Los labradores retrievers son una de las razas de perros más propensas a la obesidad. Su tendencia a ganar peso llamó la atención de los científicos, quienes encontraron que estos perros presentan variantes genéticas asociadas con la obesidad.
Un estudio de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, identificó que algunas de estas variantes de esos animales también están presentes en humanos con sobrepeso.
Esta investigación aporta información clave sobre los mecanismos biológicos que influyen en la obesidad en ambas especies.

El estudio, que fue publicado en la revista Science, de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, reveló que el gen DENND1B está fuertemente asociado con la obesidad en los perros labradores y que también influye en la predisposición al sobrepeso en humanos.
Sin embargo, los investigadores aclararon que la obesidad es una condición multifactorial que depende de la interacción entre factores genéticos y ambientales. No existe un único gen responsable del sobrepeso, sino una combinación de múltiples variantes genéticas y hábitos de alimentación y actividad física.
Eleanor Raffan, líder del estudio, afirmó: “Estudiar los perros nos permitió descubrir algo realmente poderoso: los dueños de perros delgados no son moralmente superiores. Lo mismo ocurre con las personas delgadas”.
El equipo de investigación incluyó científicos del Instituto Pasteur de Lille, en Francia y el Imperial College London.
Por qué preocupa el aumento de la obesidad
La obesidad representa un problema creciente tanto en humanos como en perros. Diversos estudios sugieren que entre el 40 y el 60% de los perros de compañía presentan sobrepeso o son obesos, lo que aumenta su riesgo de padecer enfermedades metabólicas y articulares.
Natalie Wallis, coautora del estudio, explicó: “Los perros con alto riesgo genético de obesidad mostraron signos de mayor interés por la comida, al igual que las personas con alto riesgo genético”.
En humanos, la obesidad está vinculada con enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otras afecciones crónicas. La identificación de genes clave en los labradores ofrece una oportunidad para entender mejor la obesidad en ambas especies.
¿Qué reveló el nuevo estudio publicado en Science?

El estudio resolvió incógnitas sobre la genética de la obesidad y su impacto en la regulación del metabolismo y el apetito. Investigaciones previas habían identificado más de 1000 regiones genómicas asociadas con la obesidad en humanos, pero sin comprender del todo sus efectos biológicos.
Alyce McClellan, coautora del estudio, señaló: “Estos genes no son objetivos inmediatos para fármacos para la pérdida de peso, ya que controlan otros procesos biológicos clave”.
Sin embargo, la investigación demostró que DENND1B influye en el receptor de melanocortina 4 (MC4R), una vía clave en la regulación del apetito y el balance energético. Además de DENND1B, se identificaron otros cuatro genes asociados con la obesidad, aunque con un efecto menor.
Cómo la genética y el entorno influyen en la obesidad

Los científicos llevaron a cabo un estudio de asociación del genoma completo (GWAS) en 241 labradores británicos, evaluando su peso, su motivación por la comida y su carga genética. Se tomaron muestras de ADN y se identificaron variantes genéticas asociadas con la obesidad.
En una segunda etapa, los investigadores buscaron regiones homólogas en el genoma humano y analizaron estudios poblacionales previos en personas, en lugar de comparar directamente las muestras de ADN caninas con bases de datos humanas.
El estudio demostró que DENND1B afecta la señalización del receptor MC4R, que es un regulador clave del apetito y la energía en el cuerpo.
Dieta y ejercicio: claves para mitigar el riesgo de obesidad

Uno de los hallazgos principales fue que los labradores con la variante del gen DENND1B tenían aproximadamente 7% más de grasa corporal en comparación con los que no la portaban.
La doctora Raffan comentó: “Si tienes un alto riesgo genético de obesidad, cuando hay abundancia de comida es más difícil evitar el aumento de peso”.
A pesar de esta predisposición, el estudio demostró que una dieta estrictamente controlada y el ejercicio pueden reducir el impacto del riesgo genético de obesidad, aunque no lo eliminan por completo.
Los perros con alta carga genética necesitaron un esfuerzo mayor para mantenerse en un peso saludable en comparación con aquellos sin predisposición genética.

En diálogo con Infobae, el científico y médico Marcos Mayer, investigador en obesidad del Conicet y miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición, comentó sobre los resultados del estudio publicado en Science: “El trabajo muestra que los perros están expuestos a un ambiente obesogénico similar al que se encuentran los humanos. Esto no ocurre cuando se estudian ratones. Esa diferencia permite considerar a los perros como mejores modelos animales e identificar genes que predisponen al desarrollo de la obesidad en relación con el ambiente que los rodea”.
Además, el doctor Mayer señaló que “los perros con genotipo de menor riesgo de obesidad tienden a mantener un peso estable cuando se enfrentan a un ambiente con fácil acceso a la comida. En cambio, los perros con genotipo de mayor riesgo tienden a desarrollar obesidad fácilmente frente a las mismas condiciones ambientales. Esto da luz para entender cómo es la interacción entre genes y ambientes en los seres humanos”.
El estudio de los investigadores del Reino Unido y Francia contó con apoyo de instituciones como Wellcome, BBSRC, Dogs Trust, Morris Animal Foundation, MRC, Consorcio genómico de Francia, Instituto Genómico Europeo para la Diabetes y el Kennel Club Charitable Trust, entre otras.
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