thigh Cuff evalúa si el uso de manguitos compresores en las piernas puede modificar el desplazamiento de los fluidos corporales que afectan la zona ocular, el corazón y los vasos sanguíneos. Si se confirma su utilidad, los manguitos podrían ser una solución práctica para atenuar los efectos del desplazamiento de fluidos en el espacio y también para pacientes en la Tierra con acumulación de líquidos por enfermedades o inmovilidad.
- El estudio SANSORI, impulsado por la CSA, utilizó tomografía de coherencia óptica para analizar si la reducción de la rigidez de los tejidos oculares participa en el desarrollo del SANS. Los resultados muestran que los vuelos espaciales de larga duración afectan las propiedades mecánicas de estos tejidos, favoreciendo el síndrome. Este hallazgo podría beneficiar la comprensión de cambios oculares en el espacio y en personas de edad avanzada en la Tierra.
- Finalmente, MHU-8, liderado por la JAXA, examinó cambios en el ADN y la expresión génica en ratones expuestos al espacio. Detectaron alteraciones en el nervio óptico y tejidos retinianos y observaron que la gravedad artificial podría reducir estos cambios, abriendo nuevas estrategias preventivas para próximas misiones.
Casos individuales y hallazgos relevantes
La NASA detalla el caso de un astronauta que, tras una misión de seis meses, presentó una versión más severa de los síntomas de SANS. La notable mejoría observada parecería tener relación con la suplementación de vitamina B y la disminución de dióxido de carbono en la cabina, tras la salida de algunos tripulantes. Aunque la observación es única y no concluyente, la magnitud del cambio sugiere que factores ambientales, como el CO2, pueden influir en la evolución del síndrome. Según la NASA, este episodio representa el primer intento de mitigar el SANS con vitamina B en vuelo.

Aplicaciones terrestres y perspectiva a futuro
Los avances en la investigación de SANS podrían traducirse en beneficios para el ámbito médico terrestre. Herramientas como los manguitos de compresión para las piernas, diseñados para contrarrestar el desplazamiento de fluidos en microgravedad, podrían emplearse en pacientes en reposo prolongado o con enfermedades que provocan acumulación líquida en cabeza o torso.
Además, el perfeccionamiento de las técnicas de imagen diagnóstica y la estandarización de procedimientos contribuirán a una mejor detección y tratamiento de problemas oculares asociados a la presión de fluidos.
De acuerdo con la NASA, estos estudios realizados en la Estación Espacial Internacional generan nuevas posibilidades para prevenir y tratar la pérdida de visión, tanto en misiones espaciales como en pacientes en la Tierra. Los resultados actuales reafirman la importancia de seguir investigando los efectos de la microgravedad sobre el cuerpo humano y desarrollar contramedidas que protejan la salud ocular en el espacio y fuera de él.
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