
Dos expertos del Centro de Astrofísica Harvard & Smithsonian (CfA) de Estados Unidos están a la búsqueda de un enorme agujero negro ubicado en una galaxia cercana a la Vía Láctea.
Se trata de un objeto tan masivo como el que se encuentra en el centro de nuestra galaxia y alojado en una vecina enana a menos de 1 millón de años luz de distancia. El mismo es invisible hasta ahora, pero los científicos afirman que tal vez no lo será por mucho tiempo. Es un agujero negro gigante que tiene 3 millones de veces la masa del Sol y está alojado en la galaxia enana Leo I.
En 2021 el equipo notó que las estrellas aumentaban su velocidad a medida que se acercaban al centro de la galaxia (evidencia de un agujero negro), pero captar imágenes directamente de este agujero negro no era posible. Ahora, los astrofísicos de CfA Fabio Pacucci y Avi Loeb han sugerido una nueva forma de verificar la existencia del agujero negro supermasivo. Su trabajo se describe en un estudio que se publicó recientemente en The Astrophysical Journal Letters.

“Los agujeros negros son objetos muy escurridizos y, a veces, disfrutan jugando al escondite con nosotros. Los rayos de luz no pueden escapar de sus horizontes de eventos, pero el entorno que los rodea puede ser extremadamente brillante, si cae suficiente material en su pozo gravitacional. Pero si un agujero negro no acumula masa, en cambio, no emite luz y se vuelve imposible de encontrar con nuestros telescopios”, precisó Fabio Pacucci, autor principal del estudio ApJ Letters.
Este es el desafío con Leo I, una galaxia enana tan desprovista de gas disponible para acumular que a menudo se la describe como un “fósil”. Entonces, ¿renunciaremos a cualquier esperanza de observarlo? Quizás no, dicen los astrónomos.
“En nuestro estudio, sugerimos que una pequeña cantidad de masa perdida por las estrellas que deambulan por el agujero negro podría proporcionar la tasa de acreción necesaria para observarlo. Las estrellas viejas se vuelven muy grandes y rojas, las llamamos estrellas gigantes rojas. Las gigantes rojas suelen tener fuertes vientos que transportan una fracción de su masa al medio ambiente. El espacio alrededor de Leo I* parece contener suficientes de estas estrellas antiguas para que sea observable”, sostuvo Pacucci.

“Observar a Leo I* podría ser innovador. Sería el segundo agujero negro supermasivo más cercano después del que se encuentra en el centro de nuestra galaxia, con una masa muy similar pero alojado en una galaxia mil veces menos masiva que la Vía Láctea. Este hecho desafía todo lo que sabemos sobre cómo coevolucionan las galaxias y sus agujeros negros supermasivos centrales”, sostuvo por otro lado el doctor Avi Loeb, coautor del estudio.
Décadas de estudios muestran que la mayoría de las galaxias masivas albergan un agujero negro supermasivo en su centro, y la masa del mismo es una décima parte del porcentaje de la masa total del esferoide de estrellas que lo rodea. “En el caso de Leo I”, continúa Loeb, “esperaríamos un agujero negro mucho más pequeño. En cambio, Leo I parece contener un agujero negro de varios millones de veces la masa del Sol, similar al que alberga la Vía Láctea. Esto es emocionante porque la ciencia suele avanzar más cuando sucede lo inesperado”.
Entonces, ¿cuándo podemos esperar una imagen del agujero negro? “Aún no hemos llegado”, dijo Pacucci. El equipo ha obtenido el tiempo del telescopio en el Observatorio de rayos X Chandra transportado por el espacio y el radiotelescopio Very Large Array en Nuevo México y actualmente está analizando los nuevos datos.
“Leo I* está jugando al escondite, pero emite demasiada radiación para pasar desapercibido por mucho tiempo”, acusó el experto.
Seguir leyendo:
Últimas Noticias
Giganotosaurus carolinii: así era el dinosaurio que rivalizó en tamaño con el T. rex y dejó su huella en la ciencia
El descubrimiento en el sur de Argentina aportó nuevas pistas sobre uno de los mayores carnívoros prehistóricos, su entorno cretácico y las estrategias de caza que definieron el dominio de los dinosaurios en Sudamérica

Las gaviotas incrementan el robo de comida en zonas urbanas
El fenómeno de la sustracción de alimentos por parte de estas aves se volvió más común en ciudades y áreas turísticas, lo que despierta el interés entre científicos, autoridades y ciudadanos sobre sus causas y consecuencias

De ratones a moscas de la fruta: los modelos digitales que cambian la forma de estudiar el cerebro
Herramientas interactivas y simulaciones informáticas están redefiniendo cómo los científicos analizan la estructura y el funcionamiento neurológico a lo largo del desarrollo

Por qué el asteroide 2024 YR4 no impactará la Luna en 2032: el hallazgo clave que descartó el riesgo
El análisis de datos obtenidos por el telescopio espacial James Webb permitió refinar su trayectoria

Científicos descubren cómo un microbio vital para el océano se adapta al calentamiento global
El estudio revela que una de las especies más abundantes del plancton marino mejora su capacidad para mantener funciones esenciales bajo temperaturas elevadas


