
Con particularidades y acciones ya identificadas, el centro de la Tierra fue intensamente estudiado durante las últimas tres décadas. Ahora, un grupo de científicos de la Universidad del Sur de California detectó que el núcleo de nuestro planeta no solo oscila (como un péndulo) con una variación de unos 2 kilómetros cada 6 años, sino que, además, cambia la dirección de la rotación.
“La idea de que el núcleo interno oscila era un modelo que existía, pero la comunidad estaba dividida sobre si era viable”, afirmó en un comunicado el coautor del estudio publicado durante los últimos días en Science Advances, John Vidale. Según el además profesor de Ciencias de la Tierra de la Universidad Dornsife de Letras, Artes y Ciencias, este descubrimiento los “sorprendió bastante”, porque, incluso, detectaron que “se estaba moviendo en la otra dirección”.
Según explicaron los científicos en el documento, “se ha inferido a partir de observaciones cercanas que el núcleo interno de la Tierra (IC) está desacoplado del manto suprayacente por el núcleo externo (OC) de hierro líquido, se mueve y cambia durante décadas. Sin embargo, el patrón, la velocidad y la fuerza impulsora del cambio aún están en debate”. Es por este motivo que pusieron el foco en estas últimas acciones planetarias.

Los expertos destacaron, además, que en los últimos 30 años hubo una gran profundización científica sobre aquello que se conocía del centro de la Tierra. Hasta el momento, la ciencia pudo determinar que el núcleo interno del planeta está conformado por una densa bola caliente de hierro sólido, la cual tiene el tamaño de Plutón.
Además, detectaron que el núcleo de la Tierra “se mueve y/o cambia durante décadas”. Pero eso no es todo, ya que determinaron que no es posible observar el comportamiento del centro terrestre de forma directa, por lo cual comenzaron a desplegar una serie de mediciones indirectas para identificar el patrón, la velocidad y la causa del movimiento y los cambios.
“Investigamos la rotación diferencial del núcleo interno de la Tierra en relación con el manto utilizando pares de explosiones nucleares ubicadas con precisión”, señalaron los expertos en el documento publicado hace escasos días y, tras señalar una subrotación y una superrotación, destacaron: “Estas observaciones contradicen los modelos de rotación constante del núcleo interno y los modelos que postulan tasas de rotación mucho más rápidas”.

Asimismo, en el comunicado resaltaron que “la inversión de la polaridad, el tiempo y las tasas de rotación es consistente con un modelo de oscilaciones sobre un equilibrio con bloqueo gravitacional del manto y el núcleo interno debido a variaciones laterales de densidad. El modelo, que tiene un período de 6 años, puede explicar la variación en la duración del día, que ha oscilado de manera bastante constante durante las últimas décadas”.
Vidale explicó al respecto que “a partir de nuestros hallazgos, podemos ver los cambios en la superficie de la Tierra en comparación con su núcleo interno, como la gente ha afirmado durante 20 años”. “Nuestras últimas observaciones muestran que el núcleo interno giró un poco más lento entre 1969 y 1971 y luego se movió en la otra dirección entre 1971 y 1974. También notamos que la duración del día creció y se redujo como se predijo”, agregó el experto.
Los científicos arribaron a estos resultados tras utilizar una matriz sísmica de gran apertura (LASA, por sus siglas en inglés), una instalación de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Montana. Vidale, junto al investigador Wei Wang, hallaron que “el núcleo interno giraba más lento de lo previsto anteriormente, aproximadamente 0,1 grados por año”.

“El núcleo interno no está fijo, se mueve bajo nuestros pies y parece ir y venir un par de kilómetros cada seis años”, afirmó Vidale sobre los hallazgos y resaltó que, junto a Wang, pusieron en práctica la misma metodología aplicada cuando, Milrow en 1969 y Cannikin en 1971, realizaron pruebas atómicas debajo de la isla Amchitka, en la punta del archipiélago de Alaska.
Y fue durante estas últimas pruebas que los científicos pudieron conocer, gracias a evaluar las ondas de compresión resultantes de las explosiones nucleares, que el centro de la Tierra “había invertido la dirección, subgirando al menos una décima de grado por año”. Incluso, el estudio difundido durante los últimos días evidenció, por primera vez, la oscilación mediante la observación sismológica directa.
Los científicos de la USC advirtieron, además, que “el núcleo interno cambió de dirección en el período de seis años de 1969 a 1974″ y destacaron que la oscilación varió en función de la “duración del día, más o menos 0,2 segundos durante seis años, y los campos geomagnéticos, los cuales coinciden con la teoría tanto en amplitud como en fase”.
“Una de las preguntas que tratamos de responder es, ¿el núcleo interno se mueve progresivamente o está mayormente bloqueado en comparación con todo lo demás a largo plazo? Estamos tratando de entender cómo se formó el núcleo interno y cómo se mueve con el tiempo, esto es un paso importante para comprender mejor este proceso”, señaló Vidale y concluyó: “La coincidencia de esas dos observaciones hace que la oscilación sea la interpretación probable”.
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