
En las profundidades del océano, un fenómeno inesperado ha captado la atención de la comunidad científica: ballenas jorobadas que, al encontrarse con humanos, generan complejos anillos de burbujas en el agua.
Este comportamiento, documentado por un equipo internacional de investigadores, fue divulgado por la revista Marine Mammal Science y reseñado por Wired, medio que destacó el potencial de este hallazgo para ampliar el conocimiento sobre la inteligencia animal y su posible conexión con la investigación sobre vida extraterrestre.
Interacciones humanas y comportamiento no convencional
Las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) han sido observadas emitiendo aire por sus espiráculos y boca para formar anillos de burbujas cuando se aproximan a embarcaciones o nadadores.
De acuerdo con Wired, esta conducta no se relaciona con una reacción de defensa o caza, sino que parece motivada por curiosidad y voluntad de interacción.
Jodi Frediani, coautora del estudio, afirmó que estos cetáceos “suelen mostrar un comportamiento curioso y amistoso hacia las embarcaciones y los nadadores”.
Durante estos encuentros voluntarios, se registró la producción de los peculiares anillos de burbujas, lo que permitió al equipo, integrado por científicos del Instituto SETI y la Universidad de California en Davis, documentar por primera vez este fenómeno en un contexto de contacto humano.

El estudio analizó doce episodios en los que once ballenas produjeron un total de treinta y nueve anillos de burbujas, todos en presencia de humanos. Wired explicó que los ejemplares observados pertenecían a diferentes poblaciones del mundo y se aproximaron de forma voluntaria a nadadores o embarcaciones, permitiendo una observación detallada de su conducta.
Los investigadores evaluaron factores como la frecuencia, el contexto y la ejecución de este comportamiento, con especial énfasis en las condiciones sociales: encuentros tranquilos, sin señales de amenaza o alimentación, en los que las ballenas parecían interesadas en los humanos.
Significado posible: juego, comunicación o exploración social
Wired recordó que las burbujas no son ajenas al repertorio de las ballenas jorobadas. Previamente, se han vinculado a tácticas de caza, como la “red de burbujas”, o a rituales de apareamiento. No obstante, el uso documentado en este estudio sugiere una intención diferente.
Fred Sharpe, coautor del trabajo, señaló que “las ballenas jorobadas viven en sociedades complejas, presentan diversidad acústica y utilizan herramientas como burbujas”. En este caso particular, destacó que los anillos parecen estar “dirigidos hacia nosotros, como un intento de interactuar, observar nuestra reacción o incluso comunicarse”.

Los investigadores proponen que este comportamiento podría tener una función lúdica o social, aunque advierten que aún no se puede establecer una conclusión definitiva. El patrón observado sugiere un nivel de sofisticación cognitiva y motivación social superior al documentado en estudios anteriores.
Repercusiones para la comprensión de la inteligencia animal
Las observaciones de estos episodios, según Wired, fortalecen la idea de que las ballenas jorobadas tienen una notable capacidad para la interacción social con otras especies.
Sharpe, por su parte, subrayó la importancia de las herramientas —como las burbujas— en las interacciones entre ballenas. La dirección intencional de estos anillos hacia personas plantea nuevas preguntas sobre las formas de comunicación inter-especie.
El equipo, vinculado al Instituto SETI, también explora formas de comunicación no humana y no terrestre. Wired explicó que el estudio de conductas como la de las ballenas jorobadas puede inspirar nuevas estrategias para detectar señales inteligentes en el cosmos.

Doyle argumentó que, ante las limitaciones tecnológicas actuales, la búsqueda de inteligencia extraterrestre parte de la hipótesis de que una civilización avanzada querría comunicarse con la humanidad. En ese marco, el comportamiento de las ballenas —que parecen iniciar un contacto sin esperar una respuesta inmediata— respalda esta suposición.
La producción de señales visuales complejas, como los anillos de burbujas, ofrece un modelo terrestre útil para pensar cómo podría manifestarse una inteligencia externa interesada en interactuar con otros seres.
La curiosidad como principio universal
El estudio, según Wired, no solo amplía la comprensión del comportamiento de las ballenas jorobadas, sino que también sugiere que la curiosidad y la búsqueda de interacción podrían ser propiedades compartidas por formas de vida inteligentes, tanto terrestres como potencialmente extraterrestres.
Doyle concluyó que el hallazgo respalda la noción de que la evolución de comportamientos curiosos —como el de las ballenas— puede ser un indicador de inteligencia.
Últimas Noticias
De la naturaleza a la innovación: el movimiento de las serpientes podría llevar la robótica a otro nivel
El nuevo estudio demuestra que la biomecánica natural supera la fuerza bruta, guiando a ingenieros en el desarrollo de sistemas más adaptativos y precisos

Cuando la Tierra perdió el 90% de las especies: así se reconstruyó la vida marina hace más de 250 millones de años
Nuevas investigaciones revelan que, tras la mayor catástrofe ecológica registrada, algunos depredadores y redes tróficas lograron mantenerse en distintas regiones, desafiando la idea de un colapso total y abriendo preguntas sobre la resiliencia marina

Un debate científico podría reescribir la historia del Tyrannosaurus rex y su forma de moverse
La comunidad paleontológica discute si este depredador gigante podía realmente correr como las aves, impulsando investigaciones que exploran los límites del conocimiento sobre los dinosaurios

¿Los padres de hoy intelectualizan demasiado la crianza de sus hijos?
La pediatra Evangelina Cueto analizó el impacto de la atomización familiar y la pérdida de redes comunitarias, durante una entrevista en Infobae en Vivo

Avance contra el Alzheimer: prueban con éxito una inmunoterapia que frenó y revirtió la enfermedad en ratones
Investigadores de la Universidad de Washington desarrollaron un tratamiento que logró, con una sola aplicación, prevenir la aparición de placas beta amiloide y reducir en un 50% las ya existentes en modelos animales



